RPM: “PACO MARTÍN, el último mohicano de la industria discográfica”

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Hace unos días se presentaba en las oficinas de la SGAE el libro de Paco Martín y él me  preguntaba si podría asistir; tuve la sensación de que aparte de los nervios igual pensaba que la convocatoria podría no tener la respuesta esperada. Le dije que por supuesto no me lo perdería y eso mismo debió ocurrir con todos los convocados, porque la SGAE estaba literalmente petada, con gente por los pasillos sin poder acceder a la sala donde se celebraba la presentación. Artistas, medios, gente de la industria, amigos, todos esperando saber algo de las memorias de las que Paco llevaba tiempo amenazando con publicar.

A Paco Martín le conozco desde hace muchos años, nunca hemos trabajado juntos en la misma compañía de discos pero siempre hemos mantenido una excelente relación en base a lo profesional y proyectada en lo personal. Aún cuando dejé el negocio de los discos por el del cine, mantuvimos el contacto. También por esas circunstancias de la vida durante algunos años fuimos vecinos, coincidiendo en la escalera con el gran guitarrista Salvador Domínguez y Paula Narea.

El libro que ha escrito con la ayuda de Luis Carlos Buraya es un libro de memorias, de su paso por el negocio discográfico desde mediados de los 70’s en compañías como Polygram, BMG, Sony y Universal. Experiencias personales en sus propias empresas discográficas MR, Twins y Pasión e incluso la vinculación en su momento con el templo de la movida madrileña, Rock-ola.0001848307_230x230_jpg000

En un principio pensaba que este libro difícilmente podría interesar a alguien que no hubiese estado más o menos íntimamente ligado al puro negocio de la música y que fuese conocedor de los entresijos y nombres de la industria que aparecen en las páginas de estos relatos. Después de leerlo creo que el horizonte puede abarcar algo más y por lo menos para la generación que ha vivido esos años gloriosos de la música española donde el desparpajo y la creatividad eran el denominador común, podrán encontrarán en el libro algunas referencias que sin duda servirán para identificarse con pasajes y momentos de esa época tan especial.

Naturalmente para los que hemos vivido esos años más cerca de las historias de Paco Martín, estas memorias tienen otro significado y de alguna forma son una especie de recopilación (algo desordenada) de nombres del negocio y artistas que forman parte de la historia de la música en España en los últimos cuarenta años.paco-martin--644x362

Paco Martín es el típico ejemplo del hombre hecho a si mismo. Luchador, arriesgado, valiente, impulsivo, con un gran don de gentes, atrevido, amigo de sus amigos y retorcido con sus enemigos. Tanto los que están a su favor como los que tiene en contra pueden contarse con abundancia, y es que Paco Martín durante estos más de treinta años de director artístico y empresario ha sabido como nadie conciliar y lo contrario. Pero lo que desde luego es indiscutible es que como director artístico y descubridor de talentos ha gozado de un olfato único. Suyo es el mérito del desarrollo de artistas como Hombres G, Antonio Vega, Danza Invisible, Los Rebeldes, Los Secretos, Estopa, El Canto Del Loco, más de un centenar de grandes artistas de lo más representativo de la música española de los últimos años. De la misma forma ha sido la persona que ha estado últimamente conduciendo la carrera de otros artistas como Sabina, Serrat o Sergio Dalma.

Al ser este libro un relato tan personal como es el de un libro de memorias, no quiero a entrar a valorar el hecho de que Paco Martín a lo largo de estas 350 páginas reparta tanta caña a ciertos artistas, colegas de trabajo, periodistas del medio o personajes que en algún momento y por circunstancias diversas no han estado a la altura de las expectativas que Paco debería esperar de acuerdo a sus criterios.  También es cierto que de la misma forma que da caña, da cariño y es que creo que el amor y el desamor, la estabilidad y el desasosiego son en definitiva parte del apasionamiento, ingrediente que ha hecho de Paco tanto la persona controvertida, como el “Headhunter” artístico que sigue siendo hoy. Al margen de esta consideración el libro es ilustrativo,  interesante y divertido. Además ayuda a rememorar una época en la que la música significaba tanto y era tan importante para los que vivíamos de ella como para los que simplemente disfrutaban de las canciones o artistas que en aquel momento unos cuantos tipos entregados y apasionados hacíamos de las emociones nuestra razón de ser.

Los que conocemos a Paco Martín sabemos que también es un hombre de principios. La amistad, el respeto, la familia, la dignidad, los orígenes, el agradecimiento, todo ello es una constante en su vida y como consecuencia en su libro. No se si todo esto que ha escrito producirá heridas incurables y generará posturas y estados irreconciliables, o si al final todo quedará en nada y se arreglará con una llamada y una cerveza.

Paco Martín ha sido un hombre de éxito que también sabe lo que es perderlo todo y tener que empezar de nuevo. Un emprendedor, un hombre generoso, enamorado de los artistas y de la creación.

Hay muchos reconocimientos en estas memorias, igual que mucha añoranza. Es cierto que todo ha cambiado enormemente pero eso es algo inevitable. Los 60´s,  70´s y 80´s fueron años increíbles para la música, los artistas y las canciones que surgieron en esas décadas son sin duda los pilares de todo lo que ha ido produciéndose posteriormente. Las nuevas tecnologías, las maneras de disfrutar del ocio, los hábitos de consumo, todo se ha transformado y el modelo de negocio de la industria musical ha cambiado. Antes grabar un disco era un privilegio reservado para solo unos elegidos, hoy es algo que se ha democratizado y prácticamente cualquiera puede tener su grabación ya que las tecnologías y principalmente los costes hacen posible lo que antes resultaba impensable. Otra cosa diferente son los resultados y el producto final, pero la verdad es que las oportunidades de que emerjan nuevos valores son mucho mayores en estos momentos. Lo que quizás falta son prescriptores con credibilidad, comunicadores y medios especializados que insistan y apuesten con acierto por la novedad y el futuro;  y sobre todo personas como Paco Martín que se dejen la vida en busca de lo más importante, el talento.

Las nuevas tecnologías han transformado la industria y desde el punto de comunicación hoy día hay más información que nunca. Blogs con infinidad de analistas repartidos por todo el mundo que mantienen viva la llama de la música, pero en la mayoría de los casos la competencia es tan grande que todo queda diluido. Alcanzar el éxito resulta más fácil, el problema es que el éxito es menor y más efímero.

“El niño que soñaba con ser músico”, es de lectura rápida,  gran parte del libro no son solo las memorias de Paco Martín, es también la biografía de unas personas afortunadas por trabajar y vivir de lo que más gustaban.

Para terminar me quedo con tres momentos del libro:

  • La historia que se monta Paco para quitarse de en medio a una artista que le estaba volviendo loco. Se pasa diez pueblos. Paco Martín en estado puro.

 

  • El soneto de Sabina:

“PARA PACO MARTÍN, CON DEVOCIÓN”

Quien este libro escribe borda una historia

que abreva en los garitos y en los despachos,

con garbo el cordobés se ajusta los machos

y lidia los mihuras de la memoria.

 

Desparpajo ejemplar, limpia trayectoria,

en sus manos el más humilde gazpacho

sabe a caviar, a trufa, al vulgar pistacho,

y el abrazo de amigo a zumo de gloria.

 

Ennoblece el talento de los artistas,

sueña, bajo la falda de las coristas,

con un mundo sin súbditos de Caín.

Si escarbas en el alma de los cantantes,

si desprecias las modas de los farsantes,

busca el libro que firma Paco Martín.

  • La valoración que hace del tiempo:

“El tren es mi medio de transporte favorito, desde siempre. Además me gustaban los trenes antiguos. Con los trenes de alta velocidad se ha perdido también el valor del tiempo. A mi me encanta que el tiempo pase, que se consuma lentamente. Tal vez se deba a que en mi vida todo ha sido demasiado rápido. Por fin ha llegado la hora de disfrutar de las cosas y de los momentos con lentitud y tranquilidad, pausadamente.”

 

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