El País
Imprimir

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

Las hijas del gran actioner contemporáneo

Jungla de cristal es, casi con toda seguridad, la obra cumbre del cine de acción. La obra maestra de John McTiernan no fue sólo un fenómeno en el momento de su estreno, también el origen de todo un subgénero que, durante años, funcionó con una serie de reglas propias. El héroe por accidente, sólo ante una situación límite que le supera, pero de la que no puede huir (siempre sucede en un espacio cerrado) ni esconderse. Muchas siguieron la estela de las aventuras de John McClane, cambiando el Nakatomi Plaza por aviones, trenes y hasta la Casa Blanca, hasta que Dwayne Johnson vuelve a poner una gran torre como escenario principal en El rascacielos, donde interpreta a un ex agente del FBI ahora experto de seguridad que deberá limpiar su nombre, detener a un peligroso grupo de criminales y salvar a su familia dentro de un edificio en llamas y, además, con una pierna ortopédica.

 

Con motivo de este estreno, repasamos en la galería sobre estas líneas otras películas que se convirtieron, con mayor o menor acierto, en hijas cinematográficas de Jungla de cristal.

Alerta Máxima 2 (1995), de Geoff Murphy

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en un tren

Steven Seagal, que se fraguó su estatus de estrella del cine de acción de los 80 y 90, se movió casi siempre en productos de serie B sobre justicieros y policías al margen de la ley al estilo Charles Bronson hasta que arrasó en taquilla con Alerta Máxima, una suerte de exploit de Jungla de Cristal que transcurría en un portaaviones con un excéntrico Tommy Lee Jones como villano. En su segunda entrega, aumentó considerablemente su presupuesto y nos regaló una cinta imprescindible para todo amante del género en espacios cerrados que superaba considerablemente a la original. Seagal era Casey Ryback, un letal ex cocinero del ejército que, de viaje con su sobrina (una adolescente Katherine Heigl) se convierte en el único capaz de evitar que unos terroristas secuestren el Gran Continental y, desde allí, se hagan con un satélite capaz de volar Washington por los aires.

Objetivo: La Casa Blanca (2013), de Antoine Fuqua

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en la Casa Blanca

En apenas dos meses, vimos dos ejemplares diferentes, en forma y fondo, de lo que sería Jungla de cristal si se ambientara en la Casa Blanca. La primera en llegar y, posiblemente, la triunfadora del duelo fratricida, fue esta cinta de acción violenta y desprejuiciada que, si no fuera por ver cómo los años pasan por Gerard Butler, podríamos pensar que llevaba escondida en el cajón de algún estudio desde 1989. Los efectos delatan el reducido presupuesto de la producción, pero el humor socarrón, el derroche pirotécnico y algún que otro one liner antológico nos hacen viajar en el tiempo hasta los años dorados del género. Butler es Mike Banning, un agente del servicio secreto que, tras un accidente que acaba con la vida de la primera dama, abandona el cuerpo. Cuando un comando norcoreano conquiste el lugar más seguro del mundo, sólo él podrá salvar el día.

Pasajero 57 (1992), de Kevin Hooks

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en un avión comercial

Uno de los exploits más evidentes de Jungla de cristal es este vehículo para el lucimiento de Wesley Snipes, por aquel entonces estrella del cine de acción en ciernes, que transcurría en un avión de pasajeros. A algún iluminado se le ocurría la genial idea de transportar al terrorista más peligroso del planeta en los asientos centrales de un aparato hasta arriba de personas inocentes. Por suerte, la del asiento número 57 era un experto de seguridad aérea que no dudaría en repartir guantazos a los secuestradores que encontraba a su paso. De ritmo frenético, la película tenía sus principales virtudes en el trabajo de Snipes y en el memorable villano que interpretaba Bruce Payne, a los que la película se les quedaba pequeña.

Muerte súbita (1995), de Peter Hyams

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en un estadio

El infravalorado Peter Hyams, director de algunos de los mejores actioners de los 80 y 90 (Atmósfera cero, Timecop), se unía a la fiebre post Jungla de cristal y hacía del mismísimo Jean-Claude Van Damme su Bruce Willis particular. El flexible actor belga sacaba a relucir todo su repertorio de acrobacias y patadas imposibles mientras masacraba criminales en las entrañas del estadio donde se jugaba el último partido de la final de la liga americana de hockey, donde el vicepresidente de EE.UU. era secuestrado por el siempre memorable Powers Boothe. Van Damme es un bombero, venido a menos tras un terrible accidente, que se verá en medio de todo el complot y será el único (como marca el subgénero) capaz de detener a los villanos. Trepidante film que empieza arriba y no para de subir (literalmente) hasta el apoteósico clímax final.

Air Force One (1997), de Wolfgang Petersen

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal…¡en el avión del Presidente!

Si querían tener éxito, el grupo de separatistas rusos dirigido por Gary Oldman que secuestran el Air Force One quizá deberían haber esperado a otra legislatura, porque con el Presidente James Marshall ( Harrison Ford) pincharon en hueso. Wolfgang Petersen dirigió este thriller de acción a prueba de bombas que, por el tratamiento de los personajes y el uso de la tensión y el espacio es uno de los más cercanos al clásico protagonizado por Bruce Willis. Además, Ford está inconmensurable como héroe americano, hasta el punto de que nos creamos que es más un hombre corriente que lucha en una situación que le supera que el mismísimo presidente de los EE.UU.

Asalto al poder (2013), de Roland Emmerich

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en la Casa Blanca (otra vez)

Cinco meses después de Objetivo: La Casa Blanca se estrenaba la segunda versión del concepto "Jungla de cristal en la casa del Presidente". Con un presupuesto que doblaba sobradamente al de la cinta de Antoine Fuqua, Roland Emmerich no conseguía, sin embargo, dejarnos tan satisfechos como lo hacía su homóloga. Quizá era porque el carisma de Channing Tatum palidece ante el de Gerard Butler como héroe de acción, y porque puestos a desvariar con conspiraciones inverosímiles, mejor hacerlo a lo grande con una invasión norcoreana que con una traición intestina. Lo que es indudable es que el sentido del espectáculo de Emmerich, el director extranjero más yankee que hay en Hollywood, es único. Tatum es un agente de policía que lleva a su hija de excursión a la Casa Blanca, donde va a hacer una entrevista para el servicio secreto. Cuando estalle el asalto, será el único capaz de rescatar al Presidente ( Jamie Foxx). La película definitiva habría sido la trama y el protagonista de la de Butler con el director y medios de la de Tatum.

La roca (1996), de Michael Bay

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en ¡Alcatraz!

La roca es, sin duda, el discípulo más aventajado de todas las que siguieron el patrón creado por Jungla de cristal. Michael Bay supo darle dinamismo con un potente estilo visual (videoclipero en el buen sentido de la palabra) y salirse de la plantilla con una primera parte en la que conocemos a los protagonistas: un cerebrito del FBI ( Nicolas Cage) y un ex espía británico (Sean Connery sobrado de carisma) que, casualmente, fue el único en fugarse con éxito de Alcatraz, la prisión en la que ahora un comando militar dirigido por Ed Harris se ha atrincherado y amenaza con soltar un gas nervioso sobre la ciudad de San Francisco. Tras una de las mejores persecuciones de las últimas décadas a través de las empinadas calles de la ciudad del Golden Gate, la acción se trasladaba a la emblemática cárcel, donde tras la aniquilación del equipo de rescate, el nerd y el vejestorio se convertían en los únicos capaces de detener al comando, lo que añadiría un componente de buddy movie a la mezcla. Bay se afianzaba como nuevo referente del género en una película con villano memorable, espectáculo de pirotecnia de primer orden y unas agradecidas dosis de tensión.

Decisión crítica (1996), de Stuart Baird

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en otro avión

Un año después de jugarse la vida en un tren lleno de terroristas, el cartel de Decisión crítica auguraba que Steven Seagal volvería a salvar el día en un avión secuestrado por terroristas islámicos y que, además, contaría para ello con la inestimable ayuda de Kurt Russell. Ni mucho menos, porque la coleta más letal del cine desaparecía de este tristemente profético film a la media hora de película (hasta ese momento, era una buddy movie de libro) en una chapucera operación de infiltración. Russell, tipo corriente convertido, como manda el canon, en héroe por accidente, se quedaba al mando de una operación dirigida desde el otro lado de la cámara por un competente Stuart Baird que sabía dosificar con acierto las dosis de tensión con la acción.

Con Air (1997), de Simon West

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en un avión lleno de presos

Un año después de hacerse de oro con La roca, el productor Jerry Bruckheimer se propuso repetir la fórmula de héroe por accidente+entorno cerrado+grupo de criminales y trasladarla en esta ocasión a un avión en la que, de nuevo, Nicolas Cage era el protagonista. Como los aviones comerciales ya estaban muy vistos, Con Air se propuso que los propios pasajeros fueran los villanos, y llenó el aparato de convictos, todo un dream team del presidio en el que había psicópatas, violadores y mafiosos que, comandados por el sociópata interpretado por John Malkovich, organizaban, con éxito, un motín en el aire. Cage, un antiguo marine y recluso de buen corazón, se propondría detener la fuga. Simon West hacía de la inverosimilitud puro espectáculo en este producto tremendamente disfutable, siempre y cuando pongamos el cerebro en modo off.

Speed 2 (1997), de Jan de Bont

El rascacielos y otras 10 herederas de Jungla de cristal

 

Como Jungla de cristal...en un crucero

Pocos esperaban en 1994 que una pequeña película, de apenas 30 millones de presupuesto, dirigida por un novato Jan de Bont, se convirtiera en un fenómeno que no sólo recaudó 10 veces más lo que costó, sino que también dio fama y gloria a sus protagonistas ( Keanu Reeves y Sandra Bullock). La Fox vio que ahí había una mina por explotar, y en apenas tres años ya tenía en los cines la secuela, Speed 2, un producto comercial carente del encanto de la primera entrega en el que Jason Patric reemplazaba malamente a Reeves y hacía de nueva pareja sentimental del personaje de Bullock, con el que se iba de crucero. El patrón de Jungla de cristal resultaba aquí más evidente que en el film original, con los héroes atrapados en un lujoso barco controlado por un loco (literalmente) de la informática con el rostro de Willem Dafoe que, caretos mediante, se proponía vengarse (a costa de todos los pasajeros del transatlántico) de la empresa que le había despedido.

Autor: Juanjo Velasco Fecha de actualización: 11/07/2018
 




Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs