El descomunal negocio orquestado por Warner a costa de la ultima entrega de la saga Harry Potter es la nueva patada a seguir. Las secuelas X.2 permiten mantener con vida franquicias con respiración artificial ad infinitum, la merma de calidad y la cara de tonto que se te queda cuando tienes que pasar dos veces por taquilla para ver la misma película no parecen repercutir negativamente en el negocio, y este mismo año volveremos a padecer la vejez mal llevada de otra secuela que se agarra a la vida como clavo ardiendo: Crepúsculo.
La mala noticia, porque solo de mala cabe calificarse, es que Peter Jackson también quiere sacar tajada de la nueva tendencia. En el Comic-Con de la pasada semana dejó caer, como quien no quiere la cosa, que la segunda parte de El Hobbit, a saber Partida y regreso, podría partirse por la mitad para alargar la fiesta un año con un Hobbit 2.1 y un Hobbit 2.2. La cosa tiene bemoles considerando que la segunda película en sí era ya en sí una dilatación forzada y forzosa del librito de Tolkien, que cabe en una película de 90 minutos y te sobra tiempo. El reclamo es la inserción en la historia de pasajes varios de los apéndices, que engordaba el producto lo suficiente como para desdoblarlo en dos. Pero lo de las franquicias empieza a parecerse cada vez más a la mitosis celular, con películas que se doblan y se desdoblan según exigencias de mercado generando divisiones y microdivisiones con una falta de escrúpulo creativo más bien escandaloso.
Si suena el río es que lleva agua. Jackson lo ha dejado caer, probablemente, a modo de globo sonda, para comprobar si los aguerridos fans del mundo Tolkien le aplauden o le despellejan vivo. De momento el grueso del rodaje de la nueva saga ha concluido; ahora se abre el ingente capítulo de posproducción, pero el director de El Señor de los Anillos ronda la idea de volver a filmar material adicional unas cuantas veces. Para una tercera película, dice, o para las ediciones extendidas del DVD. En realidad es lo mismo Harry Potter y las reliquias de la muerte 7.1 era todo morralla. Duraba 120 minutos largos y sobraban 90, más o menos. Verlas juntas en casa equivale a ver la versión extendida para fans irredentos engordada con metraje estéril. inutil y redundante. La cuestión es si Jackson estrenará en cine su versión extendida sacacuartos en cine, dividida en dos mitades, o si finalmente tendrá el buen juicio de dejar la película ladrillo para la edición coleccionista del DVD estrenando en cine una película seria con planteamiento, nudo y desenlace.
Lo mismo esperan a noviembre para ver como le sale la jugada a Summit con el último Crepúsculo para tomar nota. Por mi parte cada vez tengo menos fe en el proyecto hobbitiano. Demasiado marketing y muy poco libro para tanto ruido. Veremos.
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Comentarios
rubén
Fecha: 19/07/2012
no tienes ni idea no tienes derecho a menospreciar la magnifica obra de Tolkien ya veras como se llevará 11 oscars.