El País

Violencia, drogas y lenguaje obsceno: 10 escenas de Tarantino en estado puro

Siempre polémico y provocador, Quentin Tarantino vuelve a lo que más le gusta: el cine y la violencia. Por ello, recordamos las escenas que mejor definen su aura de director incorregible, aquellas bien nutridas de sangre, drogas y motherfuckers. ¡Ojo SPOILERS!

 

Narración en episodios; largos y elaborados diálogos, o monólogos, que terminan con un giro sorprendente; un buen puñado de referencias cinematográficas o de la cultura pop y, sobre todo, toneladas de palabras malsonantes y un hiperbólico sentido de la violencia, casi siempre acompañado de humor negro. Todos ellos son ingredientes indispensables en la filmografía del incorregible Quentin Tarantino. Ahora vuelve con una historia que le va como anillo al dedo: la de una época dorada en Hollywood (años 60) que cambió para siempre tras el terrible asesinato de la actriz Sharon Tate ( Margot Robbie) a manos de fanáticos de la secta de Charles Manson. Contada a través de los ojos de una estrella de cine en decadencia ( Leonardo DiCaprio) y su doble en las escenas de riesgo ( Brad Pitt), Érase una vez en...Hollywood nos invita a recordar sobre estas líneas las escenas más salvajes del último gran enfant terrible que ha dado la meca del cine.

¿De qué va Like a virgin? | Reservoir Dogs (1992)

Violencia, drogas y lenguaje obsceno: 10 escenas de Tarantino en estado puro

 

No deja de resultar irónico que en la filmografía de un director tan polémico y provocativo como Quentin Tarantino apenas haya un par de fugaces escenas de sexo donde, más que suscitar el erotismo (eso queda para el sensual baile de Vanessa Ferlito en Death Proof), se acentúa el patetismo de sus personajes masculinos (Goebbels en Malditos bastardos o el Louis Gara de Robert de Niro en Jackie Brown). Sin embargo, eso no significa que los diálogos marca de la casa de la mayoría de sus películas estén exentos de grandes disquisiciones, sin pelos en la lengua, sobre esta cuestión. De entre las más memorables, nos quedamos con esa introducción de Reservoir Dogs donde, en apenas dos minutos, Tarantino presenta al espectador algunas de las señas de identidad que serán una constante en toda su carrera (humor irreverente, conocimientos casi infinitos de la cultura pop) con una reflexión, como poco falocéntrica, sobre el significado oculto del hit de Madonna Like a Virgin.

La sobredosis de Mia | Pulp Fiction (1994)

Violencia, drogas y lenguaje obsceno: 10 escenas de Tarantino en estado puro

 

Es (y será) uno de los segmentos más recordados en toda la filmografía de Quentin Tarantino. La cita entre John Travolta y Uma Thurman, que por casta y pura no deja de rezumar atracción sexual, debería estudiarse como ejemplo de composición de personajes y desarrollo de una relación entre ellos. Mientras se habla al espectador sobre el mundo del espectáculo y los sueños rotos entre mil referencias a la cultura pop, surge uno de esos momentos que ya son historia del cine: el baile en Jack Rabbit Slim´s donde Travolta demuestra que quien tuvo, retuvo. Pero esto es el universo Tarantino y esta historia de amor platónico no podía terminar de otra manera que con una sobredosis de heroína y una carrera a la desesperada hasta la casa de un camello para clavarle a la buena de Mia una aguja de adrenalina en todo el pecho.

Samuel L. Jackson y el hijo del general Smithers | Los odiosos ocho (2015)

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Actor fetiche de Quentin Tarantino, Samuel L. Jackson tiene en prácticamente todas sus películas un sobrecogedor monólogo donde el lenguaje malsonante, las reflexiones sobre la Biblia o los principales tabúes de la sociedad norteamericana post Guerra Civil adquieren un perturbador color en la voz del polifacético intérprete, que en la mayoría de los casos termina mandando al que escucha al otro barrio de manera sangrienta. Todos recordamos su manera de recitar Ezequiel 25:17 en Pulp Fiction, pero si hay un momento en el universo Tarantino donde el actor nacido en Washington resulta especialmente maléfico es en la escena de Los odiosos ocho en la que cuenta, con todo lujo de detalles y bajo una versión de Noche de paz tocada al piano, cómo torturó y asesinó al hijo del personaje de Bruce Dern, un veterano confederado, racista y esclavista. La cosa termina como se esperaba, con el anciano sucumbiendo a las provocaciones y recibiendo plomo de parte del carnicero norteño.

La Casa de las Hojas Azules | Kill Bill (2003)

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Quinta esencia del cine según Tarantino, el díptico Kill Bill reúne y combina, entre algunos de los mejores diálogos de toda su filmografía (la reflexión de Bill sobre Superman, el enfrentamiento final entre éste y la Novia), una casi infinita batería de eastern eggs y referencias para el cinéfilo avezado, todo aquello que ha influido al genio de Tennessee, desde el cine de artes marciales, las películas de yakuzas o samuráis, el western y hasta el anime. En uno de sus trabajos más refinados, el viaje de venganza de la asesina más letal del mundo ( Uma Thurman) contra aquellos que la dejaron a las puertas del otro barrio dejó para la posteridad algunos de los estallidos de violencia más brutales del cine de Tarantino, desde aquella pelea a cara de perro entre Thurman y Daryl Hannah que termina con un ojo aplastado como una uva, hasta la emblemática matanza en la Casa de las Hojas Azules, donde la sangre brota como si saliera de aspersores y docenas de esbirros nipones todavía están buscando sus miembros cercenados.

Masacre en Candyland | Django desencadenado (2012)

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Cuando uno se pregunta por qué Leonardo DiCaprio aceptó un papel para Django desencadenado, una película de Tarantino en el que no aparece hasta mediado el metraje, la respuesta la encuentra en un memorable monólogo donde el meticuloso plan de rescate de una esclava negra ideado por Christoph Waltz y Jamie Foxx se va al garete. A partir de ese discurso racista sobre la predisposición cerebral de los negros para obedecer, Tarantino aumenta la tensión, sin prisa pero sin pausa, hasta un clima irrespirable que, como no podía ser de otro modo, estalla en una catártica orgía de sangre, muerte y destrucción que convierte el recibidor de esta mansión sureña en el prolegómeno de las masacres cainitas que se producirán, muy poco tiempo después, durante la Guerra Civil americana.

Mi obra maestra | Malditos bastardos (2009)

Violencia, drogas y lenguaje obsceno: 10 escenas de Tarantino en estado puro

 

Para Tarantino es su obra maestra. Malditos bastardos es una película repleta de set pieces, escenas memorables que, por sí solas, valen el precio de la entrada. Desde la secuencia de apertura, donde Christoph Waltz se dio a conocer al gran público en una de las mejores presentaciones de villano de la historia, hasta la consumación de la Operación Kino donde, además de cualquier atisbo de fidelidad histórica, Hitler y toda la cúpula nazi moría ametrallada en una tormenta de fuego y balas. Entretanto, la presentación de Hugo Stiglitz (Til Schweiger) como si de un trailer de cine (narrado por Samuel L. Jackson) se tratara o la memorable escena del tiroteo en la taberna. Sin embargo, nos quedamos con el epílogo de la cinta, donde el teniente Aldo Rayne ( Brad Pitt) reflexiona sobre un tema recurrente en el universo Tarantino (la identidad) y, fiel a su principio de que las personas malas deberían llevar una marca de lo que las define realmente, talla a cuchillo una esvástica en la frente del personaje de Waltz. “Mi obra maestra”, afirma antes de que caigan los créditos en un guiño meta cinematográfico.

Choque frontal | Death Proof (2007)

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La cabeza desintegrada de Marvin en Pulp Fiction, la muerte de De Niro en Jackie Brown), una desmembrada Sofie Fatale en un maletero... en los coches del universo Tarantino casi nunca ocurren cosas buenas. Sin embargo, la que se lleva la palma en lo que a calamidades al volante se refiere es sin duda Death Proof, experimento cinematográfico con el que Tarantino homenajeaba al cine de serie B, proyectado en sesión doble, donde el exiguo argumento era una mera excusa para dar rienda suelta a todo tipo de muertes tan truculentas como cutres. Era de esperar que QT convirtiera el denostado subgénero en arte en este slasher 100% ochentero donde Kurt Russell era un asesino en serie que mata con ¡su coche!. Semejante locura tenía que contar con algunas sangrientas muertes made in Tarantino, reunidas casi todas en un espectacular choque frontal que se repite hasta en cuatro ocasiones para no perderse nada del aciago destino de las cuatro víctimas de un Especialista Mike que, al final, pasaba de depredador a presa en una magistral persecución.

Stuck in the Middle With You | Reservoir Dogs (1992)

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Parafraseando al Calvin Candie de Leonardo DiCaprio en Django Desencadenado, con el principio de Reservoir Dogs Quentin Tarantino tenía la curiosidad del público de Sundance allá por 1992, pero cuando llegó ese momento en el que un implacable y sádico Michael Madsen tortura a un policía por simple diversión, se ganó su atención. El sentido lúdico de la violencia, una constante en el cine de Tarantino, se mostraba en todo su esplendor en esta escena donde asistimos (fuera de plano) a cómo el verdugo le corta una oreja al agente de la ley mientras baila, casi ridículamente, el Stuck in the Middle With You que suena en la radio. La escena se permite incluso jugar con la inquietud del espectador cuando el personaje de Madsen se acerca al coche para coger una lata de gasolina y la rocía por encima de su víctima a pesar de las súplicas de ésta. También como es habitual en el universo Tarantino, la escena termina de manera sangrienta, abrupta y con giro sorpresa.

Al final, eran nueve | Los odiosos ocho (2015)

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A lo largo de casi dos horas de metraje, Quentin Tarantino construye con tremenda maestría el suspense y la tensión entre los, aparentemente, compañeros accidentales de posada durante una ventisca. Enfrentamientos ideológicos y secretos que delatan que no todos son quien realmente dicen convierten este espacio reducido en un polvorín que, como era de esperar, explota en su último tramo con giro sorpresa incluido. Agazapado bajo las tablas, entra en escena el personaje de Channing Tatum justo después de que Kurt Russell y su cochero vomiten sangre como si estuviéramos en la atracción de feria de Este chico es un demonio 2. Primero un flashback responde a muchos de los interrogantes que había sembrado Los odiosos ocho hasta ese momento en la primera gran carnicería de la película, que sin embargo palidece ante el clímax final en el que explotan cabezas y se cuelga a los prisioneros en medio del salón.

¿Dónde está Melanie? | Jackie Brown

Violencia, drogas y lenguaje obsceno: 10 escenas de Tarantino en estado puro

 

A pesar de que Jackie Brown es la menos tarantiniana de sus películas, para muchos es (palabras mayores) la mejor. El humor negro y la verborrea de Tarantino se entremezcla con el genial material previo de Elmore Leonard (la novela Rum Punch) y dan como resultado un formidable cóctel de criminales de poca monta y agentes de fianzas en los bajos fondos que concluye con una escena memorable donde unos brutales Pam Grier y Robert Forster se despiden de una historia de amor que pudo ser y no fue. Antes de eso, Tarantino se muestra en su máxima expresión en el momento que los personajes de Samuel L. Jackson y Robert de Niro se encuentran en una furgoneta y, tras hablar sobre por qué el segundo ha matado a Melanie (Bridget Fonda), descubren que el dinero ha volado. Tras los reproches de uno y otro, con unos cuantos motherfuckers de por medio, la cosa termina con el cristal delantero cubierto de sangre y un crudo segundo disparo a quemarropa.

Autor: Juanjo Velasco Fecha de actualización: 14/08/2019
 




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