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Almanya, bienvenido a Alemania
El viaje de ida y vuelta de una familia inmigrante turca en Alemania sirve de argumento para esta comedia dramática de las hermanas Yasemin y Nesrin Samdereli.
- Género: Comedia .
- Director: Yasemin Samdereli
- Intérpretes: Aliya Artuc, Aycan Vardar, Aykut Kayacik, Demet Gül, Ercan Karacayli, Fahri Ogün Yardim, Kaan Aydogdu, Lilay Huser, Siir Eloglu y Vedat Erincin.
- Nacionalidad y año de producción: Alemania, 2011
- Duración: 97 min.
- Fecha de estreno: 23 / 03 / 2012.
- Productora: Roxy Film, Infa Film.
- Guionista: Yasemin Samdereli, Nesrin Samdereli.
- Fotografía. The Chau Ngo.
- Distribuidora: Golem.
- Música: Gerd Baumann.
- Calificación: Todos los públicos .
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Claudi Etcheverry
Fecha: 02/04/2012
El joven Hüseyin Yilmaz fue uno de los 2,3 millones de turcos que llegaron a Alemania a partir de ladécada del 50 cuando tras la devastación del país después de la Segunda Guerra Mundial fuenecesaria mano de obra para emplearla en el resurgir de la industria. Pero como dijo el escritor suizoMax Frisch, “Pedimos mano de obra y vivieron personas”, y Hüseyin fue uno de esos tantos hombres ymujeres que dejaron sus tierras y se internaron en el camino del extrañamiento para siempre. Lapelícula está contada desde la perspectiva de la saga de este hombre en Alemania con protagonistasde tres generaciones: la del patriarca y Fatma, su mujer; la de sus tres hijos Veli, Muhamed y Leyla; y lade sus nietos Canaán y Cenk. Las tradiciones, las costumbres, los orígenes que se van diluyendo,mientras planea el fantasma de la asimilación en la nueva cultura. Sin dramatismos y con buen ritmo, ladirectora Yasemin Samdereli va hilando escenas de ayer y de hoy hasta que demuestra lo que lapelícula quería decir: que todos somos parte de nuestro pasado y que heredamos el acervo de lo quevivieron nuestros ancestros.Centrada en narrar los sentimientos de los inmigrantes, la cinta no aborda el fenómeno colateral de laxenofobia porque su discurso es el de los sentimientos personales encontrados, el simple deseo de unavida mejor mientras la nostalgia deja asidas a las personas a un pasado imborrable que en un efecto deperspectiva inversa, más crece cuanto más se aleja. Pero por otra parte, todos los que hemos salidoalguna vez del sitio de origen sabemos que al irnos no seremos nunca uno más del país de acogida pormucho que hayamos podido asimilarnos; y ya no seremos del sitio que quedó atrás porque el regresopronto se revelará como una verdadera fractura entre “ser” y “estar”. La diferencia que “Almanya”describe muy bien estriba en que encontrar perfecto acomodo en el lugar de llegada, incluso sin tenernunca fricciones ni conflictos, no nos hace de allí, porque eso sería negar el origen. Un día, explicandoesta idea y como argentino, le decía a un amigo que hay diferencias culturales evidentes, que él senegaba a admitir. Le insistía en que no somos mejores ni peores sino simplemente otros, y que ladiferencia es bien real. Al final, encontré el argumento con el cual poder decirle lo que para mí eraevidente: “Mafalda –le expuse– ¿podría ser una nena catalana o aragonesa?”. Entonces se rió yfinalmente entendió. También le conté que en casa habíamos incorporado la tradición catalana del Tiópara que nuestro hijo no fuera el único de su clase que no tuviera esos regalos por Navidad. No era niuna hipocresía ni una impostura, sino el deseo de allanarle el camino con el recurso de la alegría. Perocon Tió o sin él, a solas soy tan argentino como siempre, lo que no impide la amistad, el amor o laintegración. El origen es un dato de la identidad aunque algunos lo recorten a hablar un idioma u otro.En la película, los primeros inmigrantes Fatma y Hüseyin eran unos desconocidos para ellos mismos,añorando su lugar de origen e internándose de a poco en el nuevo país mientras hacían el camino delaprendizaje de esa nueva cultura, idioma y costumbres; al tiempo, sus propios hijos se alejaban de losorígenes y devenían relativos desconocidos para sus propios padres en la medida en que ibanincluyéndose en las tradiciones locales y se hacían más alemanes y menos turcos; y al final los nietos,completamente separados de la tradición de origen, regresaban a aquellas señales ancestrales por lavía del afecto para incorporarlas finalmente como el acervo familiar de los abuelos. La figura de la nietamayor –una excelente Canaán que desempeña la actriz Aylin Tezel– es el mayor exponente de esteciclo, en pareja con un inglés y en el descubrimiento de que la mitad de sus afectos se expresan engestos turcos. Ella es la maravillosa y enriquecedora prenda de unión del efecto multiplicador delmestizaje porque la chica no son dos mitades sino dos identidades completas y simultáneas.Temporalmente, la película se encuentra a medio camino entre el destierro e Internet. Los inmigrantesde la primera mitad del siglo XX perdían sus orígenes en seco; los de la mitad de siglo podíanplantearse al menos un viaje de visita al origen como el de esta película; y los inmigrantes de hoy tienenel mundo en cualquier punto de conexión a Internet.Pero la ausencia es la ausencia, y algunas comprobaciones vitales dolorosas o felices nos marcaránaquel extrañamiento siempre. Un refugio es descubrir que patria no es tanto el lugar en que uno nacesino el sitio en que uno imagina para morir, porque los códigos de origen siempre resuenan en nosotrosde una manera especial, seamos uruguayos, turcos o senegaleses. Que eso no nos impida hacer unavida feliz no significa que esa cuerda no vibre en algún rincón de nuestra persona, incluso para quienesnieguen su origen o luchen contra él y se decidan a inaugurarse como seres espontáneos ex-novo,porque negar el origen no necesariamente tiene que estar ligado a una nacionalidad, sino que tambiénpuede ser el rechazo directo a un grupo familiar. Entre signos de afecto, “Almanya” trata de demostrarjusto lo contrario: que si el pasado se ata a nuestros sentimientos, somos parte de una línea de lahistoria. Sin pasado, o sin historia, es casi seguro que no hay identidad, o al menos habrá una identidadseguramente coja que nos seguirá allá adonde creamos que podemos llegar para escondernos, pormucho que insistamos en negar lo que sin duda todavía late en algún pliegue del alma.





