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La ruta de La Movida madrileña

Locales donde revivir la fiesta padre de los 80 en Madrid

La Movida es la Edad de Oro de los bares de música en directo. Tras las discotecas de la década de los 70, los locales se acondicionan con escenarios donde actúan los nuevos grupos. Desde ahora, salir de marcha implica ir variando de ambiente. En esta guía trazamos el itinerario de unas noches interminables en ese Madrid que nos mata y que nunca duerme.

 

1. El Penta

La Palma, 4 (Tribunal). El Pentagrama, popularmente conocido como El Penta, se inaugura en 1979. Es el bar de copas por excelencia de La Movida madrileña gracias a su nuevo concepto de bar tradicional más discoteca y a que se convierte en el centro de reunión de artistas y cantantes. Su nombre aparece inscrito en la canción emblema de la época, Chica de Ayer de Nacha Pop. Con éstas, no es de extrañar que el local cuente con un 'altar' dedicado a su líder, Antonio Vega, y un mural pintado por su ex mujer Teresa. El Penta es uno de los primeros sitios en contratar a disc-jockeys profesionales para ponían lo último de Nueva York y Londres.

2. Madrid Me Mata

Corredera Alta de San Pablo, 31 (Tribunal). En frente del Penta, se encuentra el primer bar-museo de La Movida, Madrid Me Mata, en pleno centro neurálgico del movimiento. Cuenta con más de 200 metros de exposición dividida en dos plantas con objetos y recuerdos donados por los artistas más representativos de aquellos años. El proyecto atesora dos colaboradores de lujo: el integrante de Glutamano Ye-yé, 'Patacho' Recio, encargado de recopilar todos los artículos, y el artista Óscar Mariné, responsable del diseño del local y director de unos de los fanzines más famosos de la Movida, Madrid Me Mata, que da nombre al bar.

3. La Vía Láctea

Velarde, 18 (Tribunal). En el epicentro de Malasaña se encuentra el templo de la modernidad La Vía Láctea, que abre sus puertas en 1979 imitando la estética de los locales musicales de Nueva York. Famoso por contar con pinchadiscos que tenían colecciones de discos difíciles de encontrar en España, su barra principal está decorada con ilustraciones del dibujante de cómics Montxo Algora. La desparecida pareja de pintores Costus firma los murales del bar, una suerte de Capilla Sixtina del Arte Pop, con el equipo fundador de la Vía Láctea y artistas como Ava Gadner o Lola Flores. Paradójicamente, ambos presagiaron el deterioro de sus obras (hoy réplicas en plotter sustituyen a algunas de las originales) en la revista de la época La Luna de Madrid.

4. La sala Sol

Jardines, 3 (Gran Vía). La sala Sol, testigo de La Movida, ha visto nacer grupos tan representativos como Nacha Pop, La Unión, Radio Futura y Alaska y los Pegamoides. Entre sus paredes se han celebrado tanto conciertos de formaciones consagradas y de artistas emergentes del pop y rock nacional e internacional como presentaciones de libros y discos, entregas de premios, rodajes de películas y grabaciones de videoclips de grupos roqueros como Revólver y Extremoduro.

5. Galería Fernando Vijande

Núñez de Balboa, 65 (Velázquez). En el barrio de Salamanca, la galería Fernando Vijande es otro de los centros neurálgicos de La Movida. Allí se celebran exposiciones de pintura y fotografía de vanguardia y hasta desfiles de moda y conciertos. En octubre de 1981 se inaugura la exposición El Chochonismo ilustrado de Costus con obras que mezclan glamour y tradición popular. En los retratos aparecen personajes de la sociedad del postfranquismo como Carmen Polo, de la nobleza española como la Duquesa de Alba o el folclore. Pero el acontecimiento que revoluciona la sociedad de la época, y otorga un reconocimiento mundial a la galería, es la visita del padre del arte pop Warhol en diciembre de 1982 para presentar su última exposición Pistolas, cuchillos y cruces. Hoy en día la antigua galería se ha transformado en una entidad bancaria.

6. La sala Rock-Ola

Padre Xifré, 3-5 (Cartagena). Es el templo por antonomasia de La Movida madrileña. La sala Rock-Ola contaba con un envidiable programa de actuaciones que traía a España lo mejor de la escena internacional antes de que el éxito disparase su caché. De esta sala, son muy recordadas las actuaciones de Almodóvar y McNamara, Alaska y los Pegamoides y el último concierto del malogrado Eduardo Benavente, líder de Parálisis permanente. Pero el 10 de marzo de 1985 se produce una reyerta entre un grupo de mods y otro de rockers, que se salda con una muerte y una orden judicial decreta su cierre definitivo. Tras el Rock-Ola, ha habido un taller de coches. Hoy es una tienda de alquiler de trasteros.

7. La Bobia

San Milán, 3 (La Latina). La Bobia era el bar de La Movida en el Rastro. Una cafetería de las de toda la vida comienza a llenarse de jóvenes los domingos por la mañana, tras la noche de fiesta. La película de Pedro Almodóvar, Laberinto de pasiones (1982), refleja muy bien este revuelto generacional en la secuencia inicial de la película, rodada en la terraza del bar. Tras convertirse en una impersonal cafetería de la franquicia Wooster, en junio de 2015 se reabre como La Bobia reinventada con cocina asturiana.

8. La sala Carolina

Bravo Murillo, 202 (Estrecho). Otro de los espacios de conciertos populares de la época es la sala Carolina. El público de entonces guarda especial recuerdo de muchos de los conciertos que allí celebró la formación Radio Futura. También fue escenario del álbum en directo de Leño de 1981. Ahora es un gran almacén de ropa.

Autor: Nacho Medivas Fecha de actualización: 08/05/2015



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