Artículo: En busca del lado oscuro de Natalie Portman

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha: 18/02/2011

Natalie Portman, a las órdenes de Darren Aronofsky, encarna a una bailarina en el filo del abismo.

Cisne negro
  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 18/02/2011
  • Director: Darren Aronofsky
  • Actores: Natalie Portman (Nina Sayers), Benjamin Millepied (David), Ksenia Solo (Veronica), Kristina Anapau (Galina), Janet Montgomery (Madeline), Mila Kunis (Lily), Vincent Cassel (Thomas Leroy), Barbara Hershey (Erica Sayers), Winona Ryder (Beth Macintyre)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2010
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

+ info

Aunque de primeras pueda parecer un disparate, Cisne negro conforma un díptico con El luchador, la penúltima obra maestra de Darren Aronofsky, en la que Mickey Rourke torturaba su físico, emergiendo de sus cenizas y dignificando uno de los más añejos arquetipos del cine estadounidense. Se dice que si el ballet es la mayor de las expresiones artísticas, el wrestling es la menor; al fin y al cabo bailarina y luchador hacen de la expresión corporal su forma de vida, y su éxito depende de un físico que no puede permitirse un asomo de fragilidad.

La bailarina es la némesis del luchador y el cuadrilátero el reverso tenebroso del escenario. Pero, aún con todo, Cisne negro es un desafío conceptual y de estilo de tal magnitud que cualquiera de los grandes trabajos precedentes de Aronofsky palidece a su sombra. Quince años tardó en gestarse el drama en el cráneo privilegiado de su mentor; quince años imaginando un clásico del cine danzarín con todas las letras que cristaliza a rebufo de Las zapatillas rojas, Candilejas o Paso decisivo, que en su día exprimieron la épica trágica de la danza clásica con criterio.

Pero Cisne negro es mucho más que una película sobre los oscuros rincones del backstage de una compañía de ballet. Lo nuevo de Darren Aronofsky, inclasificable por principio, es, antes que nada, un siniestro thriller psicológico, una exploración sin paños calientes de los demonios que habitan en el alma de todo artista, del sombrío abismo de la sensibilidad desbordada. Mickey Rourke se dejó el alma y la piel para encarnar al luchador impenitente de Aronofsky, y Natalie Portman no iba a ser menos. En un derroche de energía físico y emocional, la actriz, que hubo de enfrentarse a diez meses de intenso entrenamiento para dar la talla, interpreta a Nina, una bailarina obsesionada con la utopía de la perfección, absorbida por su arte y emocionalmente inválida fuera del escenario.

Ante ella, el mayor reto de su carrera: el papel estrella en un ambicioso montaje de El lago de los cisnes, el sueño de toda bailarina. Nina, capaz de emular las exquisitas piruetas técnicas del cisne blanco se siente incapaz de explorar su lado más oscuro para encarnar a su némesis, el cisne negro. Empujada al límite por el director de la compañía (Vincent Cassel) y atormentada por la rivalidad con Lily (Mila Kunis), una bailarina recién llegada y llena de ambición, Nina se debate entre la cordura y la demencia, poseída por un personaje de cuyas garras no sabe librarse.

Distinguida con cinco nominaciones al Oscar (incluídas película, director y actriz principal), Cisne negro es, además, la película elegida por Guía del Ocio para su XIV concurso ¿Quieres ser crítico de cine?

De Harvard al "backstage" de 'El lago de los cisnes'

Posee uno de los ingenios visuales más desbordantes y genuinos del cine internacional contemporáneo. Darren Aronofsky, que acaba de cumplir los 42, recibió una formación de primer nivel en la Universidad de Harvard y en el American Film Institute. Dirigió su primer largo en 1996, Pi, sacada adelante con un raquítico presupuesto y convertida en fenómeno instantáneo de culto.

Confirmó expectativas cuatro años después con la turbadora Réquiem por un sueño, y aunque pudo haber fichado por Warner para reactivar la serie Batman (al final Christopher Nolan se quedó con el trabajo) prefirió la muy personal La fuente de la vida. Con El luchador ganó el León de Oro en el Festival de Venecia.

Y además

Insólito triángulo

Natalie Portman (Nina)

Estudió ballet durante años, pero de ahí a encarnar a una bailarina semiperfecta hay un abismo. Meses de duro entrenamento a las órdenes de Mary Helen Bowes dan como resultado una interpretación que asombra hasta a los puristas. Llevaba diez años esperando a que Aronofsky se decidiese a sacar adelante el proyecto, para quien siempre fue primera y única opción.

Vincent Cassel (Thomas)

Da vida a Thomas Leroy, director artístico de la compañía de ballet dispuesto a cruzar todas las líneas para explorar el lado oscuro de su nueva primera bailarina. Aronofsky se deshace en elogios hacia él y lo etiqueta como uno de sus actores favortos de todo el planeta. Cassel devolvió el cumplido comprometiéndose casi a ciegas con el director de El luchador.

Mila Kunis (Lily)

Recién llegada al vértice de la industria, está aquí para quedarse. Ucraniana de nacimiento, recientemente vista en El libro de Eli y Noche Loca y propietaria de un rostro de belleza nada convencional, interpreta a Lily, una de las nuevas incorporaciones en la compañía y bailarina que, a diferencia de Nina, no tiene problemas para explorar su lado más oscuro.

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