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Pamplona en Navarra

La capital navarra dispone de muchos rincones con encanto que pueden pasar desapercibidos tras el velo de San Fermín

Situación: en el centro de la provincia de Navarra.
Distancia: a 390 Km (4 h) de Madrid.
Cómo llegar: por A-2 hasta A-15 y seguir por AP-15.

No se equivocaba la canción cuando decía aquello de "A Pamplona hemos de ir, con una media y un calcetín", sobre todo si en el calcetín de Papá Noel nos han dejado como regalo una escapada a la capital navarra. Porque en Pamplona hace frío, y mucho, pero no por ello la visita a la ciudad se ve deslucida. Para muchos Pamplona es una ciudad aún por descubrir, dado que año tras año se oculta tras el velo de los Sanfermines. Sin embargo, pasear por sus calles es una delicia que permite disfrutar de muchos lugares con encanto en todas las épocas del año, no solo el 7 de julio. Uno de los enclaves imprescindibles que debemos ver en una visita a la ciudad es la catedral de Santa María. Para los pamplonicas es el monumento más emblemático de la ciudad; no en vano es el que acoge más patrimonio histórico-artístico. Bajo sus paredes reposan los restos de Carlos III y su esposa Leonor de Trastámara. Su mausoleo está levantado en alabastro de Sástago.

Otra de las zonas más significativas del municipio es la delimitada por la muralla y la ciudadela. Hay diferentes recorridos por los baluartes de la ciudad, casi en su totalidad transitables. Las vistas de los barrios periféricos y los montes que rodean la ciudad son espectaculares. Se dice que es una de las ciudades amuralladas mejor conservadas de España. Lo más curioso es la forma de estrella que adquiere en el área de la ciudadela, conservada en buena parte y donde los muros y la naturaleza se aúnan en perfecta armonía, formando en ese punto un parque amurallado.

Y si de lugares de paseo se trata, cabe destacar Caballo Blanco. Junto a la catedral y la plaza de San José, es uno de los rincones con más encanto de Pamplona. Se dice que desde ahí se disfruta de las mejores vistas de la ciudad, contemplando los barrios de Rochapea, Chantrea y San Jorge, así como el monte San Cristóbal, al fondo. Es el punto que se consideraba más defensivo de la ciudad, principalmente por tener el acceso más difícil de todo el complejo amurallado. Antiguamente, en la zona se asentaba un palacio del que hoy en día solo se conserva la Cruz del Mentidero, espacio en el que tenían lugar las ejecuciones durante el siglo XVI. Así que ya sabéis, preparad un buen gorro y una bufanda junto con unas medias o calcetines para recorrer una calles pamplonesas que, alejadas del bullicio de los encierros, adquieren un color especial.

Si algo es característico en el norte de España son sus zonas verdes. En Pamplona, alrededor de las orillas de los ríos Arga, Elorz y Sadar discurre un parque fluvial. Es una zona perfecta para el paseo y el recreo, aunque los aficionados a la bicicleta también puede disfrutar de este pulmón natural.

Autor: M. García Fecha de publicación: 30/12/2014



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