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Un lugar donde quedarse (2011)

Sean Penn es el protagonista absoluto de esta cinta del director italiano Paolo Sorrentino (Il divo), en el papel de una retirada estrella del rock que decide continuar la búsqueda de su difunto padre de un criminal nazi de Auschwitz. Figuran en el reparto, Frances McDormand y el músico David Byrne.

  • Género: Drama .
  • Director: Paolo Sorrentino
  • Intérpretes: David Byrne, Eve Hewson, Frances McDormand, Harry Dean Stanton, Joyce Van Patten, Judd Hirsch, Kerry Condon y Sean Penn.
  • Nacionalidad y año de producción: Francia, Irlanda, Italia, 2011
  • Duración: 118 min.
  • Fecha de estreno: 11 / 05 / 2012.
  • Productora: Lucky Red, Indigo Film, Medusa Film.
  • Guionista: Paolo Sorrentino, Umberto Contarello.
  • Fotografía. Luca Bigazzi.
  • Distribuidora: Alta Films.
  • Música: David Byrne.
  • Calificación: No recomendada menores de 7 años .
  • Guiadelocio.com:

    3
  • Valoración usuarios:

    (11 votos)

Una vieja estrella del rock en pos de un criminal nazi en la imperfecta pero estimulante incursión de Sorrentino en la mitología de la road movie americana

Autor: Roberto Piorno

La semántica de los periplos norteamericanos de Wim Wenders, sus viajes legendarios al corazón de la América profunda desde los ojos de un foráneo con más curiosidad mitomaníaca que conocimiento del terreno propiamente dicho está consciente o inconscientemente en el origen de la odisea americana de Paolo Sorrentino. El director de Il Divo, el mejor "biopic" político europeo en muchos años, encaja las anómalas piezas de su película en un clásico, y en cierto modo tópico, retorno a Ítaca, en un iluminador viaje iniciático de reconciliación con las raíces individuales y colectivas.

En sus peores momentos Un lugar donde quedarse (2011) es un producto irritantemente pretencioso que fragua su sofisticación narrativa en una caprichosa papilla de referencias y de excentricidad mal entendida; en los mejores es el conmovedor testamento de un tipo reñido consigo mismo que necesita cerrar el círculo para asentar su verdadera identidad. Paradójicamente el flanco débil de esta irregular propuesta es la afectada y desafinada composición de un Sean Penn histriónico e incapaz de expresar los matices y sutilezas emocionales de un personaje diabólico: un reto mayúsculo para cualquier actor del que Penn simplemente no sabe salir airoso.

Sorrentino se conforma con la oscilación plana entre estados de ánimo con la que su protagonista retrata la insoportable levedad del ser de Cheyenne, una viaja estrella del rock con temperamento infantil e hipersensible que esconde su soledad detrás de una máscara, aislado del mundo y de las gentes que lo habitan. Es un personaje excesivo, y ni Penn ni Sorrentino saben siempre como canalizar su vulnerabilidad desarmante.

Pero es precisamente la asociabilidad del outsider el combustible de este desconcertante pedazo de celuloide: a veces cristalina y honesta, brindando minutos de cine intenso y bocetos de dependencias excéntricas muy bien construidas, y otra veces estéril por rebuscadamente marciana, diluida entre un un exceso de pretensiones.

Pero Sorrentino es, con todo, un magnífico contador de historias y un cineasta de gusto formal exquisito. Un lugar donde quedarse (2011), más allá de sus exabruptos, discurre insólita y genuina de principio a fin apuntalada por una planificación cuidadísima, pautada por un muy sensato empleo de la música, generando imágenes con un poder evocador incuestionable. Está muy lejos de ser una película redonda, le puede su aparatosa vocación trascendente, pero con todo nos atrevemos a recomendarla, por lo bajini.

Lo mejor

Una planificación impecable

Lo peor

Sean Penn, histriónico y desafinado

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