RPM: “Trigger: La vida de la guitarra de Willie Nelson – Parte 5

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Durante los siguientes meses después del incendio, Willie se instaló en una casa cerca de Bandera, la capital de los cowboys en Texas, mientras se reconstruía su casa en Nashville, allí no hacía otra cosa más que contemplar su futuro y tocar la guitarra.

Todavía no le había puesto nombre a la guitarra, eso llegó mucho después, pero por primera vez, Willie estaba enamorado del sonido de uno de sus instrumentos. “Cuando encontré esa guitarra y ese amplificador, supe que ese era el sonido que estaba tratando de obtener, ese sonido de Django”.

Django en realidad había tocado una guitarra Selmer con cuerdas de acero, pero para Willie, su tono suave y valiente (producto del botón de carey que Django usaba como púa) sonaba como una cuerda de tripa. Como su Martin.

Willie regresó a Nashville y tocó la guitarra en algunas grabaciones. Lo usó en un solo en “I’m a Memory”, de “Willie Nelson and Family” de 1971, que es simple y lírico, con una demostración de fuerza al final que insinúa algo que todavía tomaría tiempo por llegar.

Willie Nelson And Family

Mas tarde ese año Willie se encontraba en una sesión con otros guitarristas en la casa del compositor Harlan Howard. Willie no tuvo su turno para tocar hasta las dos de la madrugada, se sentó en un taburete, sostuvo a su Martin en su regazo y tocó canciones de “Phases and Stages”,

un álbum conceptual en el que había estado trabajando y que hablaba de las dos perspectivas de un divorcio. La fiesta casi había terminado, la mitad de la gente se había ido, pero Willie y su guitarra sacaron ventaja de la tranquilidad, haciendo que las canciones rebosantes de nostalgia sonaran como la poesía desoladora del amor. Cuando terminó, un hombre barbudo se acercó a Willie y se presentó: era Jerry Wexler, quien había descubierto y producido algunos de los mejores artistas de soul y R&B de los sesenta. Estaba comenzando una división country en Atlantic Records, dijo, y quería lanzar esas canciones.

Willie firmó con Atlantic, que le ofreció la libertad creativa que había anhelado. Luego hizo un cambio aún mayor: abandonó Nashville y se mudó de regreso a Texas, a un rancho al oeste de Austin. Su primer álbum para Atlantic fue “Shotgun Willie”,

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y el nuevo Willie y su guitarra hicieron su presentación en la primera canción que da título al disco.

Willie tocó su Martin a lo largo de “Shotgun Willie”, y pudo hacer hasta  un solo durante los últimos 30 segundos de una canción que duraba de 2:37 segundos. La siguiente canción fue “Whiskey River”, y nuevamente tocó un solo de blues, esta vez en el medio. “Esas dos canciones son con las que realmente comencé a cambiar”, dice Willie, “en las que cambié más al blues, al rock ‘n’ roll blues“. La guitarra abrió el camino, guiando las canciones, dando bandazos y arrastrándolas.

La Martin ya comenzaba a mostrar signos de desgaste prematuro. En 1974 Willie debutó en el Austin City Limits. En la actuación, él y su guitarra se ven increíblemente jóvenes. Su barba es roja, la cara de su guitarra es brillante y amarilla, pero ya tiene un pequeño agujero cerca del puente, el resultado de su meñique y su dedo anular clavándose en la madera mientras tocaba.

La Martin hizo que Willie sintiera que podía hacer cualquier cosa. Grabó “Phases and Stages” y luego “Red Headed Stranger”, una obra maestra sobria y simple en la que el músico y su instrumento dependen el uno del otro e incluso suenan igual: crudo y vibrante.

En 1978, casi una década después de que Willie comprara la Martin, hizo el álbum más grande de su carrera, uno que sonaba como nada de lo que había hecho antes. En “Shotgun Willie” y en “Red Headed Stranger”, estaba haciendo su propio tipo de música country; ahora estaba listo para crear su propio tipo de música.

Willie Nelson - Stardust | Ediciones | Discogs

“Stardust” es una colección de diez estándares pop, muchos de los cuales el propio Django había grabado, era la síntesis de Tin Pan Alley-jazz-country-pop a la que él y su guitarra se habían estado preparando durante años. Willie tocó con elegancia en algunos casos, con fuerza en otros. Cantó detrás del ritmo, haciendo que su voz temblara como lo había hecho Sinatra, y su guitarra siguió en la misma dirección.

Estaba creando la música más ambiciosa de su vida; sus objetivos eran más grandes que vender discos. Pero lo curioso es que vendía más discos que nunca.

“Stardust” su autorretrato íntimo, llegaría a vender más de cinco millones de copias.

*Adaptado de una publicación de Michael Hall de 2012 para el Texas Monthly.

 

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