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El Caballero Oscuro: La leyenda renace
Se cierra la trilogía de Christopher Nolan sobre Batman. Ocho años después de combatir a Joker, Bruce Wayne vuelve para defender Gotham de los planes del villano Bane. Repiten en el reparto Michael Caine, Gary Oldman y Morgan Freeman junto a nuevos actores como Marion Cotillard y Anne Hathaway.
- Género: Acción .
- Director: Christopher Nolan
- Intérpretes: Anne Hathaway, Christian Bale, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Juno Temple, Marion Cotillard, Michael Caine, Morgan Freeman y Tom Hardy.
- Nacionalidad y año de producción: Reino Unido, EE.UU., 2012
- Duración: 165 min.
- Fecha de estreno: 20 / 07 / 2012.
- Productora: Legendary Pictures , Syncopy, Warner Bros. Pictures, DC Entertainment.
- Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
- Calificación: No recomendada menores de 12 años .
Christopher Nolan cierra una trilogía de leyenda con un fin de fiesta apoteósico que no desmerece nada las virtudes de "El caballero oscuro"
Autor: Roberto Piorno

Habrá en antes y un después de Christopher Nolan y su tenebrista interpretación del universo Batman. Nunca hubo películas de superhéroes de tal magnitud y probablemente no las habrá. Al menos no hasta que, qué se yo, Paul Thomas Anderson se haga cargo de la marca Spider-Man y Wes Anderson de, por ejemplo, Los Vengadores. El caballero oscuro: La leyenda renace marca una línea de continuidad histórica, asombrosa. Seis horas consecutivas de cine de semejante calibre en formato multisala y con el rendido aplauso del público medio es, en sí, un hito. Nolan no solo cierra aquí su legado Batman por todo lo alto, pone además la rúbrica a una de las grandes trilogías del cine de siempre.
Quizá El Padrino, quizá El Señor de los Anillos, y después esta extraordinaria colección de thrillers criminales de lujo, de dramas operísticos que elevan la trascendencia social del lenguaje cómic a la categoría de gran metáfora, de parábola sórdida, sombría y sutilmente deformadora, en clave de semblanza gótica y pseudomitológica, de la degradación del hombre como animal político, de la monstruosa decadencia del modelo de convivencia urbano.
Nolan se supera a sí mismo, y no era fácil después de la inolvidable El caballero oscuro. El leit motiv es el mismo, deconstruir a Batman no como icono moderno de un cierto subgénero literario y como justiciero nocturno mediático y plano, sino como mito urbano en una era de tinieblas, como encarnación de una voluntad colectiva de justicia que se diluye en el grupo, y que emerge como proyección social, como espectro, de una voluntad noble y colectiva perfectamente utópica.
Después de esto The Amazing Spider-Man o Los Vengadores han de ser redimensionadas y vistas con otros ojos. Nolan ha situado el listón demasiado alto, y El caballero oscuro: La leyenda renace saca los colores y desdibuja contundentemente a la competencia. Nolan escarba aquí en el alma desgarrada de un héroe moribundo, de un símbolo maltratado que carga sobre sus hombros las culpas ajenas y desfachatez política de un mundo de tinieblas en el que la ley es un espejismo, una religión insostenible cuya fe debe ser preservada, aún a sabiendas de la monumental mentira.
En torno a la resurrección ingrata del justiciero clandestino, monta Nolan un espectáculo fílmico deslumbrante. Los héroes y villanos con leotardos adquieren aquí una dimensión crepuscular y desmitificadora irresistible. La desfachatez revanchista de los tipos malos te pone los pelos de punta. En ese contexto emerge Bane como uno de los villanos psicológicamente más densos y complejos de la historia del cine popular reciente. Y a su alrededor una orgía de destrucción espeluznante, y un duelo de fuerzas entre el bien y el mal cuyas identidades difusas frecuentemente se confunden. En medio de un universo moral magnéticamente ambiguo; en torno a un ideal de justicia no precisamente impoluto, esculpe Nolan una de las mejores películas del año. Un cine capaz de satisfacer y nutrir sensibilidades fílmicas frontalmente antagónicas cuyo escaparate es una puesta en escena apabullante, un demoledor sentido del ritmo y un olfato magistral para armonizar tragedia y movimiento frenético.
Desde el memorable asalto aéreo que abre la función (un arranque tan potente o más que el atraco al banco del Joker en El caballero oscuro) a la batalla campal entre los exponentes del orden y los del desorden en las calles de Gotham, casi tres horas de cine inmenso. Nolan ha vuelto a dar en la diana. Y filmar tres obras maestras del tirón (El caballero oscuro, Origen y esta) está al alcance de muy pocos. Borremos de la retina los Batman de Tim Burton y Joel Schumacher y olvidemos la posibilidad de que un cuarto venga más pronto que tarde a aguarnos la fiesta. Batman es el Batman de Nolan, los demás sencillamente no cuentan
Lo mejor
Todo
Lo peor
Seguir pensando que juega en la misma liga que "Spider-Man", "Los Vengadores" y semejantes




