El País

Crítica: Cine geriátrico.

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
Así nos va

Lo mejor:
Michael Douglas y Diane Keaton cuando se olvidan de sí mismos.

Lo peor:
La estética amable para público de clase media.

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  • Género: Comedia
  • Fecha de estreno: 10/10/2014
  • Director: Rob Reiner
  • Actores: Michael Douglas (Oren Little), Rob Reiner (Artie), Diane Keaton (Leah), Sterling Jerins (Sarah), Annie Parisse (Kate), Austin Lysy (Kyle), Michael Terra (Peter), Sawyer Tanner Simpkins (Dylan), Maxwell Simkins (Caleb), Maurice Jones (Ray), Yaya DaCosta (Kennedy), Scott Shepherd (Luke), Meryl Williams (Rita), Paloma Guzmán (Selena)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2014
  • Calificación: Pendiente por calificar

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Hasta que los recortes neoliberales en salud y sanidad consigan menguar nuestra esperanza de vida en veinte años, la tercera edad seguirá representando un negocio seguro en numerosos ámbitos socioculturales, incluido el cine. El lector atento a la evolución de la cartelera habrá podido apreciar que, de un tiempo a esta parte, no falta viernes en que no se estrene una película dirigida explícitamente a los mayores, dados tradicionalmente de lado por la industria. Ello se debe no solo a que, sin salir de España, haya ocho millones de ancianos aburridos. Sino a que estos tienen un hábito de ver películas en salas comerciales que han ido perdiendo sus descendientes. Además, en un contexto de crisis como el presente, una pensión de jubilación proporciona ingresos de los que carecen seis millones de parados. Y, por último, pero no menos importante: salvo excepciones, nuestros abuelos no saben descargarse películas. Por lo que, incluso aunque sufran problemas severos de incontinencia urinaria y verbal que harían muy recomendable se les encerrase en sus saloncitos, no queda otra que aflojarles las correas para que disfruten del cine en el cine.

No cabe sino comprender y hasta aplaudir, por tanto, que productores, distribuidores y exhibidores hayan sabido adaptarse a esta situación, brindando a este público potencial títulos hechos a su medida. Fenómeno del que la prensa especializada no termina de hacerse eco como debiera. Quizás, porque pocos críticos llegan a edades provectas, al menos ejerciendo esa profesión disparatada que consiste en escribir sobre cine. Lo interesante en cualquier caso de la riada de películas con y para ancianos que nos invade hoy por hoy, es que no todas se ciñen a las miserias y alegrías que procuran las edades avanzadas. Muchas reformulan los códigos de géneros populares, y en especial los de la comedia y el romance, para adaptarlos a las necesidades emocionales de espectadores que, aun con un pie en la tumba, todavía ansían que les hagan cosquillas en el otro. Y el hecho de que estas cintas estén protagonizadas a menudo por estrellas también en el ocaso de sus vidas, no deja de procurar un plus enternecedor en términos de identificación generacional con un actor o una actriz que nos ha acompañado toda la vida desde la pantalla.

Así nos va cumple a rajatabla con lo descrito, hasta el punto de que no son solo mayores sus protagonistas, Michael Douglas y Diane Keaton, sino también su director, Rob Reiner, que arrastra una larguísima decadencia creativa desde que, entre mediados de los ochenta y noventa del siglo pasado, triunfase con films como Cuenta conmigo (1986), La princesa prometida (1987), Cuando Harry encontró a Sally (1989), Misery (1990), Algunos hombres buenos (1992) y El presidente y Miss Wade, asimismo interpretada por Douglas en 1995. El estilo de Reiner -reposado, elegante, véase el largo y brillante plano inicial de Así nos va- se adapta como un guante a esta historia de amor entre dos viudos, un agente inmobiliario que ha renunciado a socializar con sus semejantes tras la muerte de su esposa, y una vecina empeñada en resucitar una carrera como cantante que su matrimonio había paralizado. Ambos empiezan a intimar coincidiendo con la aparición en la vida del agente de una nieta que desconocía tener y a la que se ve obligado a cuidar.

Así nos va tiene escaso interés cuando se amolda sin pestañear a la narración convencional que reescribe para la ocasión el guionista Mark Andrus -el viejo gruñón al que devuelve la sonrisa una ninfa, la loa acrítica a la vida-; cuando deja que se enseñoree de la imagen una estética almibarada propia de revista de decoración; o cuando Douglas y Keaton, que no carecen de química juntos, se abandonan al histrionismo, característica que nunca ha hecho buenas migas con las arrugas y los ojos acuosos. Pero gana muchos enteros cuando deja que los ambientes y los personajes hablen por sí solos, cuando retrata esa sensación a partir de cierta edad de que habitamos un mundo y un tiempo que ya no nos pertenece, y cuando enfrenta a gente esforzada, trabajadora, de generaciones pasadas, con ese pasotismo generalizado que caracteriza a quienes les han sucedido y deberían haberse encargado de tomar el timón del presente. Cualidades que no hacen de Así nos va ninguna gran película, pero sí propician que verla no nos suponga pensar que hemos derrochado hora y media de vida. Con todo, resulta preferible en este registro ¡Por fin solos! (Lawrence Kasdan, 2012), que también contaba en su reparto con Diane Keaton, reina indiscutible del cine geriátrico contemporáneo.

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