En una semana de apocalípticos rumores, a expensas de un inminante rescate a nuestros bancos que sigue alimentando la bola de nieve de la deuda, qué mejor antídoto que este. Lamentablemente, quien más y quien menos, acabaremos todos cursando un master informal de macroeconomía. El panorama en la periferia europea ha llegado a tal punto de degeneración ética, política y social que no tenemos más armas que la información y el conocimiento. Esa que los que mandan no quieren que manejemos. Por esa y por alguna otra razón probablemente nunca veremos Debtocracy en salas de cine. Pero con lo que nos jugamos todos en estos tempos de tinieblas no verla es delito.
Agradecimos en su día las lecciones de capitalismo del desastre para dummies que impartieron cámara en mano Charles Ferguson en Inside Job y Michael Winterbottom en La doctrina del shock. Puede que la poesía no sea el arma cargada de futuro que reivindicaba Gabriel Celaya, al menos no en el siglo XXI, pero el cine es un magnífico despertador de conciencias. Lo es este escalofriante documental de Aris Hatzistefanou y Katerina Kitidi. Sí, ambos griegos, ya saben, ese pueblo de vagos derrochadores sureños que no atienden ni a las malas a las razones del Bundesbank, del FMI y del BCE, que como todo el mundo sabe, velan por nuestro futuro "recomendándonos" desmontar el estado del bienestar y comer pan duro para que nuestro porvenir sea más próspero. Debtocracy destapa con un lenguaje muy accesible y una pedagogía impecable los verdaderos porqués de la crisis de deuda de la Europa del sur (+ Irlanda). Hazistefanou y Kitidi filman indignados la vorágine de miseria del pueblo griego, y cuentan la verdad detrás de toda esa monumental falacia, que tanto predicamento tiene también aquí, de que purgamos nuestros pecados de pueblo irresponsable, de inconscientes viviendo a la bartola por encima de nuestras posibilidades.
Debtocracy desentraña el comportamiento diabólico de ese monstruo que es la economía del crédito, denuncia las maniobras de las grandes instituciones financieras por perpetuar un círculo vicioso que presupone la ruina de la gente común en beneficio de bancos a los que rescatamos con dinero público para que esespeculen con esa pasta con la ruina del ciudadano de a pie; denuncia sin pelos en la lengua los porqués de la dictadura neoliberal, el monumental negocio de la deuda odiosa, la ilegitimidad ilegal de un inmenso porcentaje del volumen de deuda que nos asfixia, y que nos seguirá asfixiando hasta que no digamos basta, hasta que no nos plantemos frente a ese modelo económico insostenible sin final feliz, que colapsó en 2008 pero que seguimos alimentando en beneficio de cuatro y a expensas de un horizonte de sufrimiento social inadmisible.
El documental propone dos escenarios alternativos; Ecuador por un lado, un país que se negó en redondo a aceptar las reglas de la deudocracia y que salió indemne y orgulloso pagando hasta la última perra de sus deudas legítimas, que naturalmente eran las menos. En el lado opuesto de la balanza Grecia, y en el futuro también Portugal, España o Italia. Una de las condiciones del espartano rescate griego era el compromiso del gobierno heleno de destinar una ingente parte del dinero en la compra de submarinos y aviones militares a Alemania y Francia, en un modelo de importaciones forzoso que tiene prioridad al pago de medicinas, pensiones o atención santiaria básica. Está todo dicho.
Se puede visionar íntegro y subtitulado en Youtube. Te pone los pelos como escarpias, pero no tiene desperdicio.
Compartelo con tus amigos:


Comentarios