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El Henar en Segovia

En una pradera, en medio de un pinar a las afueras de Cuéllar, encontramos un lugar idílico para desconectar y pasar el día

Situación: en el norte de la provincia de Segovia.
Distancia: a 170 Km (1 h 45 min) de Madrid capital.
Cómo llegar: por la A-6, AP-61 y A-601 hasta la salida 44. 

Una escapada al Santuario del Henar puede ser un estupendo plan para todos aquellos que quieran desconectar y relajarse en un ambiente idílico muy próximo a Madrid. A pesar de lo que pueda parecer, no solo es recomendable para católicos o amantes de la naturaleza. Tras zigzaguear entre las provincias de Segovia y Valladolid por una carretera estrecha nos encontramos con un gran edificio que alberga la imagen de Santa María del Henar. Consta de una iglesia románica con planta de cruz latina de los s. XVII y XVIII.

La decoración interna es de estilo barroco-rococó. Al final de la iglesia hallamos un acceso al convento carmelita. Solo se puede visitar el patio interno, muy cuidado y florido, con una fuente y la imagen de la Virgen del Carmen en el centro. Tras la visita al santuario, el día puede continuar con una comida campestre en la pradera que lo rodea. Lejos del ruido y del bullicio de grandes ciudades, la visita al Henar pasa por ser un remanso de paz.

Cuenta la leyenda

Según cuenta la leyenda, la imagen de la Virgen del Henar fue transportada desde Antioquía en el año 67 d.C. y enterrada por miedo a la invasión musulmana en tierras castellanas. Se dice que en 1580 la virgen se apareció a un pastor en la fuente del Cirio para indicarle dónde se encontraba la talla.

Un museo en el interior

A un lado del altar mayor, en una estancia simétrica a la sacristía encontramos un pequeño museo dentro de la iglesia. Se trata de la sala de los exvotos. Hoy en día sirve para exponer los diferentes mantos de la Virgen, así como objetos de orfebrería y diferentes elementos litúrgicos y religiosos en torno a la talla.

Enclave natural

La Virgen del Henar fue nombrada por el Papa Pío XII patrona de los resineros. Y el cargo le viene que ni pintado dado el bosque donde se encuentra. Se trata una pradera rodeada por pinares, acondicionada como merendero y con un pequeño bar. Perfecto para disfrutar de la naturaleza sin olvidar la bolsa-nevera.

Autor: M. García Fecha de publicación: 24/10/2014



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