RPM: “JACK WHITE, Bienvenidos al mejor caos”

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El nuevo disco de Jack White es justo, lo que se esperaba…un disco inesperado.

“Hola, bienvenido a todo lo que has aprendido”, podría ser la introducción o la banda sonora surrealista de  un capítulo de Twin Picks.  Pero es Jack White en la canción “Hello, welcome to everything you’ve ever learned”  de su nuevo álbum en casi cuatro años “Boarding House Reach”. Un disco que no sabes a dónde va, pero que te recibe, te da la bienvenida y te atrapa desde el primer tema.

El virtuoso, ecléctico e impredecible Jack White no entiende sobre continuidad y repetición. Solo aparentemente, sus viajes son improvisados y sin certeros destinos. Aún así, las idas y venidas, encuentros y pérdidas de este nuevo trabajo van a complacer solo a los más fanáticos y va a ser una patada en la boca a los asiduos detractores de sus iniciativas, caprichos y emprendimientos.

En ese sentido no hay ninguna decepción. Las críticas ya le está dando caña, y es que a estas alturas el señor White lo tiene difícil para agradar a toda la parroquia.

El tercer álbum en solitario del ex líder de The White Stripes y miembro de los Raconteur y de los The Dead Weather, cuenta con colaboraciones de CW Stoneking,  cantautor australiano de blues,  Esther Rose, voces y guitarra en  “What’s Done Is Done” un tema crítico con las leyes americanas sobre el uso de armas,  y Ann & Regina McCrary, dos de las  McCrary Sisters, cuarteto de gospell afincado en Nashville.

Yo aconsejaría escuchar este nuevo disco de Jack White como si fuese una cita a ciegas. Como si fuese el primer disco del artista. Sentirlo como una gran promesa para resultar que es una estrella consolidada.

Lo mejor de “Boarding House Reach” es la falta de previsibilidad. No vamos a poner en duda el enorme talento de Jack White, y con este disco sube un escalón, se acerca más a la alquimia musical de la que desde un principio aspira a ser sumo-sacerdote.

El estilo que le gusta a Jack White y la forma de producir sus discos gira en torno a lo más experimental. Como en el caso de su colega Neil Young,  pero con bastantes menos años; la propuesta es ser y mostrar el inconformismo e interés por no quedarse en la música sin más.

Los sonidos y efectos como complemento de las melodías no es algo nuevo, ya lo hemos tenido en otras etapas psicodélicas y electrónicas, pero el uso y para algunos, abuso que puede hacer Jack White en este disco, será necesario digerirlo y ver como aguanta el paso del tiempo. De momento White ha realizado un álbum reafirmándose en sus principios, aislándose y desde luego no pensando en si le van a destrozar o le van a adorar. Aparentemente el disco está registrado con una grabadora de 4 pistas y una vieja mesa de mezclas, y como resultado de la alquimia y la habilidad ha surgido un sonido completo y exuberante, lleno de personalidad y energía. Se puede añadir que es deliciosamente desordenado, nada convencional y aparentemente desorganizado. Algo propio de genios, estudiosos, atrevidos y tipos sin complejos como Jack White.

En “Boarding House Reach” no hay cabida para el aburrimiento, seguro que tiene fallos, pero la energía que se desprende de cada una de las trece pistas que componen el disco lo convierten en uno de los mejores trabajos experimentales de estos tiempos. “Boarding House Reach” no le va a gustar a todo el mundo ni falta que hace, pero que venga otro y traiga esas guitarras explotando o esas baterías y percusiones entre lo étnico y lo sintético, o esa fusión de gospel, country, blues, soul, R&B… no puede haber más ambición ni más riesgo. Solo por eso merece la pena.

Que sigan algunos dando cera y caña a este álbum, radical, y no apto para todos los públicos. Un disco de dos rombos que lo deja todo listo para que sea bien difícil escuchar algo parecido a corto plazo.

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