El País
Imprimir

Crítica: Monstruo inocente

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
El Hijo de Saúl

Lo mejor:
La capacidad, pretendida o no, de sus imágenes, para suscitar debates

Lo peor:
Que sea entendida solo en base a ciertos dogmas críticos preponderantes. Sería como no verla.

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 3 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
2.8
88 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 15/01/2016
  • Director: László Nemes
  • Actores: Géza Röhrig ( ), Levente Molnár (Abraham), Urs Rechn (Oberkapo Biederman), Todd Charmont (Bearded man), Jerzy Walczak (Rabbi in the Sonderkommando), Sándor Zsótér (Doctor), Marcin Czarnik (Feigenbaum)
  • Nacionalidad y año de producción: Hungría, 2015
  • Calificación: No recomendada menores de 18 años

+ info

Esta ópera prima del húngaro Lászlo Nemes, galardonada ya en el momento de escribir estas líneas con cuatro premios del Festival de Cannes y el Globo de Oro a la mejor película en habla no inglesa (acaba de ser nominada además al Oscar en la misma categoría), supone el regreso cinematográfico en primer plano del Holocausto y cuestiones anexas. Con ello, el regreso también de las eternas discusiones en torno a la pertinencia o no del medio –y en qué condiciones formales– para recrear el exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y, por extensión, cualquier otro evento negro para la humanidad. Véase la reciente y polémica Lo imposible (2012).

 Claude Lanzmann, autor de la sacrosanta Shoah (1985), ha bendecido El hijo de Saúl, y el propio Lászlo Nemes ha asegurado que su realización cumple con todos los protocolos filmosanitarios exigidos para contar cómo, durante el invierno de 1944, un húngaro judío se ocupa, obligado por los nazis, de desvalijar, gasear y vaporizar a sus hermanos en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau; hasta que dos hechos vienen a turbar su impasibilidad de muerto en vida: sus compañeros de faena planean rebelarse contra los alemanes aprovechando el caos creciente que trae consigo el final próximo de la guerra, y él cree reconocer entre los asesinados a su alrededor a su propio hijo, a quien en medio del caos se empeñará en enterrar de acuerdo a los ritos de su religión.

 Las derivas narrativas y alegóricas de este relato, y las estrategias audiovisuales de inmersión en el horror con que se emplea Nemes, problematizan felizmente sus respetuosas intenciones primeras, hasta hacer de El hijo de Saúl una propuesta apasionante; una película gestada, se haya querido o no, de acuerdo al estatus presente de la imagen, ajena por tanto a los postulados ideológicos rancios de la imagen justa y la abyección.

 Como Vals con Bashir (2008), The Act of Killing (2012) o La imagen perdida (2013), títulos interesados también por el poder del cine contemporáneo para repensar hitos de lo cruento acaecidos en el siglo XX, El hijo de Saúl no es ningún documento de corte histórico ni testimonial, sino un ejemplo brillante de dialéctica de la imagen del siglo XXI con ciertos imaginarios tradicionales de los que se ha abusado por activa o por pasiva; una materialización ejemplar del debate de una imagen sin límites de ningún tipo contra trasnochados límites ideológicos de la representación.

Ir a la película >





Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs


Podcast de cine: BUTACA VIP