El País
Imprimir

Crítica: Crítica ganadora del concurso '¿Quieres ser crítico de cine?'

  • Autor: Irene Velasco López
  • Fecha: 26/05/2011
Cisne negro

Lo mejor:

Lo peor:

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
4.1
170 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 18/02/2011
  • Director: Darren Aronofsky
  • Actores: Natalie Portman (Nina Sayers), Benjamin Millepied (David), Ksenia Solo (Veronica), Kristina Anapau (Galina), Janet Montgomery (Madeline), Mila Kunis (Lily), Vincent Cassel (Thomas Leroy), Barbara Hershey (Erica Sayers), Winona Ryder (Beth Macintyre)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2010
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

+ info

Aronofsky despliega en la pantalla, ante todo, un magistral juego de dualismos. A la aparente estética grácil y volátil del mundo en el que sitúa su obra, opone una profunda inmersión en las raíces vitales más ocultas de una bailarina que aparenta ser incapaz de enfrentar su fragilidad a su ambicioso propósito. Y se trata de raíces, porque verdaderamente lo que desfila ante nuestros ojos no es una trama completa, sino el vertiginoso e inevitable acto final de una tragedia ya comenzada. Cisne negro muestra la decisión involuntaria de una protagonista que se ve abocada al arte en sus facciones más puras, a un destino que se cerró en torno a ella transformado en el aura claustrofóbica de una madre absorbente y obsesiva, que encarna a dos bandas el fracaso y la identidad dulce de su hija.

Nina ya ha comenzado su descenso en el momento en que Aronofsky decide mostarla. Presenciamos así la perfectamente urdida mutación final de la artista, precipitada por la vorágine que la asfixia en torno a la unión de su triunfo y de su caída.

El cisne negro es un pretexto, jamás se arma como el macabro y oscuro reflejo de una personalidad inocente, sino que ya se encuentra en el interior mismo de la protagonista esperando el cercano clímax que le haga salir a la luz. Se trata de una antítesis ya establecida que, en realidad, se funde en un todo a través de una identidad anfibológica.

Portman escenifica la angustia, la pugna interna de ese otro “yo” por liberarse, hasta tal punto de alcanzar la culminación de su carrera interpretativa. Ella es la tragedia. Su innata búsqueda de perfección proyecta a su alrededor un elenco de personajes que se asemejan más bien a una distorsionada visión de la realidad que a un entorno verídico. Gracias a este cerco logra desplegar sus negras alas, pero no es menos cierto que éstas surgen de su propia ofuscación.

Aronofsky utiliza para su objetivo un particular desfile de luces y sombras, tanto si nos referimos al ámbito humano como al cuidado arte visual, que repara con magnífico detallismo en el mundo del elegante sacrificio de la danza. Un erotismo salvaje y grotesco se confunde con un excepcionalmente logrado terror psicológico, ambos unidos en el desequilibrio emocional que anticipa el desenlace. Los instintos más básicos y antes eludidos se desatan. Sangre y deseo forman la pareja fundamental que se constituye como motor de la acción desencadenada. Los límites de lo real se difuminan y arrastran a la protagonista al delirio del crimen y lo destructivo, todo a favor de la anhelada transformación. Sin embargo, esta personificación de lo sombrío se precipita a una mayor velocidad de lo soportable y la protagonista no resiste tal revelación, abandonándose a su literal y figurada caída.

Cisne negro triunfa por encima de todo, culmina con su catarsis un escalofriante análisis cognitivo que ahonda el relato de una obsesión. Técnicamente perfecta, enmarcada por profesionales y fluidas coreografías, así como representada por la brillante expresividad de Natalie Portman, podemos decir que nos encontramos ante la actual obra maestra de un director poco convencional. Se trata, en último término, del retrato de una artista. Aquí es donde toma presencia la dominante ilusión pretendida por Aronofsky: el arte en el interior del arte.

Valoración: 5

Ir a la película >




Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!


Blogs