Revoluciones Por Minuto. “Los Atascados”

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Los Atascados – Sensacional de Tablistas

Me han encantado estos comentarios y por supuesto este discazo:

Cualquier seguidor más o menos enterado de la música surf, sabe que se trata de un género surgido en las playas soleadas de California hace poco más de medio siglo y, aunque en México por motivos debatibles se le ha asociado con la lucha libre, no necesariamente debe de ser así. En un inicio, portar una máscara de luchador se volvió un símbolo y te ayudaba a diferenciarte del resto, pero con el pasar de los años se convirtió en algo tan mundano que en la actualidad, lo realmente sorprendente es encontrarse con una banda nacional de surf cuyos integrantes NO usen esta prenda sobre sus rostros. Paradojas de la vida. 
 
En México la música surf está dividida claramente en dos bandos: los que inconscientemente creen que se trata de una carrera de velocidad y gustan de hacer música acelerada para ocultar sus carencias (en los Ramones estaba bien pero en sus miles de clones no); en cambio, en la esquina opuesta están los traumados con la década de los sesenta que intentan reproducir exactamente los mismos sonidos cálidos de sus ídolos al grado que optan por perder toda su personalidad (copiar no es aportar).  
 
Con una historia de poco más de un lustro, Los Atascados son el tipo de grupo que conoce bastante bien sus capacidades y limitaciones; no buscan impresionar a nadie ni intentan descubrir el hilo negro de las cosas, lo cual se agradece. Son los primeros representantes del llamado surf acá –término inventado por ellos mismos–, que podría entenderse como la fusión del surf tradicional con ciertos elementos de la cultura popular mexicana. En pocas palabras se puede afirmar que es algo bastante similar a lo realizado hace poco más de tres décadas por Botellita de Jerez y su guacarock. 
 
Si se toma en cuenta que Betrónomo (guitarrista), Mike (bajista) y Yorcha (batería), los tres integrantes del grupo, se dedican al diseño y la ilustración, era de esperarse que para la parte visual de su primer álbum, hicieran algo especial. Ellos, como millones de mexicanos, crecieron con El Libro Vaquero, la famosa historieta semanal que gracias a su bajo costo, su pequeño tamaño y sus peculiares dibujos llenos de mujeres voluptuosas, ha acompañado a más de una generación de mexicanos de las clases populares. La idea original del trío era que, inspirados por el semanario, ellos mismos harían el arte del disco, pero después de intentarlo se percataron que no era nada fácil copiar algo que a simple vista luce ordinario, por lo que hicieron algo mucho más sensato: contactar a Jorge Aviña, el dibujante original de El Libro Vaquero, quien aceptó gustoso en realizar la ilustración que adorna la portada y contraportada de este lanzamiento independiente.  
 
Musicalmente, los once temas del álbum navegan en el surf a mid tempo –todo lo contrario al nombre del grupo–, como en la abridora “Correspondencia Con línea 3” (que cuenta con una guitarra que tiene una deuda pendiente con y Link Wray su “Run Chicken Run”), pero lo más interesante viene en los temas subsecuentes al escuchar las inserciones que se hicieron de fragmentos de diálogos de personajes emblemáticos en México como Jaime Maussan, Los Polivoces y Dámaso Pérez Prado. Pero la felicidad mostrada en sus canciones, de pronto da un giro inesperado en “Estoy Jodido”, que incluye un fragmento del libro Dos Crímenes de Jorge Ibargüengoitia, uno de los escritores y cronistas mexicanos más destacados del siglo XX. La unión de música y literatura –pocas veces intentada dentro del rock mexicano– dio como resultado un tema tranquilo, rural, vaquero e introspectivo que se aleja por completo del sonido de la música nacida en las playas de California.
 
Y así, entre sonidos cálidos acompañados de elementos de la cultura mexicana que van más allá de simplemente utilizar máscaras de lucha libre, es que transcurre Sensacional de Tablistas, la carta de presentación de Los Atascados, quienes demuestran que para tocar música surf en México no es necesario seguir imitando los ritmos precarios de siempre.
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