RPM: “Ni un mal gesto ni una buena palabra, pero grande”

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Eso es lo que tienen las leyendas, si además están vivas pues mejor. Bob Dylan actuó en Madrid. Más de dos horas de concierto repasando canciones de sus últimos discos y sin hacer ninguna concesión a sus grandes éxitos, tan solo una versión de “Blowing In The Wind” cuyo parecido con la original sería purísima coincidencia.

La actuación impecable. Dylan, austero, sólido, intimista, elegante, con un escenario prácticamente en penumbras y una banda, su banda, sensacional. Cinco músicos acompañando al gran y mejor Bob Dylan.

Alguno podrá pensar que a estas alturas Bob Dylan está harto de ser Bob Dylan, y así podría ser si juzgamos solo su forma de presentarse en escena, sin un hola ni un adiós, ni un gracias ni un de nada, y sin mencionar incluso a los miembros de la banda. Pero lo cierto es que Bob Dylan lleva girando sin parar durante veinte años con la “tour que no acaba nunca” y desde luego creo que si no lo disfrutase, a estas alturas podría estar haciendo otras cosas mejores en lugar de gastar su tiempo en la carretera. A sus 74 años Dylan hace más de cien conciertos al año, a parte de generar millones de dólares al año en derechos discográficos y de autor.

Bob Dylan es indiscutible. El público lo venera y la admiración que genera es incomparable. Hacía más de diez años que no venía a Madrid y los madrileños le han recibido como era de esperar.

También magnífica la actuación de Los Lobos, unos teloneros de lujo para una noche brillante.

Hasta siempre señor Dylan, adiós y muchas gracias.

 

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