El País

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

Recordamos algunos casos donde los efectos especiales quitaron años de encima a conocidos actores. Unos consiguieron dejar boquiabierto al espectador, otros ya forman parte del salón de los horrores del séptimo arte.

 

La última gran revolución de la industria del cine ya está aquí. Hollywood se cuestiona estos días los límites morales de rejuvenecer digitalmente a sus estrellas para que interpreten a versiones más jóvenes de sí mismos o, directamente, de resucitar a míticos actores, como el reciente caso de James Dean, que hace mucho que nos dejaron. Martin Scorsese se entrega a esta revolucionaria tecnología para llevar a buen puerto uno de sus proyectos más deseados: El irlandés. Robert De Niro, Joe Pesci y Al Pacino se quitan años a base de efectos especiales para dar vida a las diferentes etapas de este film que abarca décadas de historia americana alrededor del crimen organizado y el asesinato, aún sin resolver, del poderoso sindicalista Jimmy Hoffa. En este reportaje repasamos los casos más famosos, para bien o para mal, de liftings a base de CGI.

Will Smith en Géminis (2019) y Arnold Schwarzenegger en Terminator Génesis (2015)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

La trama plana, previsible y llena de tópicos de Géminis evidenciaba que lo que realmente perseguían los responsables de la película era alcanzar un nuevo hito técnico. En ese aspecto, el éxito ha sido rotundo, pues Weta Digital, creadores de memorables criaturas CGI como Gollum o César en la última trilogía de  El planeta de los simios, ha conseguido crear poro a poro, pelo a pelo y gesto a gesto un Will Smith creíble al 95%. El resultado final, donde el Príncipe de Bel Air parece volver desde atrás en el tiempo es simplemente impresionante. Otro que se tuvo que batir el cobre contra un yo mucho más joven fue Arnold Schwarzenegger, que en Terminator Génesis despachaba a una versión suya recién salida de fábrica. Ya había experimentado las bondades del lifting facial en Terminator Salvation.

Dwayne Johnson en Un espía y medio (2016)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

Para la inmensa mayoría, Dwayne Johnson es esa montaña con músculos hasta las cejas que igual reparte mamporros en un ring de la WWF que en el blockbuster veraniego del año. Sin embargo, no siempre fue así, y The Rock, una de las estrellas que mejor saben reírse de sí mismos, nos los mostró en Un espía y medio. En un flashback de la película, Johnson volvía a sus tiempos de juventud, cuando era un adolescente pasado de peso, y se convertía en un chico obeso al que el personaje de Kevin Hart, y su banda de abusones, humillaba. En la escena, de dudoso sentido del humor, Johnson empasta su rostro en el cuerpo del actor Sione Kelepi, dando como resultado un efecto entre lo cutre y lo grotesco que, más que risa, provoca vergüenza ajena.

Sean Young en Blade Runner 2049 (2017)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

Mientras Brett Ratner en X-Men o Ang Lee en Géminis usaban la historia como excusa para jugar con la tecnología, en Blade Runner 2049 Denis Villeneuve aprovechaba los efectos especiales en beneficio de la trama. En una de las escenas más emocionantes del film, un Rick Deckard al borde del derrumbe se enfrenta con un fantasma de su pasado, la replicante Rachael, que emerge de las sombras exactamente igual a como la vimos en 1982. Sean Young ponía la voz, una doble el cuerpo y los técnicos de CGI su rostro de hace 35 años. Al hablar perdía algo de realismo, pero la interpretación de Harrison Ford y la atmósfera que crea este momento hace que importe poco.

Samuel L. Jackson, Robert Downey Jr., Kurt Russell en el Universo Cinematográfico de Marvel (2008 -)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

Marvel Studios se ha convertido en el rey del rejuvenecimiento digital. Prácticamente todos sus superhéroes (y algunos villanos) han tenido que pasar por esta particular "sesión antiarrugas" para retroceder años atrás o replicar la apariencia que tenían en eventos pasados de la franquicia. De todos ellos, Samuel L. Jackson es uno de los que mejor parados salen. En Capitana Marvel pierde el parche y cicatrices de guerra y gana pelo para quitarse de un plumazo los 25 años necesarios para ambientar la película en los 90. Peor suerte corrían Robert Downey Jr. y Kurt Russell, cuyos flashbacks en Capitán América: Civil War y Guardianes de la Galaxia Vol. 2, respectivamente, evidenciaban un rejuvenecimiento digital tan chapucero como un lifting en una clínica clandestina. Especialmente atroz fue ver a un joven Tony Stark con la cabeza demasiado grande para su cuerpo y la (plastificada) cara demasiado grande para su cabeza.

Jeff Bridges en Tron: Legacy (2010)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

En 2010 el rejuvenecimiento digital todavía era una técnica en pañales. Quizá por ello, el Jeff Bridges CGI de Tron: Legacy es, posiblemente, el peor jamás perpetrado con esta tecnología. La película de Joseph Kosinski recuperaba los personajes de la original, lo que planteaba el desafío de mostrar la diferencia de edad entre un envejecido Kevin Flynn y su alter ego cibernético Clu. Sin embargo, el resultado terminaba pareciéndose más a una figura de acción con el rostro de goma de El Nota que a algo minimamente auténtico. Que se trate de un malvado programa de ordenador consigue frenar un poco la inverosimilitud y el rechazo del espectador ante ese rostro inquietantemente inexpresivo.

Ian McKellen y Patrick Stewart en X-Men: La decisión final (2006)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

Fueron los pioneros en aplicar la tecnología de rejuvenecimiento facial y, como suele pasar en la mayoría de los avances, les tocó pagar la novatada. Era 2006, y los esfuerzos de Brett Ratner para que los icónicos Ian McKellen y Patrick Stewart siguieran interpretando a Magneto y el Profesor X con un par de décadas menos se tradujeron en una escena inaugural donde esos dos rostros inquietantes, que parecían haberse escapado del Museo de Cera, pretendían llevarse a una joven Jean Grey a su escuela. Lo más increíble de esa escena no era que hubiera mutantes con poderes, sino que sus padres dejaran a la muchacha marcharse con semejantes criaturas.

Michelle Pfeiffer y Michael Douglas en Ant-Man y la Avispa (2018)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

Películas menores en el universo Marvel, la saga Ant-Man es, sin embargo, pionera y todo un ejemplo de éxito con la tecnología de rejuvenecimiento digital. Las transformaciones de Michelle Pfeiffer como una joven Janet Van Dyne en Ant-Man y la Avispa y Michael Douglas en las dos entregas es, simplemente, impresionante. En el caso de Pfeiffer ayuda que haya envejecido fantásticamente, mientras que lo de Douglas es digno de Oscar (a mejores efectos visuales). Eso sí, cuando la boca y el cuerpo comienzan a moverse, se descubre el típico truco de superponer la cara de los actores en épocas pretéritas sobre ellos mismos hoy en día.

Carrie Fisher en Rogue One: Una historia de Star Wars (2016)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

En su absoluta irregularidad Rogue One: Una historia de Star Wars acierta a la hora de dar al aficionado de toda la vida suficientes recompensas, en forma de guiños nostálgicos, que premien su aguante ante una trama que, por momentos, se vuelve insufrible. Junto a la resurrección de Peter Cushing como Grand Moff Tarking y el regreso de Darth Vader en un clímax final que eleva el fan service a la categoría de arte, la película termina de hacer olvidar el suplicio de las dos horas previas con una escena final en la que aparece una Carrie Fisher digitalizada que termina de cerrar el círculo con Una nueva esperanza. Una figura blanca encapuchada de espaldas que recibe los planos de la Estrella de la Muerte quizá habría sido suficiente, pero Disney decidió echar el resto con un efecto que no termina de ser redondo, pero que tras la repentina muerte de Fisher resulta hasta emotivo.

Johnny Depp en Piratas del Caribe: La venganza de Salazar (2017) y Orlando Bloom en El Hobbit: La desolación de Smaug (2013)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

Con su carrera cayendo en picado y su rostro de antiguo sex symbol transformándose en un cuadro cubista por obra y gracia del botox, Johnny Depp decidió pasar por el siempre agradecido filtro del CGI para interpretar a un joven Jack Sparrow en el prólogo de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar. A primera vista esta recreación que recuperaba al Depp de Pesadilla en Elm Street impresionaba, pero cuando le tocaba moverse y hablar, daba incluso más miedo que Freddy Krueger. Compañero del legendario pirata en las tres primeras entregas, Orlando Bloom también tuvo que rejuvenecer a través de efectos especiales para retomar su papel de Legolas en El Hobbit: La desolación de Smaug. Los elfos no envejecen, pero Bloom sí, así que para la precuela hubo que hacerle algunos retoques que, sin embargo, cantaban más que el resto de criaturas digitales que poblaban la Tierra Media.

Brad Pitt en El curioso caso de Benjamin Button (2008)

Los rejuvenecimientos digitales más impresionantes de la historia del cine... y otros que dan vergüenza ajena

 

Sin duda, Brad Pitt es el rey en lo que respecta a ganar y perder años a golpe de ordenador. El curioso caso de Benjamin Button se llevó dos merecidos Oscars a Mejor maquillaje y Mejores efectos especiales en gran parte por mostrar los peculiares cambios de edad de este personaje que envejecía al revés del resto de mortales. En su día, el uso de CGI para recrear las transformaciones a las que el maquillaje y las prótesis eran incapaces de llegar resultó revolucionario, pero quizá el paso del tiempo no ha sentado especialmente bien a un Benjamin Button que, por momentos, parecía salido de algún film de animación hiperrealista dirigido por Robert Zemeckis. No obstante, sigue siendo un ejemplo imprescindible de cómo usar los efectos especiales en beneficio de la historia.

Autor: Juanjo Velasco Fecha de actualización: 13/11/2019
 


Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs

Logo del blog de Guía del Ocio LA GASTRONOMA

15 RAZONES PARA VISITAR ECHAURREN

De Mapi Hermida

“La culpa la tuvieron las colmenillas”. Sí, esa fue exactamente la frase que dijo una de las personas sentadas en nuestra...


Podcast de cine: BUTACA VIP