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Arte erótico en Madrid

Un recorrido por algunas de las obras más sugerentes de los museos madrileños

Ya sea bajo pretextos mitológicos, por motivos culturales o por simple placer, el erotismo constituye un tema universal en la Historia del Arte. En todas las épocas encontramos interesantes ejemplos de representaciones eróticas. Creadas, por lo general, para satisfacer, estas piezas destacan por resaltar la sensualidad, mostrar escenas amorosas y pretender despertar la atracción del espectador, entre otras cualidades. Con un objetivo tan seductor, ¿te las vas a perder? Aquí te mostramos una pequeña selección de algunas de las obras más atrevidas y sugestivas que custodian los principales museos madrileños.
1. TIZIANO: LA BACANAL DE LOS ANDRIOS (1523 – 1526)

Entre las numerosas joyas que se pueden contemplar en el Museo del Prado, La bacanal de los andrios, realizada por Tiziano para el camerino de alabastro del tercer duque de Ferrara, Alfonso I de Este, es una de las mejores recreaciones de una escena festiva conocida por su carácter orgiástico y licencioso. La obra renacentista está inspirada en uno de los pasajes descritos por el enigmático escritor de origen griego Filóstrato el Viejo, en el que la isla de Andros se abría en ríos de vino gracias a Dioniso. El cuadro pertenecía a una serie de tres lienzos que ocuparían uno de los gabinetes cortesanos más sofisticados del siglo XVI.

 

2. EL BOSCO: EL JARDÍN DE LAS DELICIAS  (1500 – 1505)

La tabla central del tríptico de El Bosco es la que da nombre al conjunto que, a su izquierda, muestra el Paraíso y, a su derecha, el Infierno. El ingenioso pintor neerlandés representaba en el Jardín de las Delicias a la humanidad entregada a placeres mundanos, como la Lujuria. El conjunto cerrado representa en grisalla el tercer día de la creación del Mundo. De carácter moralizante y llena de enigmáticos detalles, la tabla fue adquirida en la almoneda del prior don Fernando, hijo natural del gran duque de Alba. Felipe II la llevó a El Escorial en 1593. Desde 1939, es depósito de Patrimonio Nacional en el Museo del Prado.

 

3. ESCUELA DE PASITELES: ORESTES Y PÍLADES (hacia 10 a.C)

De autor desconocido, Orestes y Pílades o Grupo escultórico de San Ildefonso –por el lugar donde se encontró en el siglo XVIII- es la obra más famosa de todas las que forman la galería de esculturas del Prado. Creada en la época de Augusto, una fase en la que se recupera la tradición clásica de modelos de influencia griega, es un ejemplo típico del eclecticismo tardohelenístico y romano. Por detalles como su delicado tratamiento del mármol, con grandes posibilidades sensuales, o su estilizada talla con sinuosas posturas, recuerda a los llamados Grupos de Praxíteles. Objeto de numerosas interpretaciones, los observadores modernos se sintieron atraídos por el abrazo de los dos efebos, que fue entendido como signo de amistad y amor fraterno.

 

4. FRANÇOIS CLOUET: LA CARTA AMOROSA (C. 1570)

Hijo del artista Jean Clouet, a quien sucedió como pintor de corte, François se inspiró en tres célebres personajes literarios de la Commedia dell’Arte para realizar La Carta Amorosa: la alcahueta, el enamorado y la enamorada. De una gran maestría con el lápiz, el pintor renacentista logra plasmar en su obra la carga psicológica de sus protagonistas, en un ambiente de erotismo y melancolía típico de la época. La joven, desnuda y cubierta por un fino velo, es el centro de todas las miradas, mientras muestra una ladeada y turbadora sonrisa al espectador. La tabla, de cuyo origen se conoce poco, forma parte en la actualidad de la Colección Thyssen-Bornemisza.

 

5. LUCAS CRANACH, EL VIEJO: LA NINFA DE LA FUENTE (c. 1530-1534)

Los desnudos de Lucas Cranach, el Viejo, la mayoría incluidos en temas mitológicos, se caracterizan por una gran sensualidad. El pintor del siglo XVI creó un prototipo estrictamente alemán, alejado de los cánones italianos. Son figuras jóvenes, de ojos almendrados y senos menudos. En esta composición, aparece la ninfa de la fuente Castalia, cuya agua se bebía en busca de inspiración. Detrás, en el árbol, las flechas y el arco pueden hacer referencia a Diana cazadora o a Cupido, acompañante de Venus. Junto a este óleo sobre tabla, el Museo Thyssen-Bornemisza posee algunas obras más del autor renacentista.

 

6. DALÍ: SUEÑO CAUSADO POR EL VUELO DE UNA ABEJA ALREDEDOR DE UNA GRANADA UN SEGUNDO ANTES DEL DESPERTAR (1944)

Damos un salto en el tiempo y nos situamos en el siglo XX. Salvador Dalí recoge las teorías freudianas y desarrolla su ‘método paranoico-crítico’, con el que defiende la multiplicidad de significados de las imágenes. En esta ‘fotografía onírica pintada a mano’, que se puede contemplar en el Thyssen-Bornemisza, el artista surrealista sitúa el cuerpo desnudo de Gala junto a numerosos elementos que, mediante asociación de ideas y simbolismos, forman parte de la interpretación de un largo sueño que termina con la sensación de un picotazo sobre el brazo de la figura femenina. 

 

7. BRASSAÏ: CHICA DE VIDA ALEGRE, JUGANDO AL BILLAR RUSO (1933)

Brassaï obtuvo su mayor reconocimiento con una serie de fotografías del submundo nocturno de París que comenzó a realizar en 1929. Aunque el propio fotógrafo no se consideró parte de los surrealistas, su trabajo tiene grandes conexiones con este movimiento. Además del inquietante y desafiante gesto de la protagonista, la imagen completa de la Chica de vida alegre, jugando al billar ruso deja ver diversos elementos que facilitan su vinculación con las investigaciones sobre el funcionamiento simbólico de los objetos. Esta copia posterior puede verse, desde el 2003, en el Museo Reina Sofía.

 

8. JULIO ROMERO DE TORRES: EL PECADO (1913)

La mujer morena, de mirada profunda y gran carga erótica, es la auténtica protagonista de la mayoría de las pinturas de Romero de Torres. En este óleo y temple sobre lienzo, aparece imitando en su postura a la Venus del espejo, de Velázquez, una atractiva figura yacente, ajena a cuatro ancianas de negro que discuten sobre el pecado que ella representa. El autor pone un claro énfasis en resaltar a la joven mediante un intenso contraste lumínico y un opuesto juego de colores. Procedente de la ordenación de fondos del Museo Español de Arte Contemporáneo, MEAC, el cuadro del pintor cordobés ingresó en la Colección del Museo Reina Sofía en 1988.

 

9. RUBENS: SUSANA Y LOS VIEJOS (h. 1609-1610)

El color, el movimiento y la sensualidad caracterizan la obra de Pedro Pablo Rubens. Susana y los viejos pertenece a la etapa juvenil del pintor flamenco. Sin embargo, en ella se puede distinguir ya el estilo propio del maestro barroco interpretando los elementos italianos. La historia, inspirada en el capítulo XIII del libro del profeta Daniel, cuenta cómo una joven virtuosa es asechada por dos miembros del Consejo de Gobierno y acusada de adulterio. El terciopelo de armiño bajo el cuerpo desnudo resalta aún más, si cabe, el deleite por una exuberante figura. Adquirido en 1778, en la almoneda del Príncipe Pío de Saboya, el cuadro estuvo en la ‘sala reservada’ de la Academia de Bellas Artes de San Fernando junto a otras pinturas consideradas impúdicas.

 

10.  LOUIS-MICHEL VAN LOO: VENUS, MERCURIO Y EL AMOR (1748)

Van Loo llegó a España en 1737 como pintor de Felipe V y, en 1744, fue nombrado primer pintor de cámara del rey y Director de Pintura en la Junta preparatoria de la futura Academia, para la que realizó esta obra alegórica con el objetivo de que sirviera de modelo a sus alumnos. En el lienzo, Cupido traza líneas adiestrado por Mercurio y aspirando a la perfección y a la belleza personificada en el sensual desnudo de Venus.

 

11. EDUARDO CHICHARRO Y AGÜERA: LAS TENTACIONES DE BUDA (1916-1921)

Eduardo Chicharro y Agüera obtuvo la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de 1922 con Las tentaciones de Buda, que realizó siendo todavía director de la Academia de Bellas Artes de Roma. En este óleo simbolista, el artista representa la lucha de Buda contra las Apsaras, que personifican todas las tentaciones que pueden acechar a un hombre. Con una iconografía típicamente hindú, las figuras encaran al Mal, el Deseo, la Concupiscencia, la Ternura, la Voluptuosidad, la Pereza, la Adulación, la Lisonja, la seducción de la música, la Belleza y el Amor. El cuadro fue adquirido en 2001 con cargo a la Herencia Guitarte para formar parte de la Colección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Si todavía queréis ver más, estaremos encantados de continuar esta lista con una próxima entrega.

Autor: Silvia Álvarez Fecha de actualización: 23/02/2015



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