“De Palma”, por Noah Baumbach y Jake Paltrow

de_palma-134032469-largePuede que el más personal (al menos en su discurso formal, a pesar de sus bien reconocidas filias y referentes) de los cineastas adscritos a la conocida como la generación de los 70, una pandilla de amigos dispuesta a revolucionar Hollywood desde dentro en la que se encontraban nombres como Martin Scorsese, Steven Spielberg, George Lucas o Francis Ford Coppola, y a su vez un cineasta que nunca ha renegado, como bien queda claro en el documental, de su estatus de realizador al servicio de los estudios, Brian De Palma es uno de los pocos supervivientes de una forma de entender el cine hoy día prácticamente devorada por la despersonalización absoluta del mainstream, capaz de haber creado un universo propio de referencias hitchcokianas (retorcidas a su antojo), juegos de espejos, multiplicidades, mujeres fatales y hombres habitando un universo del que parecen estar excluidos, algo palpable incluso en propuestas tan aparentemente comerciales (realmente todo en el cine de De Palma lo es) como Los intocables de Elliott Ness, Mission: Impossible o Snake Eyes. Esta peculiaridad que lo hace un cineasta único, no obstante, no viene de aspectos temáticos ni conceptuales, sino que, como el propio cineasta reconoce en varios instantes de este documental, todas sus ideas parten de una imagen, de una construcción visual que dé sentido al relato.

No era descabellado temer que tanto Noah Baumbach (cabeza visible de la nueva comedia indie existencialista) como Jake Paltrow arruinaran el protagonismo del director de El fantasma del paraísoVestida para matar añadiendo tics formales de autor al documental, por lo que una de las cosas que más sorprenden es que hayan hecho justo lo contrario: De Palma es un análisis cronológico de toda su filmografía en la que la única voz que escucha el espectador es la del propio director nacido en Nueva Jersey deteniéndose a comentar cada una de sus películas y los avatares que rodearon su producción, algo que podría haber dado lugar a un producto perezoso y aburrido (su estructura invita a ello) de no ser por el torrente de lucidez y pedagogía, aderezado con jugosas anécdotas y valoraciones personales, que exhibe su protagonista en su vasta y compleja concepción del séptimo arte. Desde sus primeras y baratísimas comedias protesta influenciadas por la nouvelle vague francesa (Saludos; Hola, mamá) hasta sus thrillers parapetados bajo el cine de Alfred Hitchcock y la parafernalia formal del giallo italiano (Fascinación, Doble cuerpo, En nombre de Caín), pasando por sus aproximaciones al cine criminal (El precio del poder) o su condición de artesano para el Hollywood más puro (Misión a Marte), De Palma repasa con honestidad y una sorprendente naturalidad en boca de su propio protagonista elementos como la que ha sido su trayectoria en la industria, sus problemas con la crítica, la preocupación por la respuesta del público ante sus films o hasta qué punto un trabajo tan absorbente como el de crear historias y filmarlas ha afectado a su persona, estableciendo impagables analogías entre hechos acaecidos en su vida familiar o social y situaciones creadas para algunos de sus films más reconocibles.

Más allá del ejercicio de admiración implícito a esa pretendida austeridad formal que envuelve el documental, lo cierto es que De Palma no ofrece más (ni menos) aliciente que el de una (impagable) master class del director sobre toda su carrera, por lo que también conviene (y para ello se recomiendan un par de visionados) quedarse con los detalles tangenciales a sus palabras: el hecho de que, pese a su estatus de cineasta de culto y su universo perfectamente reconocible, él reconozca haber cedido casi siempre ante las presiones y exigencias del establishment hollywoodiense, con tanto pragmatismo como profesionalidad (y valga la anécdota de La hoguera de las vanidades, película en la que reconoce haber contenido su ansias de vitriolo y cinismo para mantener la confianza de los estudios, como ejemplo paradigmático); su visible emoción ante los buenos resultados económicos de algunos de sus films más comerciales o su decepción ante las reacciones críticas de películas como Doble cuerpo o Atrapado por su pasado (“no puedo hacer mejor película que esa”, comenta resignado) dotan a De Palma de un componente humano que complementa necesariamente el resto de discurso y anecdotario, al fin y al cabo ya conocido en su mayor parte gracias al magnífico libro-entrevista Brian De Palma por Brian De Palma, de Samuel Blumenfeld y Laurent Vachaud.