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Sueño y silencio

Una pareja que vive en París sufre un fatal accidente con sus hijas cuando visita España. Drama de Jaime Rosales (La soledad).

  • Género: Drama .
  • Director: Jaime Rosales
  • Intérpretes: Alba Ros, Celia Correas, Laura Latorre, Oriol Rosselló y Yolanda Galocha.
  • Nacionalidad y año de producción: España, 2011
  • Duración: 120 min.
  • Fecha de estreno: 08 / 06 / 2012.
  • Productora: Wanda Films, Fresdeval Films, Balthazar Productions.
  • Producción: José María Morales.
  • Guionista: Jaime Rosales, Enric Rufas.
  • Fotografía. Óscar Durán.
  • Distribuidora: Wanda Visión.
  • Calificación: Todos los públicos .
  • Guiadelocio.com:

    3
  • Valoración usuarios:

    (1 voto)

Jaime Rosales reflexiona sobre el vacío emocional después de la tragedia en una película que oscila entre la genialidad y el narcisismo hueco

Autor: Roberto Piorno

Las películas de Jaime Rosales son quintaesencia de work-in-progress, cine que se escribe a sí mismo, en el que la dramaturgia brota espontánea desde la observación extraordinariamente paciente del mundo cotidiano. Y eso incluso si la cotidianeidad, como sucede en Sueño y silencio es un infierno, un rincón inhabitable. El director de La soledad teoriza aquí de nuevo sobre los estragos de la pérdida traumática de un ser querido, sobre la ingrata rutina de dos padres que se enfrentan a sí mismos y entre ellos entre los escombros del recuerdo de su hija muerta en un accidente de tráfico.

La sensación es que el drama surge espontáneo, que asistimos desde la óptica de un objetivo indiscreto al triste testimonio documental del naufragio. Rosales es un incondicional del cinema-verité, y en Sueño y silencio depura su personalísimo estilo en un cruce de caminos entre La soledad y Tiro en la cabeza.

Estructurada en una sucesión de planos secuencia, casi todos encerrados en un único plano fijo, Sueño y silencio susurra el drama frecuentemente fuera de campo. Rosales se toma su tiempo para narrar lo que otros no narran, las transiciones, las esperas, los minutos muertos. Por un lado resucita el naturalismo trágico de La soledad, por otro el enigma de los interminables planos silenciosos de Tiro en la cabeza.

El resultado es sugerente; no hay duda de que lo nuevo de Rosales es una película con mundo propio. Ahora bien, son 40 o 50 minutos de drama dosificado con cuentagotas a lo largo y ancho de un metraje frecuentemente en la inopia. Rosales regala minutos de una intensidad emocional auténtica y contundente, pero no acabamos de entender su querencia por la digresión, por el plano-paréntesis interminable. Asumida la declaración de principios, paciencia para que el drama brote solo, Sueño y silencio se proyecta en la nada y en el vacío con un tesón admirable, pero con resultados cuestionables.

A ratos caes seducido por su envolvente proximidad humana, y a ratos reniegas extraviado entre postales bisagra del día a día que nada aportan al irregular conjunto. Prologa y cierra Rosales la película con un guiño-homenaje a su amigo Miquel Barceló; un respiro y una concesión a la plástica de la representación en contraste con la espartana austeridad narrativa de la película que aliñan. Difícil encajar coherentemente este capricho de genio en la sensibilidad del espectador medio. Pero Rosales es así, a ratos artista con pocos humos y a ratos todo lo contrario

Lo mejor

La extraordinaria dirección de actores

Lo peor

Es todo un desafío para espectadores con prisas

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