El País
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Crítica: Memoria histórica.

  • Autor: Ignacio Pablo Rico
  • Fecha:
Born

Lo mejor:
La honestidad y el rigor con los que indaga en las claves políticas, sociales, ideológicas y de género de un pasado que sigue latiendo en nuestro presente

Lo peor:
Que haya quien, siendo o no catalanista, pueda malinterpretar su ambivalencia a la hora de acercarse a la "cuestión catalana".

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  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 28/11/2014
  • Director: Claudio Zulian
  • Actores: Vicky Luengo (Marianna), Marc Martínez (Bonaventura), Berta Errando (Maria Rosa), Jose Mellinas (Home), Josep Maria Alejandre (Comerciante), Florín Opritescu (Miquel), Joan Bentallé (Salvador), Inma Ochoa (Caterina)
  • Nacionalidad y año de producción: España, 2014
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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El último trabajo del artista multidisciplinar Claudio Zulian es una de las cintas españolas más estimulantes que se hayan estrenado a lo largo del 2014. En consonancia con el grueso de sus proyectos anteriores -tales como Escenas del Raval (1998), Horas de la ciudad (2002), Visiones del Carmel (2003) o A través del Carmel (2006)-, Born despliega su dispositivo formal en torno a un barrio barcelonés -en este caso, el que da título al filme- y a sus habitantes, con el fin no solo de explorar múltiples cuestiones relacionadas con la historia, identidad e idiosincrasia del paisaje y paisanaje local, sino de reflexionar además acerca de cuál es el papel de las imágenes a la hora de llevar a cabo una labor arqueológica y antropológica donde el pasado es menos un artefacto a desenterrar que una fuerza viva que ejerce un influjo ineludible en el presente.

 Precisamente, Born es un drama coral que nos lleva a la Barcelona de 1713 y 1714, con la Guerra de Sucesión a punto de concluir y la capital catalana sitiada por las tropas borbónicas comandadas por el Duque de Berwick. La película, en la intersección entre la reconstrucción minuciosa, documental, de aquellos tiempos, y una ficción esforzadamente naturalista, se halla despojada de la pátina de púdica elegancia que históricamente ha determinado la estética y narrativa del cine de época, influido por ciertas tradiciones literarias que han fijado códigos de representación con los que, incluso a día de hoy, a duras penas se rompe. Born tiene un sentido violento del montaje y desde un primer instante rehúye de lo preciosista, pese a la composición pictórica de unos encuadres que nos hacen pensar en un director que busca el espíritu de la época dialogando, desde el audiovisual, con el arte del momento. No podemos entender la cinta sino como un complejo juego de reflejos entre el ayer y el hoy en el que el fresco costumbrista se estrella contra las incertidumbres evocadas por un relato fragmentario, honesto en su certeza de que no se pueden atar todos los cabos cuando hablamos de Historia.

 Las vivencias de tres personajes -un calderero, su hermana prostituta y un comerciante rico- en los albores de la Modernidad sirven para aproximarse, desde la experiencia cotidiana, al siglo que alumbró al ciudadano crítico, aquel que comenzó a sustituir los crucifijos por telescopios y a Dios por el ducado de oro. En esos años, parece apuntar Zulian, regidos por coordenadas políticas y filosóficas aún vigentes, nace el hombre actual. De la misma manera, los problemas del día a día, minuciosamente plasmados, encuentran un eco claro en la actualidad: la falta de trabajo, los desahucios, la especulación o el escepticismo frente a los poderes fácticos. Sin una gota de maniqueísmo, el realizador se interroga acerca de nuestros orígenes y, si bien se niega a dar respuestas concluyentes, ofrece algunas consideraciones desoladoras sobre la pasta de la que estamos hechos. Nosotros, como aquellos otros hombres hace trescientos años, volvemos a escuchar a los siete ángeles tocar sus trompetas; pero el plano que cierra Born no invita a la desesperanza, sino a la serenidad y a la reflexión cuando el Apocalipsis llama a la puerta.

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