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La invención de Hugo
Las aventuras de un niño huérfano, Hugo (Asa Butterfield), y la vida del cineasta parisino Méliès se entremezclan en la versión en 3D de Martin Scorsese de la novela de Brian Selznick. Ben Kingsley, Chloë Moretz y Jude Law participan en el film con más nominaciones (11) a los Oscar este año.
- Género: Aventuras .
- Director: Martin Scorsese
- Intérpretes: Asa Butterfield, Ben Kingsley, Chloë Grace Moretz, Christopher Lee, Emily Mortimer, Helen McCrory, Jude Law, Ray Winstone, Richard Griffiths y Sacha Baron Cohen.
- Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2011
- Duración: 126 min.
- Fecha de estreno: 24 / 02 / 2012.
- Productora: Paramount Pictures, GK Films.
- Guionista: John Logan.
- Fotografía. Robert Richardson.
- Distribuidora: Paramount Films de España.
- Música: Howard Shore.
- Calificación: Todos los públicos .
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JOSÉ IGNACIO ANDOLZ
Fecha: 26/03/2012
¿Qué hace un chico subiendo y bajando por el laberinto de gigantescos mecanismos del reloj de la Estación de Montparnasse, como si habitara en un cuadro de Escher?; cuando se nos muestra su rostro, ¿qué historia quieren pregonar esos dos potentes faros de tristeza con forma de ojos azules? ¿Puede abrirse una caja de pandora si alguien consigue despertar de su sueño de óxido a los engranajes de un sofisticado autómata? ¿Quién es ese anciano amargo de barba puntiaguda que regenta la tienda de juguetes de la estación? ¿Por qué una pequeña libreta llena de bocetos técnicos es capaz de producir una chispa de dureza en sus ojos, como si fuera un trozo de pedernal?Con una fotografía siempre rodeada de un halo de misterio, que sólo abandona el abigarrado microcosmos de la estación de Montparnasse para arrastrarnos por las callejuelas de un París opresivo y crepuscular, “La invención de Hugo” va uniendo poco a poco todos estos cabos sueltos que nos conducirán a un icono indiscutible del protocine y a su peripecia personal, por otro lado verídica.En esta cinta, que se desenvuelve entre juegos de naipes, trucos de magia, escondrijos y sorpresas, la omnipresencia del tren es un guiño permanente al espíritu de los hombres que, en la transición entre los siglos XIX y XX, dieron vida al cine. “La invención de Hugo” comienza con un plano aéreo del tráfico nocturno fluyendo por las avenidas de París, que nos recuerda al movimiento de un inmenso mecanismo de relojería. El ojo de la cámara va descendiendo y cerrando el campo, descubriéndonos que en las entrañas de cada reloj pueden habitar otros, cada vez más pequeños, que imprimen su movimiento al anterior. Nos mostrará las tripas de la estación de Montparnasse, funcionando con regularidad y precisión y, alternativamente, irá enfocando las vidas de algunos de los elementos humanos que, cada día, dan vida al gigante de piedra y hierro. ¿Aquéllos son también muñecos mecánicos, como los ratoncillos de la tienda del adusto Georges? ¿Hay algo más que ruedas dentadas al final de toda esa cadena de mecanismos? En la timba de la vida, ¿llega un momento en que cada uno tenemos las cartas echadas definitivamente, o no? ¿Somos capaces de hacer que ocurran cosas “contra todo pronóstico”?En “La invención de Hugo” las referencias al cine en sus comienzos son sólo una parábola para mostrar que el hombre puede comunicar la fuerza de su propio espíritu a la materia, y convertir un mecanismo regido pura y simplemente por las leyes de Newton en una máquina de sueños. Tal vez la cinta, con su espléndida fotografía, fruto sin duda de una técnica de última generación, se convierte en un elemento más de esa misma parábola, al demostrar que, cien años más tarde, las personas podemos seguir infundiendo nuestra energía misteriosa y creadora al mundo binario de los dígitos.Por si lo anterior no bastara, para mi gusto la película merece la pena sólo por la actuación de Asa Butterfield – Hugo – rebosante de fuerza expresiva modulada por la sorprendente madurez interpretativa del actor.http://escritodesdelastripas.wordpress.com/2012/03/26/la-invencion-de-hugo/
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Claudi Etcheverry
Fecha: 22/03/2012
Hugo Cabret es un niño huérfano que vive solo en su escondrijo de la máquina del reloj en una estación de trenes cuando las máquinas todavía eran de vapor. Desde allí espía la vida como un animalito nocturno y clandestino que apenas se deja ver, sobreviviendo entre pequeños hurtos y guardándose del acecho del Inspector de la estación que está decidido a apresarlo, un cojo estricto que representaría el final de la vida del niño en libertad si le pilla. La estación es un pequeño universo secreto que se mantiene aparte de paseantes y viajeros, y donde unos habitantes permanentes forman una comunidad diaria de floristas, limpiadoras y tenderos. Un antiguo muñeco autómata que Hugo conserva de su padre esconde algún secreto que el niño intenta desentrañar, aunque al descubrir el secreto que encierra la máquina acabará por abrirse a un mundo que nadie esperaba. La hija adoptiva de un tendero conserva una llave que puede abrir el corazón del autómata, y con ese motivo los dos chicos cruzan sus vidas. Hay un diálogo breve que resume la idea de la película: “¡Es un peligro!”, dice la niña. Y Hugo le contesta: “Eso es lo que hace a una aventura”.John Logan consigue un buen guión en un camino doble, y bien difícil: reduce la novela de Brian Selznick a un gesto mínimo, y construye a partir de esa partícula un gran guión, una operación parecida a sus guiones para “El último samurái” (con Tom Cruise), o “Gladiator” (con Russell Crowe) en las que un tema mínimo da para desarrollar toda la trama. Howard Shore no es un novato de las bandas sonoras, y compone una de esas tramas melódicas que me gustan tanto, que son las que bandas sonoras que consiguen despegarse de la película en la que encajan como obras en sí mismas (tiene La mosca, El silencio de los corderos, Señora Doubtfire, Philadelphia, Ed Wood, The Game, Una terapia peligrosa, El Señor de los Anillos, Spider, La habitación del pánico, entre muchas otras)Los americanos pueden conseguir que un niño parezca un enano y actúe como un monigote que haga reír a los adultos con diálogos y salidas inverosímiles que solo causan gracia a quienes necesitan reír como maníacos; o personajes hermosos y profundos anclados en historias reales o imaginarias. Asa Butterfield (a quien ya habíamos visto en “El niño del pijama de rayas”) y la increíble Chloë Grace Moretz (impactante en “Déjame entrar”) componen dos chicos deliciosos puestos a surcar de la mano la tarea de destejer el enigma encerrado en la máquina de Hugo. Ben Kingsley, sólido como siempre, da vida a una paradoja real como el cine que Scorsese adora: que la fama acaba por devorar a sus hijos, olvidándolos. Pero Hugo e Isabelle acaban por arrancar el secreto que guarda no el autómata, sino su padre, en una empresa ardua, tenaz, feliz e intensa como es hacer que un adulto enfrente sus dolores para abrirse al placer del recuerdo que tapan. Ben Kingsley es el director Meliès, un ilusionista que alumbró trucos de magia en pantalla cuando el cine no era una industria sino casi un juego de prestidigitación filmado. Scorsese lo recuerda (ahora me parece mentira que yo mismo haya visto de niño esa imagen del cohete a la luna o tantas de Chaplin en mi cine de barrio, viejas también entonces, pero todavía en programas de reposición) y abre en esta película su lado de nostalgia e ilusión. Es americano, pero aquí se descubre su pudor sintiendo como un italiano, y se exhibe en su íntimo placer al poder conservar esos pequeños tesoros efímeros. Y sabe de su propia relevancia como historiador al poder compartirlos.La película me devolvió la escala que tenía mi propia emoción en el antiguo cine Cervantes, de mi ciudad –con un adorable suelo de madera– en el que todos los chicos pateábamos para hacerlo resonar cuando las escenas de indios o suspense nos ponían incluso a gritarle al héroe para ayudarlo a que no lo sorprendieran. Por suerte, pudimos vivir aquello, tan entusiasmados como ilusos, pero es un grato escondrijo, una metáfora desde la cual podemos pensar que siempre podemos incidir en nuestra historia, aunque la historia se encuentre rodada y presa en un sinfín de cuadritos de celuloide marcados para siempre.
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Iván
Fecha: 19/03/2012
Personalmente, la película me dejó bastante frío. Puede que haya a quien le llegue por el universo al que hace referencia y toda su puesta en escena, pero lo cierto es que, como historia, me pareció floja y sin chicha, y los personajes totalmente cliché (aunque de forma buscada). De todos ellos, el único que llega a despertar algo de humanidad en mi, es el de Sacha Baron Cohen, el resto me dejó mayormente indiferente, salvo por el de Chloë Grace Moretz, que directamente me pareció sobreactuado y tirando a un pelín repelentillo.Un saludo.
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Pepito Grillo
Fecha: 18/03/2012
No vamos a ir a verla
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alfonso
Fecha: 09/03/2012
Homenaje a la magia del cine flojo.Decepción.
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ivete montello
Fecha: 05/03/2012
vaya que ese guion me ha dado sueño, un guion muy vacio , visualmente muy hermosa pero solo eso. por mi solo 2 estrellas!!
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Linda
Fecha: 04/03/2012
Buenisisma. Te lleva a tu infancia, a la magia de los anuncios del calvo de la loteria de navidad. Por supuesto hay que verla en 3D por lo efectos especiales, que son un puntazo





