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Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

Animales fabulosos y criaturas sobrenaturales habitan entre los edificios y parques de la ciudad

Los paseos por Madrid dan para mucho. A menudo, algunos de sus monumentos, esculturas o detalles hacen volar nuestra imaginación hacia mundos desconocidos y tiempos pasados. En ocasiones, hasta nos parece reconocer a seres terroríficos que bien podrían haberse escapado de un cuadro del Bosco . ¿Los has visto ya?

 

Asómate al recorrido que te proponemos por las maravillosas, indómitas y extrañas criaturas que viven en la capital.

El dragón de Madrid

Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

 

Si pensamos en los símbolos que representan a Madrid en su escudo, a todos nos viene a la cabeza el oso y el madroño. Pero ¿sabías que durante más de un siglo, hasta 1967, también formó parte de su heráldica un dragón o, según algunos textos, un grifo?

Aunque la razón de este motivo es algo confusa, su origen podría estar en el siglo XVI, cuando el que fuera párroco de la Iglesia de San Andrés y maestro de Miguel de Cervantes Saavedra, Juan López de Hoyos (1511-1583), relató el descubrimiento de una piedra labrada con la figura de una culebra -que también describiría como dragón- durante las obras del ensanche de Puerta Cerrada, pretendiendo argumentar así unos antecedentes griegos de la ciudad.

Hoy en día, todavía se puede ver este ser fabuloso en numerosos elementos arquitectónicos, como en el escudo que hay en la fachada de la Casa de la Villa, en La Fuentecilla de la calle Arganzuela, en la antigua Casa de Fieras y en diversas puertas del Retiro, en la Casa del Socorro de la calle Navas de Tolosa, en un singular edificio municipal del Rastro y en muchos otros más.

El Ángel Caído

Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

 

Aunque el dicho sea "de Madrid al cielo", en el Retiro hay un ángel caído. Un bello monumento que curiosamente se encuentra a 666 metros sobre el nivel del mar.

El escultor madrileño Ricardo Bellver (1845-1924) realizó esta obra en yeso entre 1877 y 1878, durante su estancia en Roma como pensionado en la Academia de España. Con ella ganó la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Una vez adquirida la pieza por el Estado, se fundió en bronce para presentarla en la Exposición Universal de 1878 y después pasó a formar parte del Museo Nacional. En 1879, su director, Benito Soriano Murillo, sugirió exponerla al aire libre. Y en 1880, el arquitecto Francisco Jareño recibió el encargo de diseñar el pedestal, en el que se aprecian rostros de diablos, culebras, peces y lagartos. El conjunto, con estructura de fuente, se inauguró en 1885.

Es muy común escuchar que este es el único monumento dedicado a Lucifer en el mundo, pero lo cierto es que existen otros como el Ángel Rebelde, en La Habana (Cuba), o el Monumento al Traforo del Frejus, en Turín. Además, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando cuenta con una réplica realizada en resina de poliéster sobre molde de silicona. El debate sobre si es o no lo mismo el ángel caído que el diablo lo reservamos para los teólogos más entendidos.

Esfinges

Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

 

Desde las representaciones que los antiguos egipcios hacían de las esfinges, sus formas y significados han ido variando mucho a lo largo de los siglos. Estas criaturas con cuerpo de león, cabeza humana y, a menudo, alas de águila han sido símbolo de fuerza, realeza, prudencia y de la vida después de la muerte, mientras que en la mitología griega eran demonios de destrucción y mala suerte, sobre todo para los que no lograban resolver sus enigmas. Sin embargo, en la Edad Media, simbolizaron el triunfo de la astucia y la inteligencia.

En numerosas ocasiones servían de guardas en la entrada de los templos y era habitual que estuvieran situadas a ambos lados de las avenidas que conducían a ellos.

En Madrid, encontramos un buen ejemplo de estos seres mitológicos en las dos figuras de bronce, con cabeza y pechos de mujer, tocadas con gorro frigio, alas semidesplegadas y patas de león que están echadas flanqueando la escalera principal de la entrada al Museo Arqueológico Nacional. Atentas a los visitantes que entran y salen y guardando el conocimiento, las esfinges del Museo fueron realizadas entre 1891 y 1895 por el escultor Felipe Moratilla.  

Aunque de menor tamaño y más lejos de nuestro alcance, también en la Escuela de Minas (Ríos Rosas, 21) podemos observar las esfinges aladas y grifos, realizadas por Eduardo Barrón y Vallcells, en los cuatro torreones que se añadieron a comienzos del siglo XX en el edificio de Ricardo Velázquez Bosco que se inauguró en 1893.

Leones alados en edificios de Madrid

Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

 

A nuestro paso por la ciudad, hay diversos edificios custodiados y adornados por criaturas híbridas. Al estilo de las esfinges o de los Lammasu, según la mitología mesopotámica, pero con cabeza de león, en lugar de humana, y alas de águila, estos animales sobrenaturales es difícil que pasen desapercibidos.

En concreto, hay dos que no se te pueden escapar:

• Si das una vuelta por el Parque del Retiro, te toparás con unos grandes y blancos leones alados junto a la escalinata de mármol de la entrada al Palacio de Velázquez, nombrado así en honor a su arquitecto: Ricardo Velázquez Bosco, quien también colaboró en la construcción, entre 1881 y 1883, con el ceramista Daniel Zuloaga y el ingeniero Alberto del Palacio.

• Si pasas por Atocha, verás sobre el tejado de la estación unas imponentes quimeras que coronan su marquesina. Puede que fueran colocadas como símbolo de protección, como referencia al carácter extraordinario de la obra o como alusión al ferrocarril, ya que según la leyenda, estos leones expulsaban fuego y contaban con una gran rapidez. Alberto de Palacio Elissague fue el arquitecto que se ocupó del diseño y la decoración de este proyecto, en 1888.

Resulta curioso que al lado, sobre el Palacio de Fomento -actual Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente- que Ricardo Velázquez Bosco terminó de construir en 1897, se dispusiera un conjunto escultórico con otros motivos mitológicos: La Gloria y dos Pegasos acompañados por figuras humanas que simbolizan la Agricultura y la Industria (izquierda) y la Filosofía y las Letras (derecha). El original de 1905, en mármol, fue obra de Agustín Querol Subirats y la copia en bronce que está en su lugar desde 1976 es de Juan de Ávalos. Probablemente no hubo una intención para relacionar esta creación con las quimeras de Atocha, pero la coincidencia no puede menos que recordarnos la historia de Belerofonte, quien con la ayuda de Pegaso logró matar a la Quimera.

La Casa de los Lagartos

Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

 

Muy cerca de Alonso Martínez, en la calle Mejía Lequerica, unos grandes reptiles trepan por las cornisas de la llamada Casa de los Lagartos, aunque también se han identificado como salamandras. Se trata de un singular edificio, ejemplo de arquitectura modernista en Madrid, construido entre 1910 y 1912 por el arquitecto Benito González del Valle.

Si buscamos significados simbólicos, las salamandras aparecen en los bestiarios medievales como anfibios con diversas cualidades fantásticas y a menudo han sido relacionadas con el fuego, la alquimia y el ocultismo.

Sin embargo, en esta ocasión, el motivo de la decoración con estos animales -también utilizados por Gaudí- podría deberse únicamente a la influencia de la Secesión vienesa. Las salamandras, lagartos, lagartijas y especies parecidas fueron empleadas habitualmente por los artistas del modernismo para el diseño de joyas y esculturas, además de estar presentes también en la propia sede de la Secesión de Josef Olbrich.

Cabezas fantásticas del imaginario medieval

Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

 

A la altura el número 42 de la elegante calle de Almagro, levantamos la vista y una serie de cabezas fantásticas nos atormentan con su mirada. Estamos ante la Casa-Palacio Garay Vitorica. Esculpidas en piedra a modo de canecillos, ménsulas o gárgolas, estas figuras parecen salidas del imaginario medieval. Sin embargo, el edificio fue construido entre 1915 y 1917 por encargo del empresario vasco al arquitecto bilbaíno Manuel María Smith e Ibarra.

Se trata de uno de los más bonitos palacetes de la época, excelente ejemplo de arquitectura regionalista, con mezcla de estilos e inspiración historicista. Hoy en día, sus dependencias interiores, completamente remodeladas, acogen el Colegio de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos de Madrid.

Entre otros interesantes elementos de su exterior, como balconadas, galerías, miradores, un hermoso torreón y uno de los más impresionantes aleros de Madrid, destaca en la fachada, sobre la puerta principal y bajo un hermoso ventanal de gusto tardogótico, el gran escudo de los Garay, tallado con dragones, antorchas y roleos.

Monstruo polimorfo

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De aspecto demoníaco, entre dragón y murciélago, este ser polimorfo se mantiene en clara actitud de amenaza en las alturas del Palacio de Comunicaciones. Su espantosa y horrible expresión, de intención aterradora, nos recuerda a uno de los diablos del infierno que el Bosco pintó en ‘Visiones del Más Allá'. Otros monstruos similares, cuyas cabezas son más parecidas a las de león, le acompañan alrededor de la fachada.

Su autor: Ángel García Díaz. Asiduo colaborador de Antonio Palacios, este escultor, uno de los más importantes del Madrid del siglo XX, fue el responsable de  estas y otras muchas figuras de gran número de notables edificios. Las cariátides para el Banco Río de la Plata, la ornamentación del Edificio Adriática o la escalera del Casino de Madrid son algunas de sus obras.

Delirio surrealista

Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

 

Como es habitual en la obra del artista catalán, la figura de bronce en homenaje a Newton que hay frente al Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid -ahora Barclaycard Center-, formando parte del ‘Dolmen de Dalí’, destaca más por su extrañeza que por su fiel reflejo de la realidad.

Con el tronco vacío, la cabeza agujereada y con forma de huevo, el pie cortado en trozos y una postura algo retorcida, este personaje se presenta con una esfera en su interior y otra de mayor tamaño fuera de su cuerpo, quizá en alusión a la ley de gravitación universal.

Para realizar esta escultura, inaugurada en 1986, el autor adaptó la pieza realizada en 1969 que, a su vez, se basaba en una pequeña imagen que pintó en ‘Fosfene de Laporte’, de 1932.

Accidente aéreo

Seres fantásticos y monstruosos por las calles de Madrid

 

Si paseamos por el centro de Madrid con la mirada puesta en los tejados, veremos algo insólito en lo alto del número 3 de la calle Milaneses, junto a la calle Mayor.

Según su autor, Miguel Ángel Ruíz, se trata de un ser alado que, tras un largo paseo, al regresar despistado al prado del que salió, no se dio cuenta de que había crecido una gran ciudad, y se chocó de cabeza con un edificio.

El ‘Accidente aéreo’, que para la gran mayoría de viandantes suele pasar desapercibido, es de bronce, con pátina de cobre, pesa más de 300 kilos y está ahí arriba, estrellado, desde 2005.

Rana gigante en Recoletos

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Vemos a Colón en su plaza. Enfrente, ‘La Mujer del Espejo’ de Botero. Y, a continuación, ¿una rana gigante? Sí, no es ninguna alucinación, es un anfibio de unos cinco metros de altura que el Casino de Madrid encargó al artista Eladio de Mora, conocido como dEmo, con motivo de la apertura de su local de juego en el Paseo de Recoletos, número 37.

Hay quien se asusta, otros se asombran y a muchos les despierta simpatía, aunque el motivo se escogió por simbolizar la prosperidad y la suerte, según la filosofía del feng shui. Ahora bien, en principio, su permanencia era temporal, por un año y ampliable a otro más, así que cualquier día podría saltar y desaparecer del lugar.

Autor: Silvia Álvarez Fecha de actualización: 18/10/2017
 




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