La verdad de Tilda Swinton y las mentiras de Stephen Daldry

La cuesta de marzo-abril incrementa la pendiente. Después del bombardeo de estrenos oscarizables llega la calma y, probablemente, los meses con menos buenas películas por metro cuadrado del año. Ya se olfatea la inminente irrupción del pre-verano USA, temporada alta de bockbusters, que arranca, cierto cada vez más pronto. Lo cual es bueno o malo según gustos. De momento semanas de sobras y deshechos, con una excepción.

Razón para ir al cine este fin de semana, con nombre y apellidos. Tilda Swinton, metida en un pantanal de frustraciones en lo nuevo de Lynne Ramsay, Tenemos que hablar de Kevin. Miss Swinton es la mejor actriz del planeta encarnando mujeres con lado oscuro e inteligencia emocional perturbada. Vemos la película a través de su irritable aislamiento, el de una mujer que crió un monstruo y a la que la maternidad le ha destrozado la vida. La película es un pelín barroca en las formas, pero hay que admitir que es incómoda (en el buen sentido) y que rezuma altas dosis de desasosiego. Gracias a Swinton, lo mejor del lote de estrenos, sin duda.

Desolador, sin duda, ver en qué se está convirtiendo Stephen Daldry. Yo tuve la ocasión de saber de su existencia antes de ser el ojito derecho de la Academia que es ahora. Corría el año 97 y estrenaba una memorable versión teatral de Llama un inspector de J.B Priestley en el Royal Court Theatre del West End londinense, del que era por aquel entonces director artístico. Como director de teatro era un fenómeno, como cineasta menos, aunque hasta hoy perdonábamos sus defectos por el calibre de las potentes historias que venía contando. Con Tan fuerte, tan cerca se quita la máscara con una de las películas emocionalmente más manipuladoras del año. Se trata de vendernos las heridas abiertas de los familiares de las víctimas del 11-S, pero es todo plástico y cartón piedra. Lo verdaderamente grave es que ésta fuese una de las diez cintas candidatas al Oscar a la mejor película. Imperdonable.

Del resto, salvo la de Resnais, Malas hierbas, que aún no he visto, menudencias. Contraband es vistosa y entretenida, pero también previsible y mecánica. Una sombra de la película europea que versiona, Reikiavik-Rotterdam. Respecto a La montaña rusa, sin comentarios. Sencillamente no hay por donde cogerla.

  • Miguel Angel

    Infumable la de Daldry. Como comentas es lacrimógena hasta la nausea. Me encantó "Billy Elliot" y "El lector·" ("Las horas" no la he visto"), pero esta es mala con inquina. La mejor película del 11-S sigue siendo "United 93".