Cara y cruz: John Carter e Intocable

En Disney están aun convalecientes del monumental disgusto. La taquilla es caprichosa y tiene estas cosas. John Carter nacía como el volumen uno de una inevitable y exitosa franquicia que, o mucho cambia la dirección del viento, o nunca será. Es pronto para colgar etiquetas, pero la película de Andrew Stanton ha comprado un buen puñado de papeletas para ganar el premio a fiasco del año, o casi. Aquí no hay medias tintas; John Carter difícilmente será un éxito si no ronda los 500 millones de dólares de recaudación en todo el mundo, y solo un milagro logrará que amase la mitad. Por partes; su primer fin de semana ha sido desolador. 30 millones de dólares de recaudación en USA en un box-office en el que ni tan siquiera se ha colado en el vértice de la clasificación. Ese honor ha sido para la cinta de animación Lorax, que veremos aquí en pocas semanas, y que enfatiza el batacazo, porque John Carter ha sido derrotada por una película de segunda semana, que es aun más grave. Son cifras tristes, para rebasar sin alardes la barrera de los 100 al final de su carrera comercial allí; una miseria si tenemos en cuenta que ha costado 250. Verdad que el mercado no yanqui ha salvado parcialmente los muebles (70 millones de dólares por todo el mundo), pero de aquella manera, por lo bajini. Aquí en España ha liderado el ranking semanal con algo más de dos millones de dólares de caja. Poca tajada si tenemos en cuenta que El invitado mandó con 2,3; Viaje al centro de la Tierra 2 con 2 justitos o Sherlock Holmes; Juego de sombras con más de 4.

¿Por qué? En primer lugar porque desconcierta; porque el personaje es poco o nada atractivo teniendo en cuenta que hunde las raíces en la prehistoria de la ciencia-ficción del año de la polka; en segundo lugar, trivial pero no tanto, porque el título es muy malo; el John Carter of Mars que debía haber sido era más explícito y atractivo. La tercera razón, la más seria, es que huele a popurrí que espanta. Y sucede que huele exactamente a lo que es. La película no es mala ojo; es un entretenimiento familiar digno, facilón, que remoza tópicos con cierta gracia al abrigo de un despliegue digital muy potente. El problema es que se ven demasiado las costuras, y el resultado final es el decepcionante recosido de retales y colgajos de otras muchas películas descaradamente parecidas. Evidentemente detrás del bluff subyace un grueso error de cálculo. John Carter no tenía cartel para tanta inversión, ni de lejos. Hay más; el boca a oreja, que cada vez menos rescata y encumbra a películas con arranques tibios, aquí no va a funcionar porque nada encuentras en ella que no esperes, si acaso lo contrario.

Todo lo contrario que para Intocable que se ha bastado con el runrun del éxito del país vecino como aval para entrar por la puerta grande. 1.35 millones de euros es un rotundo e incontestable éxito para una película que viene de Francia, sin actores especialmente populares por estos lares y que te llega, cierto, al corazón con buenas artes. Al contrario que con John Carter el boca a oreja hará estragos y, probablemente, eternizará su vida comercial reproduciendo aquí el fenomenal mogollón de euros amasados en Francia, Bélgica, Alemania y alrededores. Puede que no sea una película redonda, que no lo es, pero hace mella sin gritar ni insultar nuestra inteligencia emocional contagiando buen rollo, que ya es mucho.

Pues eso, cara y cruz en forma de inesperados bombazos; son las dos películas de la semana y son noticia por motivos radicalmente opuestos.

  • Jaime

    Hola, Creo que tener un blog no debe ser un imepdimento para que un texto esté lleno de errores ortográficos.saludos Jaime

  • Sarah J.

    Jaime, tío, eres un crack. Sigo fielmente este blog de cine desde su comienzo y te aseguro que tú, en sólo dos líneas de texto, dos y no más, has cometido más errores ortográficos y hasta gramaticales, de los que pueda haber cometido Piorno en el conjunto de todos los textos publicados hasta ahora en "Secuencias".