Guía del Ocio

Secuencias, por Roberto Piorno. Un blog de Guía del Ocio



ACERCA DE ROBERTO PIORNO

Roberto Piorno
Trasnocho para ver los Oscar desde los trece, miro mal a los que hacen ruido en la butaca de al lado desde los catorce y nunca me arrepentí de dejar colgados a mis amigos el día que fueron a ver “Las Tortugas Ninja”. Probablemente me quedaría en casa con Errol Flynn, Toshiro Mifune o con el mismísimo séptimo de caballería al trote en el Monument Valley de John Ford.
Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  
Estás en: Secuencias > La edad ¿dorada? de las sagas juveniles
23abr2012

La edad ¿dorada? de las sagas juveniles

El éxito mundial de Los juegos del hambre, que ya amasa 572 millones de euros de botín, es una fantástica noticia para Warner una vez finiquitada la saga Potter. Significa que hay un horizonte de pingües ganancias a años vista porque son cifras de franquicia chollo, no de un éxito puntual con bis en suspenso. A Warner le quedan, como poco, dos secuelas-gallina de los huevos de oro a ojos vista, si es que no deciden, qué se yo, dividir la tercera en dos trozos como ya hicieron para estirar el filón Potter. Otros miran de reojo con envidia, porque en estos tiempos de vacas flacas tener el colchón de un producto-fanquicia de estas características en cartera es algo por lo que suspiran todos los grandes estudios. Los intentos en los últimos años, con y sin éxito, son incontables.

La fiebre adaptadora de sagas literarias juveniles, que explotó a raíz del éxito de El Señor de los Anillos y, sobre todo, de Harry Potter, es uno de los fenómenos más característicos del cine de la industria pesada americana (y satélites) de principios de siglo. Pocos han dado en la diana, pero no hay autor de literatura juvenil que no produzca soñando con una llamada de Hollywood. Ambos fenómenos se alimentan mutuamente, y la consecuencia es un sobrepoblado panorama de franquicias con principio y sin desenlace. Quien más quien menos todos quieren un Harry Potter que garantice la viabilidad presupuestaria del estudio a medio-largo plazo. Cuantos más libros mejor, pero la inversión no siempre resulta, es más, no resulta casi nunca. He aquí un somero estado de la cuestión post Harry Potter de sagas adolescentes a medio hacer (o no), que murieron jóvenes, que luchan a brazo partido por seguir vivas o que, ocasionalmente, llegaron a puerto.

1. "LAS CRÓNICAS DE NARNIA"

Expectativas: Disney fue la primera que se tiró a la piscina en busca de un producto que atrajera la atención del mismo público que había encumbrado a Peter Jackson convirtiendo la trilogía de El Señor de los Anillos en uno de los grandes bombazos financieros de la historia del cine. La opción más obvia era C.S. Lewis, amigo de Tolkien y pionero como aquel de la gran literatura fantástica de capa y espada por entregas. A diferencia de aquella tenía además la ventaja de la extensión. Siete libros en total; dar en el clavo significaba encontrar una mina de oro. Ni que decir tiene que siendo el primer sucedáneo de ESDLA nada que no fuera un éxito gigantesco colmaría las expectativas de Disney.

Balance: Ni bien ni mal ni blanco ni negro. Desde luego no satisfizo las expectativas de Disney. La primera amasó la muy respetable cifra de 745 millones de dólares en todo el mundo, empezando floja pero revelándose un producto con mucho fondo. El gobo, no obstante se desinfló con El príncipe Caspian. A Disney le pudo el exceso de entusiasmo y apenas cubrieron los gastos de una secuela que costó 225 millones de dólares. Tan serio fue el traspies que la saga estuvo a punto de morir entonces. Disney se desentendió de ella y Fox decidió recoger el testigo para resucitarla. Lo logró a medias; redujeron drásticamente los costes de producción en más de un 50% y consiguieron que funcionara un poco mejor que la segunda. El margen de ganancias fue modesto para una inversión de estas características pero suficiente para que la franquicia siga moribunda pero viva. La cuarta debería ver la luz en 2014, esto es, cuatro años después de la tercera. Eso demuestra que Fox está dudando y que no son descartables contratiempos que paralicen el proyecto. Sea como fuere se antoja complicado, ya a mitad de camino, que la saga no muera antes de llegar al séptimo volumen.

2- "ERAGON"

Expectativas: El éxito de la primera entrega de Las Crónicas de Narnia el año anterior no presagiaba lo que estaba por venir, esto es, una saturación creciente de cine de aventuras en reinos imaginarios. A diferencia de la saga Narnia, una reliquia literaria sólo popular entre bibliófilos con buena memoria, la saga Eragon era el filón literario del momento y su autor, el quinceañero Christopher Paolini, todo un icono del marketing de los libros. Por algún motivo Fox, no obstante, no las tenía todas consigo. "Solo" desembolsó 100 millones de euros para poner en imágenes el primer volumen de la serie. Aún así a pocos meses vista del estreno Eragon llegaba para ser el bombazo de las navidades de 2006.

Balance: Catastrófico. Tanto como para afirmar que el fenomenal volumen del batacazo aceleró drásticamente la decadencia del género, cargándose de un plumazo las expectativas de aquellos estudios que habían invertido ya o pensaban invertir en él a corto plazo. El primer obstáculo era la discutible calidad de los libros de Paolini. Ya quisieramos todos escribir lo que escribía el muchacho con apenas 15 años, pero su obra era un híbrido demasiado descarado de Star Wars, los libros de Tolkien y las películas de Peter Jackson. Fox, además, cometió la torpeza de confiar la responsabilidad de lidiar con un proyecto de tal magnitud a un técnico de efectos especiales, Stefen Fangmeier, sin experiencia alguna como realizador. Fangmeier obró un perfecto desastre y nunca más, hasta la fecha, volvió a dirigir una película. Parecida suerte corrió su joven protagonista Ed Speleers, desterrado a la pequeña pantalla a perpetuidad. Recaudó 246 millones de dólares que, más o menos, salvaron la inversión, pero era tan mala que nadie llegó a pensar seriamente que hubiese margen para una segunda entrega. Conclusión: la segunda, tercera y cuarta partes nunca fueron y nunca serán.

3- "LA BRÚJULA DORADA"

Expectativas: El sensacional batazazo de Eragon el año anterior no era el mejor antecedente ni presagio para el estreno de la adaptación de la primera novela de la serie La materia oscura de Philip Pullman. Con todo había veladas razones para el optimismo. El producto se salía ya sustancialmente de la temática post anillera predominante hasta entonces. A diferencia de Eragon, además presumía, a priori, de un director competente, Chris Weitz, y de un reparto con pedigrí que podía llara la atención incluso del público adulto. New Line desembolsó 180 millones de dólares contando con que los millones de lectores de los libros de Pullman en todo el mundo garantizaban por sí solos el éxito de la empresa.

Balance: Un año después del estreno de la película New Line era absorbida por Warner y desapareció del mapa como estudio independiente. Con eso está todo dicho. El fracaso de La brújula dorada aceleró el hundimiento de la empresa que pocos años antes había roto registros gracias a la trilogía de El Señor de los Anillos. La película recaudó 372 millones de dólares en todo el mundo, con un endimiento muy pobre en EE.UU.A todas luces insuficiente para cubrir la inversión (o despilfarro, según se mire) de 200 que exigían que la película sobrepasase el umbral de los 500 millones de recaudación para, al menos, compensar el volumen del gasto. Por un lado La brújula dorada llegó, como hemos visto, en mal momento, pero que fuese una película tan confusa, aburrida y emocionalmente hueca tuvo, evidentemente, su influencia. De las dos secuelas de la saga ni hablamos. Otra franquicia muerta a las primeras de cambio.

4. "JUMPER"

Expectativas: En realidad no exageradamente altas. En primer lugar poco o nada tenía que temer de las hecatombes de ilustres sagas precedentes. Jumper era cine de ciencia-ficción y, en realidad, no adaptaba estrictamente hablando una saga literaria de éxito. Sí se basaba en un best-seller de Steven Gould y sí estaba previsto que Gould escribiese cuantas secuelas fuesen necesarias para dar forma a lo que se barruntaba como una franquicia de largo recorrido. Nuevamente el público juvenil-adolescente era el principal coto de caza, y nuevamente se quedaron a dos velas. Jumper, dirigida por Doug Liman, costó 90 millones de dólares y además era la película que debía convertir definitivamente a Hayden Chhristensen en estrella, si es que eso era humanamente posible.

Balance: 222 millones de dólares de recaudación en todo el mundo. No se puede calificar de fracaso per sí quedó muy lejos de ser el éxito que debía ser. El público se reía a destiempo porque Liman sencillamente no sabía como adecentar, entre efectos digitales de lo más cutre, un material tan difícil de vender. Christensen volvió a dejar patente, si es que aún era necesario, que era un actor lamentable, y ni él ni la televisiva Rachel Bilson le daban al factor humano de la cinta el empaque mínimamente necesario. Con todo no se ha descartado aún hoy el rodaje de Jumper 2. Si finalmente se da luz verde al proyecto, y considerando la malísima prensa de la primera parte, auguramos uno de los descalabros más gruesos de la década.

5. "CORAZÓN DE TINTA"

Expectativas: A estas alturas, en 2008, los estrepitosos fracasos de Eragon y La brújula dorada daban pistas muy claras y advertían de los riesgos de seguir erre que erre con lo mismo. Pero Warner (y New Line, otra vez) volvió caer en la tentación de pensar que las legiones de fans de la saga literaria de Cornelia Funke, que comprendía dos secuelas, bastaban para garantizar la viabilidad del proyecto. Tuvieron el buen juicio de fichar a un director solvente, con cierto pedigrí (Ian Softley, el de Las alas de la paloma), aunque sin experiencia en esta suerte de proyectos. Además presentaron un presupuesto contenido y razonable de poco más de 60 millones de euros, lo que demuestra que ya nadie firmaba cheques en blanco como antaño por muy best-seller que fuese el libro en cuestión.

Balance: Fracaso rotundo y sonrojante. Menos mal que la película costó relativamente poco, porque fue incapaz de superar el umbral de los 20 millones de dólares de ingresos en EE.UU. Tampoco le fue mejor en el resto del mundo. 62 míseros millones de dólares como cifra global dejaron meridianamente claro el hartazgo general y el escaso tirón de las sagas literarias juveniles incluso entre los propios lectores de los libros. Las hay mucho peores, no obstante. Quizá la taquilla fue excesivamente inmisericorde con Softley. Entre tanto Warner asumía que encontrar un nuevo Harry Potter iba a ser imposible... hasta Los juegos del hambre. Ni que decir tiene que el segundo y tercer episodio de la franquicia quedaron proscritos a perpetuidad.

6. "CREPÚSCULO"

Expectativas: Muy modestas. Paramount cortejó a Stephenie Meyer para adaptar la serie, pero debían pensar que el material era tirando a malo porque en el primer borrador del proyecto habían reconfigurado la mitad de la historia a su antojo. A estas alturas ya nadie se tiraba a la piscina por populares que fuesen los libros. Los recientes fracasos de Fox, Warner y New Line habían mandado a paseo la edad dorada de las sagas literario-juveniles. Tuvo que llegar un estudio pequeño y muy de andar por casa, Summit Entertainment, para asumir el riesgo de adaptar las novelas de Meyer respetando escrupulosamente el contenido de los libros (por desgracia). Sus 37 millones de dólares de presupuesto, exiguos a todas luces, demuestran que el horno no estaba ya para bollos.

Balance: El margen de ganancia era muy amplio considerando la estrechez presupuestaria, pero nadie estaba preparado para lo que estaba por llegar. Casi 400 millones de dólares amasados en todo el mundo y el pistoletazo de salida a una franquicia que aún (lamentablemente) no ha concluido, y que ya colecciona más de 2500 millones de dólares en todo el mundo. ¿Por qué? Vaya usted a saber. Las películas son infumables y empalagosas hasta la náusea, pero resulta que era exactamente esto lo que el público femenino adolescente demandaba: vampiros siglo XXI y romanticismo cursi de instituto con tíos macizos con talco en la cara. Lo cierto es que superó todas las expectativas con creces (económicas evidentemente) y más de un estudio se sigue tirando de los pelos lamentando la ocasión perdida. Cinematográficamente hablando solo Eragon compite en esta Liga, pero la calidad es irrelevante. Crepúsculo es un fenómeno fan estratosférico.

7. "PERCY JACKSON Y EL LADRÓN DEL RAYO"

Expectativas: Olvidado el disusto de Eragon y disuadida por el excepcional éxito de la sga Crepúsculo, Fox dio luz verde a la puesta en imágenes de la boyante franquicia litearia de Rick Riordan, no muy ducho en mitología pero si en las artes del refrito, cortando y pegando de aquí y allá con la coartada de un hijo de dioses de guardia por el mundo. Ni oir hablar de los dispendios de los tiempos de La brújula dorada pero Fox accedió a subir el listón presupuestario invirtiendo 95 millones de dólares en el invento. De ese modo si el proyecto salía rana habría que achicar agua pero no se hundiría el barco. Nuevamente, claro, debía ser la primera entrega de una saga de cinco películas. Sean Bean, Pierce Brosnan, Uma Thurman o Kevin McKidd ponían el toque de distinción en un nuevo intento por revitalizar el género, tocado desde el fracaso de Corazón de tinta y Chris Columbus, director de los dos primeros Harry Potter era una firma con cierto poder de convocatoria.

Balance: Ni frío ni calor. Recaudó 226 millones de dólares en todo el mundo, luego ni ganancias ni pérdidas, lo comido por lo servido. Eso no quita para admitir la decepción. Fox esperaba mucho más; al menos unas Crónicas de Narnia, más o menos. No fue para tanto. El problema fundamental es el escaso ingenio de la pluma de Riordan. El universo Percy Jackson es un sucedáneo torpe de Harry Potter + El Señor de los Anillos. El producto tiene el olorcillo rancio de las copias malas, y el público no le dio demasiada coba. A pesar de todo Fox no se rinde. Percy Jackson y el ladrón del rayo se suma a la nómina de franquicias (no muy extensa) que no murieron después del primer intento. Para 2013 está previsto el estreno de Percy Jackson: Sea of Monsters, pero sin Chris Columbus, que ya tuvo bastante con la primera. ¿La previsión? Naturalmente un estrepitoso fracaso.

Compartelo con tus amigos: Facebooktwitter

Comentarios

Comentario #2
  • Bulo

    Fecha: 25/04/2012

    nO HE VISTO NINGUNA ¿ME HE PERDIDO ALGO?

  • Comentario #1
  • Joe Black

    Fecha: 25/04/2012

    La verdad es que quitando la primera parte de las cronicas de narnia son todas horribles, pero efectivamente Eragon se lleva la palma. De Crepúsculo me quité después de la segunda, y me han dicho que los dos últimas son todavía peores, que ya tiene mérito. Menos mal que vuelve Peter Jackson a arreglar las cosas con El Hobitt

  • Haz tu comentario:

    Si aún no estás registrado, hazlo aquí
    • Esta es la opinión de nuestros lectores, en ningún caso representa la de Guiadelocio.com
    • No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes, difamatorios o de contenido ilegal, estos serán eliminados.
    • Guiadelocio.com se reserva el derecho a eliminar los comentarios ajenos al tema o con publicidad.