LA QUINIELA DE LOS OSCAR: MEJOR ACTRIZ DE REPARTO

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Se busca sucesora para Anne Hathaway, uno de los premios más incontestables (porque hubo demasiados que sí lo fueron) en la pasada edición de los Oscar. Duelo a dos bandas entre dos actrices que representan a las dos grandes favoritas en la categoría de mejor película. Eso sí, el mano a mano es cerradísimo, a pesar de que sus tres compañeras de terna no tengan la más remota opción de victoria.

LA GRAN FAVORITA

 LUPITA NYONG’O (12 AÑOS DE ESCLAVITUD)

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En este caso el calificativo «gran», al lado de favorita, le queda grande. Las apuestas están divididas; Lupita cuenta con el fenomenal respaldo del premio del sindicato de actores, además es la favorita de la mayoría de asociaciones de críticos influyentes, incluidas las de Los Angeles y Nueva York. Pero enfrente tiene un hueso: la nueva niña mimada de la industria, una actriz, Jennifer Lawrence con un perfil mediático gigantesco que eclipsa completamente el perfil medio/bajo de la candidata de 12 años de esclavitud. La pelea entre ambas puede decir no poco de por dónde irán los tiros en la categoría de mejor película: si es la noche de la insustancial La gran estafa americana, Lupita tendrá que esperar mejor ocasión, si por contra la inercia ganadora es la de la película de Steve McQueen, el Oscar será suyo. A su favor: defiende un personaje inolvidable, de los que dejan huella a largo plazo. En contra: es una semidesconocida, y los actores afroamericanos suelen tenerlo crudo frente a las grandes estrellas «blancas».

LA ALTERNATIVA

JENNIFER LAWRENCE («LA GRAN ESTAFA AMERICANA»)

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Hollywood es así, de ideas fijas. Tan pronto coge cariño a Tom Hanks nominándolo todos los años sin fijarse no en el papel ni en la película, como de pronto se olvida de él y no cuenta con él ni para una modesta candidatura decorativa. Lawrence tiene 23 años y ya colecciona tres nominaciones al Oscar. Un exceso, se mire por donde se mire. Hay más: ya tiene estatuilla, se la llevó a casa sin merecerla el año pasado gracias a otra película de Russell, El lado bueno de las cosas. Curiosamente cuando más cerca ha estado de merecerlo, con Winter’s Bone, era una invitada de relleno a la gala. Este año llega con el aval del Globo de Oro, y la sensación es que sus acciones suben y las de Nyong’o bajan. Ella es, junto con Christian Bale, lo mejor de la sobrevaloradísima La gran estafa americana, pero no tanto como para merecer un segundo Oscar, ni por lo más remoto. Es la estrella del momento, Hollywood la adora, y en el aire flota la posibilidad de un bis clamoroso. Sin embargo le birlaron el premio del Sindicato de Actores. Quizá, después de todo, impere la cordura, y la Academia opte por otras opciones.

¿CONVIDADAS DE PIEDRA?

SALLY HAWKINS (BLUE JASMINE)

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Ganó el Globo de Oro en 2009 por Happy, y se las prometía muy felices de cara a los Oscar, pero incomprensiblemente la Academia se olvidó de ella. Esta candidatura, en parte, repara ese lapsus, aunque sus opciones son, hablando en plata, nulas. Para empezar opta a premio por una cinta en la Cate Blanchett eclipsa a todos sus compañeros de reparto, para más inri su pedigrí es escaso, y por si fuera poco, su presencia en la terna es toda una sorpresa. Ninguna de las asociaciones de críticos se acordó de ella, y no fue candidata al premio del Sindicato de Actores, aunque sí al Globo de Oro. Imposible, de hecho, enumerar causas a su favor, más allá de la excepcional solvencia con la que defiende uno de los mejores papeles de su carrera. Si fuera por méritos tendría tantas opciones como la que más, pero los Oscar no van de eso. Otro año será.

JULIA ROBERTS (AGOSTO)

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Como en el caso de Streep, su candidatura estaba decidida de antemano. Una película de los Weinstein, cocinada para acaparar premios, y un perfil mediático de esos que hacen mucho bien a una gala, la de los Oscar, en la que el glamour sigue cotizando muy alto. Hasta ahí sus méritos; tenía el hueco casi garantizado antes de que se estrenara la película. Se estrenó, fue un fiasco, y lo que es peor, evidencia de una madurez mal llevada. Roberts, como Streep, compone el personaje a base de tics con indigestas dosis de histrionismo. Tal es así, que su presencia en esta terna linda con el ultraje. Su interpretación en Agosto es más de razzie que de Oscar, pero, con todo, ahí está, defendiendo su cuarta nominación trece años después de Erin Brokovich. Ya tiene su estatuilla, luego no hay deudas pendientes con ella, y aunque ha estado en todas las pomadas pre-Oscar, sus opciones son inexistentes.

JUNE SQUIBB (NEBRASKA)

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La justicia no tiene un cuerno que ver con esto de los premios, y por eso June Squibb dará un paseo meramente testimonial por la alfombra roja. En su caso la candidatura es el premio, reconocimiento tardío a una actriz de carácter, una secundaria de lujo que merece todos los elogios. Decíamos que si por méritos fuera June ganaría de calle. Su interpretación es, de largo, la mejor del lote; un guiño a todas esas sufridas madres de familia de clase obrera heroicas que merecen medallas por sacar adelante a su familia en tiempos difíciles. Un personaje entrañable, sobrado de sarcasmo, fina y desternillante mala uva. Fue candidata al Globo de Oro y al premio del Sindicato de Actores, pero llega a la gala sin ningún premio de relumbrón como credencial. Su única baza es la edad, y el hecho de que por ello es carne de homenaje, pero se irá de vacío, a pesar de ser la legítima propietaria del premio, en representación de una película inolvidable.