El País

Crítica: No sé si quiero ser responsable de otra vida

  • Autor: Estefanía Muñiz
  • Fecha: 20/02/2014
Alabama Monroe

Lo mejor:
El guión y la edición son fenomenales.

Lo peor:
Dolor hasta la angustia.



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  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 14/02/2014
  • Director: Felix Van Groeningen
  • Actores: Johan Heldenbergh (Didier Bontinck / Monroe), Veerle Baetens (Elise Vandevelde / Alabama), Nell Cattrysse (Maybelle), Geert Van Rampelberg (William), Nils De Caster (Jock), Robbie Cleiren (Jimmy), Bert Huysentruyt (Jef), Jan Bijvoet (Koen)
  • Nacionalidad y año de producción: Noruega, Bélgica, 2012
  • Calificación: No recomendada menores de 16 años

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Encaje de bolillos del director Felix Van Groeningen y el guionista Carl Joos, que consiguen colocar dentro de una formula medianamente comercial un dramón de primera categoría bajo el que, además, se plantea un debate duro sobre la frontera entre religión, fe y ciencia. Si se fían del cartel: rubia tatuada en bikini besando a melenudo de aspecto hippy bajo frase que dice "Una inolvidable historia de amor, pasión y música", pueden salir de la sala bastante airados. El filme es magnífico. La música fenomenal. Los actores están de diez. Pero prepárense a llorar. Ni es una película de pasión, ni la música es la protagonista. "No sé si quiero ser responsable de otra vida" contesta Didier a Elise cuando ella le dice que está embarazada. Y alrededor de esta premisa pivota todo el relato, ya que aún asumiendo la responsabilidad de la llegada de Maybelle, el destino de la niña es inexorable. La idea es, pues, la imposibilidad humana de controlar el destino llegado un punto y dos visiones encontradas respecto a esto, la de Didier y la de Elise cuando Didier traza un vínculo entre el Dios mágico de Elise y el de la Iglesia que castiga los avances científicos desde antaño.

El montaje no lineal y acertadísimo de Nico Leuden nos permite respirar y nos alivia del peso asfixiante del dolor y la impotencia que Groeningen logra transmitirnos. Es interesantísimo el tratamiento del personaje de la niña Maybelle y sus preguntas acerca de lo que hay después de la muerte, inquietudes que como pretenden mostrarnos, no son patrimonio de las religiones, sino que arrancan en la infancia. La música, siempre un consuelo, incluso en el lecho de muerte, en esta película es desde luego inolvidable, los amantes del bluegrass sabrán apreciarla y los que aún lo desconocen quedaran encantados.

Su título original "Broken circle breakdown" es tan acertado como el que tiene en España Alabama Monroe que hace referencia al deseo de Elise de cambiar de identidad, de regresar a un estado previo a su maternidad para comenzar absolutamente de cero. 

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