El País

Crítica: Chalet residencial con garaje y jardín

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
El amor está en el aire

Lo mejor:
Los momentos en que la película parece va a rebelarse contra sus condicionantes ideológicos de producción

Lo peor:
A la tercera escena de transición con canciones románticas de siempre como banda sonora, uno sabe que todo está perdido

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  • Género: Comedia romántica
  • Fecha de estreno: 24/10/2014
  • Director: Alexandre Castagnetti
  • Actores: Nicolas Bedos (Antoine), Ludivine Sagnier (Julie), Jonathan Cohen (Hugo), Arnaud Ducret (Franck), Brigitte Catillon (Claire), Jackie Berroyer (Arthur), Clémentine Célarié (Marie), Michel Vuillermoz (Georges), Lila Salet (Stéphanie), Ina Castagnetti (Aïssa), Sophie-Charlotte Husson (Nina)
  • Nacionalidad y año de producción: Francia, 2013
  • Calificación: No recomendada menores de 7 años

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El amor está en el aire llega a los cines españoles con año y medio de retraso. Coincidiendo, de hecho, con el estreno en Francia de la siguiente propuesta de su realizador, Alexandre Castagnetti: la fantasía familiar Le grimoire d´Arkandias. Por su parte, El amor está en el aire es una comedia romántica, cuyos atractivos residen en el discreto encanto de su pareja protagonista, Ludivine Sagnier y Nicolas Bedos, y en sus esfuerzos esporádicos por violentar los tópicos más rancios del género. Un género que se ha ganado en la cartelera un respeto y un espacio negado, por ejemplo, al terror, a pesar de que sus efectos sobre las mentes y las derivas sociales son mucho más perniciosos que los achacables a la película más brutal que imaginarse pueda. A estas alturas, resulta imposible soslayar que las expresiones populares del amor en Occidente son subsidiarias de lo peor del hedonismo capitalista; que responden a estereotipos cómplices de los valores más utilitaristas de nuestro orden socioeconómico.

En este sentido, en la escena más interesante de El amor está en el aire, una comida entre Julie (Sagnier) y Antoine (Bedos) previa a su primer revolcón, la pareja llega a plantearse sutilmente en voz alta si la película que protagonizan será capaz de eludir todos y cada uno de los ponzoñosos lugares comunes habituales en torno a lo masculino, lo femenino, y las relaciones de pareja: "Estás especializado en estereotipos (...) No tengo claro si Andy Warhol pensó de inmediato en sí mismo como Andy Warhol". Apuntes sobre la expresión de los sentimientos en un ámbito cosificado, que, junto a puntuales recursos ocurrentes de la cámara -la división de la pantalla, el paso de los personajes de un escenario a otro sin cortes aparentes, un travelling circular e imposible muy bello que arroja a Julie y Antoine desde las calles parisinas a la cama-, permiten albergar la esperanza de que El amor está en el aire esté dispuesta a echarle un pulso al género en que se inscribe y a su público potencial.

La película tiene además un planteamiento de cierta originalidad: el grueso del metraje no está consagrado a la historia de amor que vivirán Julie y Antoine en el presente, sino a la que ya vivieron en el pasado con resultados catastróficos, como rememoran durante un vuelo de Nueva York a París en el que coinciden. Una táctica que subraya la conciencia por parte de una y otro de su romance como relato echado a perder, debido, no a que sus sentimientos fuesen volátiles, sino a infinitos prejuicios fomentados por amigos, familiares y revistas basura "para el hombre (o la mujer) de hoy".

Sin embargo, El amor está en el aire no se atreve a ir más allá de la sugerencia, la nota al pie, el paréntesis. Más aun, como si se avergonzase de las cualidades señaladas, o como si estas hubiesen sido únicamente guiños para demostrar sus responsables que son sabedores de sus servidumbres, la película opta a partir de cierto punto por renegar de sí misma, y aboca a Antoine y Julie a una estupidez absoluta, a comportamientos indignos para con lo que habían esbozado de cara a sus propias vidas y la platea; a la renuncia de lo mejor de sí mismos en nombre de un amor, como se enuncia explícitamente, "de chalet residencial con garaje y jardín". Lo dicho, más ofensivo que una película con amputaciones en primer plano.

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