David "El Indio" (Vetusta Morla): "'Cable a Tierra' reivindica la música tradicional española menos conocida"

El batería del grupo tricantino desgrana todos los secretos de su nuevo trabajo "Cable a Tierra", y nos habla además de la reciente incursión en el cine de Vetusta Morla como compositores de la banda sonora de una de las películas españolas más exitosas del año.

Que Vetusta Morla hace magia con la melodía y la poesía de sus letras es algo que todo amante del indie y el pop español conoce, admira y agradece. Los magos tras este conjuro musical con nombre de tortuga literaria -Pucho (voz), David García (batería), Álvaro Benito (bajo), Jorge González (percusión y secuencias), Guillermo Galván y Juan Manuel Latorre (guitarras y teclados)- son los responsables de que este hechizo haya cambiado por completo la historia de la música de nuestro país. Sus canciones han llegado a convertirse en auténticos himnos, reconocibles y disfrutados por crítica y público y, tras su propio sello discográfico, “Pequeño Salto Mortal”, han sabido alcanzar las dulces mieles de la fama.

Como regalo de reyes, los tricantinos nos obsequian con su último trabajo, recién salido del horno, llamado “Cable a Tierra”, además de una extensa gira que recorrerá nuestro país y parte del extranjero en el próximo año. Para conocer más detalles de esta maravilla musical, charlamos con David García, más conocido por los fans como “El Indio”, en una entrevista que nos lleva a conocer en profundidad el trabajo y la ilusión que vertebran a uno de los grupos musicales más importantes de nuestro panorama musical actual.

 

Guía del Ocio: ¿Qué significa para vosotros este “Cable a Tierra”? ¿En qué punto os encontráis como grupo? ¿A qué hace referencia el título?

David: Este disco nos pilla en un punto de madurez bastante interesante y que creo que ha quedado bastante bien reflejado en su contenido; en la riqueza que hay musical, compositiva, letrística, instrumental… en este sentido estamos muy orgullosos. “Cable a Tierra” tiene que ver con varias cosas. Yo diría que después de este año y pico en el que la vida de todo el mundo ha tenido que, literalmente, parar y hemos tenido que hacer una vida mucho más tranquila, mucho más cercana y local, eso ha sido como echar un cable a tierra, literal y figuradamente. Nos hemos dado cuenta de algo que a veces no somos tan conscientes de ello: todo lo que nos rodea, empezando por nuestro barrio, siguiendo por la familia, el pueblo, la ciudad. Ahora hemos conseguido darle valor a todo eso y ser capaces de disfrutarlo, quererlo y cuidarlo. Es algo que a veces, con esta vida globalizada que existe en el planeta, hemos dejado un poco de lado. Nosotros hemos echado un cable a tierra, y nos ha salido este disco. 

GDO: ¿Cómo vivisteis el confinamiento? ¿Aprovechasteis esta pausa para poner en orden vuestras ideas y sacar adelante nuevos proyectos?

D: La pandemia nos ha trastocado los planes, pero relativamente, sobre todo en la parte del directo, los conciertos. Nos quedamos un poco a medias con la gira tan especial que estábamos haciendo del disco de reinterpretaciones que publicamos el año pasado de “Mismo Sitio Distinto Lugar”, que llamamos “Canciones dentro de Canciones”. Pues esta gira tan bonita, tan especial, que era algo muy diferente a lo que habíamos hecho antes tuvimos que cortarla y de ahí no hubo más conciertos hasta este año. Pero en nuestra agenda ya estaba planeado que íbamos a hacer una banda sonora, y que la íbamos a hacer en verano y en otoño del año pasado y que íbamos a hacer un nuevo disco. Esos planes de alguna manera se han mantenido, lo que pasa es que evidentemente, con toda la incertidumbre y cómo iban sucediendo las cosas, era algo complicado, pero pudimos organizarlo de una manera adecuada. Igual, de todas formas tuvimos que hacer el disco bastante rápido, de hecho ha sido el disco que más rápido hemos hecho.

GDO: En este disco habéis explorado y os habéis adentrado en distintos folclores, de aquí y del otro lado del Atlántico. ¿Cómo fue ese proceso de inmersión en las distintas culturas musicales? ¿Es una manera de reivindicar las culturas y las raíces?

D: Por supuesto. Es una manera de reivindicar eso que hablábamos: lo que teníamos cercano, lo que teníamos guardado, y que había que recuperar y darle valor. Me refiero sobre todo a la parte de la música tradicional española y de la península ibérica. Tenemos una tradición musical muy muy muy rica más allá de las cosas más conocidas y que nos han dado nombre, como por ejemplo el flamenco. Sin embargo, la música tradicional, esa que tiene que ver más con un mundo que no estaba tan regido por las grandes ciudades, estaba más regida por las zonas más rurales o en los pueblos donde las relaciones eran muy diferentes, la vida era muy diferente… pues toda esa música, hemos empezado a descubrirla en los últimos años. De repente, piensas “oye, aquí hay cosas muy interesantes” y te conecta con recuerdos de tus abuelos o familiares, con los pueblos que todos tenemos en algún lado de la península. Y todo esto es algo que de manera espontánea fue floreciendo cuando estábamos componiendo el disco. A raíz de ahí dejamos aflorar, porque eso sí que estaba muy presente, la influencia de la música latinoamericana. De alguna manera, estamos hablando de un viaje de ida y vuelta, porque la música latinoamericana es una mezcla de toda la música española que fue para allá, la música africana llevada por los esclavos… todo eso lo hemos dejado aflorar y han salido cositas. Y todo ello mezclado con nuestra manera de hacer música de toda la vida, que tiene que ver más con lo anglosajón quizá, ha dado lugar a este disco. Aunque también hay que decir que esos detalles que tienen que ver más con lo tradicional o lo iberoamericano ya los habíamos mostrado en algún momento en el pasado, solo que ahora sí que han tomado la bandera de este disco y han sido más importantes. Me refiero a canciones como Maldita dulzura, 23 de junio, Alto, o La deriva. Eran canciones que tenían ya elementos que recuerdan un poco a la música iberoamericana.

GDO: En este 2022 os embarcaréis en una larga gira en la que visitaréis, además de diferentes puntos de la geografía española, París, Ámsterdam, Bruselas, Alemania o México. ¿Cómo os recibe el público en las diferentes ciudades? ¿Mucho público español en las ciudades europeas que llora con Copenhague?

D: Tenemos la suerte de que tenemos un público que nos recibe siempre fenomenal, y ese público da igual que esté en España o en Europa. Como dices, gran parte de ese público que nos ve en Europa son españoles, gente de nuestra generación que, debido a la crisis de 2008 sobre todo, tuvieron que irse de España a buscarse la vida y ahí están y siguen fuera. Nosotros tenemos varios amigos en el extranjero también. Es cierto que también hay otro tipo de público que es el que se va un fin de semana a conocer una ciudad extranjera y aprovechan para irnos a ver a una sala de conciertos pequeñita, algo que ya no es habitual en España, porque casi siempre solemos tocar en sitios grandes. Y eso es un plan que también hace mucha gente, y con la facilidad que tenemos ahora de movernos en aviones pues se hace y ya está. Un planazo, la verdad. En Latinoamérica, el público cambia, porque ya tenemos gente que es autóctona. Cuando vamos a México, la mayor parte del público es mexicana y hay algún español por ahí si acaso. Ahí ya sí que se notan las diferencias en las reacciones del público. El público mexicano es muy efusivo.

GDO: Tras ese parón obligatorio que la COVID nos impuso, ahora las salas de conciertos vuelven a estar a pleno rendimiento, pero con muchas diferencias. ¿Cómo es llenar estadios y locales en esta era? ¿Se vive con la misma emoción que antes o las necesarias restricciones sanitarias hacen que el ambiente sea más frío?

D: Voy a hacer un análisis de toda la gira al completo, porque empezamos en junio y terminamos en noviembre. Empezamos con el público de pie en el Festival Vida, cuando se estaban probando estos primeros intentos de hacer test de antígenos antes de entrar para poder estar de pie sin distancia social y todas esas medidas, y hemos terminado con el público en estas condiciones tal cual pero con una situación mucho mejor, que fue en Granada el último concierto. Nosotros teníamos un poquito de miedo con qué iba a pasar con el público sentado, cómo iba a reaccionar, cómo iba a estar y cómo nos iba a llegar la energía del público y tenemos que decir que la energía del público era tan buena que no se echaba en falta demasiado que la gente estuviera de pie. Eso sí, como público, seguro que gran parte lo pasó mal porque claro, no poder levantarse para bailar, tener siempre la mascarilla puesta y no moverse del sitio… Pero eso ha sido lo que ha hecho que toda la cultura fuera segura y que todo haya funcionado bien y no haya habido problemas en el mundo del espectáculo, porque quizá había que demostrarlo porque ha sido uno de los sectores más castigados por las restricciones. Pero, en definitiva, la energía del público ha sido muy buena. 

 

GDO: Anteriormente ya lo mencionábamos. En este 2021, un poquito antes de lanzar “Cable a Tierra” presentasteis vuestra primera banda sonora, en concreto para La hija, la última película de Manuel Martín Cuenca. ¿Cuáles son vuestras sensaciones? 

D: Como hablábamos antes, la banda sonora ha sido un trabajo que se hizo en la época más dura de la pandemia el año pasado, a lo largo de primavera-verano. En esa época nos pilló la mayor parte del trabajo en un momento complicado para trabajar todos juntos en el local de ensayo por las restricciones que había. Entonces, se empezó a trabajar a nivel un poco más individual, desde casa, componiendo canciones. Al compartirlas con toda la banda se aportaban cosas e ideas, y se completaron esas composiciones que venían de las casas de cada uno. Es un trabajo que ha sido muy interesante porque al trabajar en estas condiciones hemos aprendido a trabajar con las herramientas digitales y hemos intentado aprovecharnos de ellas, en el sentido de que hemos jugado con la electrónica y con todos los instrumentos digitales que hay para convertir, por ejemplo, que es una de las cosas que se hablaron antes de hacer la banda sonora, los sonidos que hay en la película -la película está ambientada en una casa en la montaña en la sierra cerca de Jaén, donde se oye el agua del río, el viento moviendo las hojas, las pisadas de los personajes en la casa, en el campo se oye el motor de un coche yendo y viniendo a la ciudad- en parte de la composición musical. A través de las herramientas digitales hemos podido convertir esos sonidos en instrumentos musicales. Por ejemplo, el sonido del agua del río fuimos capaces de afinarlo en una nota y a partir de ahí construir el resto de notas alrededor de tal manera que pudiéramos hacer un teclado con su sonido. Eso que hicimos con el sonido del río lo hizo también Juanma con el sonido de la alarma del coche. Se ha incorporado también el canto de los pajaritos…  muchas cosas que hemos convertido en instrumentos de tal manera que hemos jugado a que la música en la película aparezca y en algunos momentos dudes de si es el propio sonido de la película o es música que se ha añadido. También hemos metido algunas percusiones de instrumentos que tienen que ver con la música tradicional y que quizá haya sido un primer pasito hacia lo que hemos hecho luego en "Cable a Tierra". Por ejemplo, yo toco unas cucharas, que son típicas de la música tradicional castellana y que tienen que ver con la escena de unos personajes que están en la cocina. Hemos jugado con algunas cosas así y el resultado es bastante interesante y más teniendo en cuenta que hemos hecho música para otra obra mayor: una película, algo que no habíamos hecho nunca y que nos ha hecho componer de una manera muy diferente. La música que hemos compuesto adquiere sentido sobre todo cuando la escuchas junto a la imagen, de lo contrario, si la escuchas sin ver las imágenes, no tiene sentido completo porque hay giros musicales que van sincronizados con lo que sucede. Te sientes parte de un gran trabajo, un gran equipo. Ves la película y disfrutas de todo en sí. Eso es algo muy bonito y que no solemos hacer.

GDO: ¿Repetiréis en el mundo del cine?

D: Estamos abiertos a cualquier tipo de proyecto en el mundo del cine. Estamos encantados, nos ha gustado mucho la experiencia. Nos enriquece, aprendemos, y de hecho lo que aprendemos lo incorporamos a nuestro trabajo como Vetusta Morla. Yo creo que es algo magnífico. 

GDO: ¿Qué ha sido lo mejor de 2021 para vosotros como grupo?

D: Publicar dos discos y poder hacer una gira en condiciones más o menos normales. La mejor noticia como grupo es poder seguir viviendo de tu música, seguir haciendo giras, sacando discos y que a la gente le siga gustando lo que se hace.

GDO: ¿Y lo peor?

D: Ser conscientes de la fragilidad que tenemos como seres humanos, como sociedad. De repente hemos sentido que las cosas se pueden ir a la porra de una manera fácil con las catástrofes biológicas y naturales que estamos viviendo.

GDO: ¿Planes para el 2022?

D: Esa gira tan extensa que tenemos y el concierto que tenemos planeado en el Wanda Metropolitano.

GDO: ¿Qué hay escrito en la carta a los Reyes Magos de Vetusta Morla?

D: Que podamos hacer todos los conciertos que tenemos planteados y poder ir a muchos países y ciudades más.

GDO: Basándome en algunos de los versos de “Al final de la escapada”, ¿crees que a nuestra banda favorita aún le quedan muchos años y su mejor canción aún está por venir?

D: Yo creo que sí, ¿no? Mientras siga todo bien, nos siga uniendo las ganas de hacer música y de compartirla y que la gente nos escuche, ahí seguiremos.

Autor: Miriam Hernández Fecha de actualización: 22/12/2021

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