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10 traumas infantiles que nos regaló Disney

Cualquier niño ha disfrutado con la fantasía de las películas de Disney, pero también ha sufrido con las tragedias que jalonan sus casi 100 años de historia. En este reportaje recordamos las escenas más traumáticas que nos ha dado la compañía del ratón.

 

Casi todos hemos crecido con las historias de Disney, muchas de ellas relatos atemporales de amistad, amor y buenos sentimientos. Sin embargo, no son pocas las ocasiones en que, a lo largo de estas películas, nos hemos topado, como niños inocentes, con momentos de inmensa tristeza, tragedia o maldad que nos marcaron profundamente. Entre ellas destaca Dumbo, una cinta con un valioso mensaje de respeto y tolerancia que llegaba al espectador a base de inmisericordes escenas de discriminación y separación maternal o perturbadoras alucinaciones. El estreno del remake en acción real de aquella, donde Tim Burton expande el cuento del elefante de descomunales orejas, nos invita a recordar otros momentos traumáticos (ojo, spoilers) made in Disney.

Muerte de Mufasa en El rey león (1994)

10 traumas infantiles que nos regaló Disney

 

Somos muchos para los que hubo un antes y un después de El rey león. El hito de Disney, hoy en día todavía en el top 5 de recaudación de sus películas de animación, demostró que se podía tratar a los niños como adultos y ofrecerles una historia compleja que no tuviera nada que envidiar a sus "hermanas mayores" de carne y hueso. Al margen de (inquietantes) cuestiones sobre la identidad del padre de Simba y Nala, el momento más devastador de la cinta llegaba con ese 3 en 1 de tragedia en el que, todavía niños inocentes, presenciamos un terrible fraticidio, la lucha de un cachorro por despertar a su padre inerte y, por si ésto fuera poco, cómo el villano convence al pequeño de que todo ha sido por su culpa. Eso no hay lacrimal que lo resista, y menos con la música de Hans Zimmer retumbando en los oídos.

Festival de muertes en Tarzán (1999)

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Disney despidió el siglo con una cinta de animación que alimentó las pesadillas de los niños de todo el mundo, que a buen seguro no volvieron a ver a los guepardos de la misma forma. La culpa la tuvo Sabor, un felino que no hacía ascos a la carne de ninguna criatura, ya fueran bebés gorila o los padres biológicos de Tarzán. Por si esto fuera poco, tenemos un cazador furtivo que acabaría con la vida del estricto jefe simio Kerchak justo cuando empezaba a aceptar al humano criado entre monos como su hijo y heredero. La muerte del villano, además, sería bastante cruda, si tenemos en cuenta que estamos ante una película de animación para todos los públicos y no una entrega de la saga Rambo.

Atropello de Trusty en La dama y el vagabundo (1955)

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No todo era romance, espaguetis y albóndigas en La dama y el vagabundo, pues tras la conocida historia de amor se escondía otra de celos y malentendidos. Sin embargo, si algo puso los pelos de punta a cualquier joven espectador fue esa trepidante persecución en el clímax final de la película, donde Jock y Trusty corren desesperados tras la carreta de la perrera para intentar salvar a Golfo. La cosa termina con el viejo Trusty bajo las ruedas del vehículo y los ladridos desconsolados de Jock clavándose en nuestro cerebro. Al final, Trusty se recuperaba, pero con una pierna rota y problemas de memoria.

Muerte de la madre de Bambi en Bambi (1942)

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Además de por su calidad cinematográfica y artística, Bambi ha pasado a la historia por una escena tan traumática que ha dado lugar a chistes, monólogos y comentarios de todo tipo a lo largo de sus más de 70 años de existencia. El momento no es otro que aquel en el que la madre del inseguro cervatillo Bambi es tiroteada sin piedad por un cazador durante un paseo por el bosque. La imagen del cuerpo inerte de la criatura, desangrándose en la nieve con su pequeño acurrucado junto a ella, es, posiblemente, una de las que más han impactado a varias generaciones de espectadores que, hoy en día, han terminado abrazando el vegetarianismo.

Prólogo de Up (2009)

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Se puede contar con los dedos de la mano las películas que ponen un nudo en la garganta de una forma tan devastadora como hace el prólogo de esta joya de Pixar. Cuando ni siquiera nos hemos puesto cómodos en nuestro asiento, la música de Michael Giacchino nos guía a través de una de las historias de amor más hermosas jamás contadas en la gran pantalla, que es a la vez un relato de sueños y promesas imposibles de cumplir por los implacables, y a veces crueles, designios de la propia vida. Up es un ejemplo de que el cine de animación puede transmitir tanto, o más, que el de acción real, aunque en este caso sea para provocar el llanto tanto de niños como de adultos.

Adiós a Woody y Buzz en Toy Story 3 (2010)

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Toy Story 3 es uno de esos raros casos en los que una película se dirige más a los adultos (especialmente a los que hemos crecido con las aventuras de Woody, Buzz y compañía) que a los pequeños. Quizá por ello, y porque en su momento sonaba a despedida definitiva de la trilogía, hay tantos momentos de nostalgia que encogen el corazón de niños y, sobre todo, mayores. Se intuye que acabará en lágrimas casi desde el principio, pero es esa escena en la que, con todo perdido, el destino de los protagonistas parece terminar en un horno cogidos de la mano, la que advierte de que la cosa va a ponerse seria. Luego es todavía peor, al despedirnos de nuestra infancia a la vez que Andy cuando éste regala sus juguetes a Bonnie.

Ataque de la barracuda en Buscando a Nemo (2003)

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Donde fueres, haz lo que vieres, debieron pensar en Pixar, que una vez dentro del organigrama de Disney decidió "regalar" a los espectadores uno de esos momentos que traumatizan a la infancia tan propios de la compañía del ratón. No hubo que esperar mucho, pues el prólogo de Buscando a Nemo ya dejaba para la posteridad la mayor masacre de la historia de los dibujos animados: el ataque de una barracuda que mataría a la madre y esposa de Nemo y Marlin y, de paso, a los 400 huevos (excepto el del intrépido pez payaso) que estaban a punto de eclosionar. La escena, sin duda, es perfecta para explicar por qué Marlin es un padre tan sobreprotector, pero, ¿hacía falta cargarse a 399 hermanos de Nemo para ello?

Sacrificio de Gurgi en Taron y el caldero mágico (1985)

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Taron y el caldero mágico se estrenó en una época, los 80, en la que Disney quiso dar un giro más oscuro a sus historias (como si no hubieran sido suficientemente perturbadoras hasta la fecha). Desde luego, si lo que se buscaba era traumatizar al personal, con este infravalorado clásico la misión quedó más que cumplida. Primero por el diseño del Rey del Mal, posiblemente el villano más espeluznante de la compañía del ratón, un compendio de todo lo que puede dar escalofríos a los niños. Segundo (y sobre todo) por el terrible sacrificio de Gurgi, ya no por el sacrificio en sí, sino porque antes de hacerlo indica que él es el mejor candidato para morir porque no tiene amigos ni nadie que le quiera. Desolador.

Bullying, alucinógenos y separación materna en Dumbo (1941)

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En líneas generales, Dumbo es una de las películas de Disney más traumáticas de todos los tiempos. Primero porque hace más de 75 años ya adelantó lo que era la discriminación y el acoso de mocosos despiadados a aquel que es diferente. Luego, porque cuando la madre del elefante con orejas desmesuradamente grandes les ponía los puntos sobre las íes, terminaba siendo separada de su retoño. Por si esto no fuera suficiente, la cinta terminaba de dejarnos en shock con una lisérgica escena de ¡casi 5 minutos! en la que el joven Dumbo y su amigo roedor beben alcohol por accidente y se embarcan en un viaje más digno de un colocón de ácido. Como niños, no sabíamos qué significaban esas imágenes perturbadoras, pero si teníamos una cosa clara: no nos gustaban.

La gran revelación en Hermano oso (2003)

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Fallido intento de Disney por volver a sus años dorados, Hermano oso guarda, sin embargo, uno de los giros dramáticos más duros y devastadores de toda la filmografía de la compañía del ratón. Los protagonistas son Kenai, un hombre que, tras perseguir y matar a un oso como venganza por la muerte de su hermano, se convierte en uno de estos plantígrados y Koda, un osezno cuya madre ha desaparecido recientemente. En el clímax de la película se descubre que el oso que asesinó Kenai era en realidad la madre de su nuevo y gran amigo Koda, lo que desataba el desconcierto entre el espectador infantil, incapaz de discernir quién era el héroe y el villano de esta historia.

Autor: Juanjo Velasco Fecha de actualización: 27/03/2019
 




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