Cine en Almería, Roquetas de Mar
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Buscando a Eric
Ken Loach (junto a su habitual guionista Paul Laverty, pareja de Icíar Bollaín) es el autor de este largometraje articulado en torno a la relación de un cartero en crisis y su ídolo futbolístico, Eric Cantoná (ex jugador del Manchester United, que participa en la película como actor).
- Género: Comedia Dramática .
- Director: Ken Loach
- Intérpretes: Eric Cantona, John Henshaw, Justin Moorhouse, Lucy-Jo Hudson, Stephanie Bishop y Steve Evets.
- Nacionalidad y año de producción: Reino Unido, Bélgica, España, Francia, Italia
- Duración: 116 min.
- Fecha de estreno: 27 / 11 / 2009.
- Productora: Why Not Productions, Wild Bunch, Sixteen Films.
- Guionista: Paul Laverty.
- Fotografía. Barry Ackroyd.
- Distribuidora: Alta Films.
- Música: George Fenton.
- Calificación: Todos los públicos .
Loach se reinventa y se descubre romántico con una insólita y brillante comedia "dickensiana" que se lee, no obstante, como un trabajo menor
Autor: Roberto Piorno

El tiempo ha acabado por ablandar el corazón materialista de Ken Loach. La miseria de los humildes sigue clamando al cielo, pero los finales felices son ahora una posibilidad viva en un cine en el que antaño eran sólo una incómoda antítesis y una desviación edulcorada de las fauces de la realidad mordiente. A Loach le interesa cada vez menos la vida laboral de sus personajes. Eric es un cartero sin conflictos sindicales cuya actividad profesional (o la ausencia de ella) ocupa un lugar marginal en su vida. El director de "Agenda oculta" completa en él su traslado al intimismo, a la ajetreada conflictividad de la vida privada.
Hace una década nadie habría creído en la posibilidad de ver a Loach reivindicándose como hacedor de comedias en el lado amable de la vida. Pero "Buscando a Eric" es muchísimo más que una reconversión risueña, e inevitable, en un director con necesidad clínica de explorar nuevos registros. Su última película se revela, de hecho, insólitamente optimista, extrañamente vital. Loach, quién le ha visto y quién le ve, se saca de la manga una ficción a la Dickens en la que el fantasma de las Navidades pasadas es un bronco futbolista retirado que susurra buenos consejos al hombre que lo invocó: un padre de familia con el agua al cuello por lo descarriados que andan sus dos hijos adoptivos y porque rumia aún la cobardía que años atrás le hizo perder el rastro y el corazón de la mujer que amaba.
Loach es Loach de la cabeza a los pies, y más allá del tono amable y sentimental de su película, revisitamos paisajes de sobra conocidos: unos suburbios donde se hacina la amenaza de la desintegración perpetua, el aliento en el cogote de la tentación criminal, la brutalidad infame de la policía, la soledad crónica y las familias hechas mil pedazos. Pero cambia radicalmente el tono: Loach se concede ser romántico; se viste de Capra abriendo ventanas a segundas oportunidades; como James Stewart en "¡Qué bello es vivir!" Eric descubre que nadie es inútil si tiene amigos, y que no hay error que el tiempo no pueda enmendar, o pecado que no encuentre el camino a la salvación.
En el tercer acto reconocemos a duras penas a un Loach irreconocible, cuyas canas han amansado el carácter y han abierto la puerta a la consolidación de la fe (quién lo diría) en el género humano. "Buscando a Eric" sigue moviéndose muy lejos de los parámetros admirables del cine ochentero del maestro inglés, pero sigue también sin inclinar la rodilla ante la mediocridad. Es, no hay duda, un Loach menor, como casi todos los de la última década, pero delata también la madurez sentimental de un cineasta que ya no tiene cuerpo para salir a partirse el pecho por la clase obrera en las barricadas.
Lo mejor
Su vitriólico sentido del humor
Lo peor
Es, sigue siendo, un Loach menor




