El País

Artículo: Entrevista a Terry Gilliam

  • Autor: Sergio F. Pinilla
  • Fecha: 01/06/2018

El ex Monty Python, adicto a Madrid y a la cultura española,  terminó por fin su anhelado film sobre el quijote, que se estrena en salas el 1 de junio.

El hombre que mató a Don Quijote
  • Género: Aventuras
  • Fecha de estreno: 01/06/2018
  • Director: Terry Gilliam
  • Actores: Adam Driver (Toby), Jonathan Pryce (Don Quijote), Stellan Skarsgard (El jefe), Olga Kurylenko (Jacqui), Joana Ribeiro (Angelica), Óscar Jaenada, Sergi López, Jordi Mollà (Alexei Miiskin)
  • Nacionalidad y año de producción: España, Portugal, Reino Unido, Bélgica, 2018
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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Guía del Ocio: En estos 20 años de gestación del film, tu proyecto se ha convertido en objeto de un documental, en análisis de estudio para los alumnos de cine... Pero realmente, ¿qué se hizo mal entonces y qué se ha hecho bien ahora para que El hombre que mató a Don Quijote sea una realidad?

Terry Gilliam: Después del colapso de la 1ª versión pensé que la única manera de que el film funcionase y no nos diésemos un tortazo económico, era mantener la historia en el mundo moderno, para que, por ejemplo, no hubiese problemas a la hora de que los aviones sobrevolaran el espacio de rodaje. La lucha en esta ocasión la ganó el pragmático Sancho Panza, que supo ceñirse a las limitaciones financieras… A veces Sancho, a veces Quijote. Una parte de mí sueña con recrear mundos fantásticos, pero la otra siempre le está diciendo: “esto no te lo puedes permitir”

G.O.: Pero, ¿qué diferencias hay entre esta película y la que concebiste entonces?

T.G.: El gran salto fue de guion, al decidir que Toby -el personaje principal, interpretado por Adam Driver- había hecho 10 años antes una película sobre Don Quijote. Y todos los personajes se ven afectados por esta meta-ficción, empezando por el zapatero, que se vuelve loco después de adoptar el papel de Don Quijote. En la versión interpretada por Johnny Deep, este se daba un golpe en la cabeza y acababa en el S. XVII. Creo que en la versión actual, el film resulta mucho más rico e interesante, aunque bien es cierto que algunas secuencias estaban en las dos películas, como por ejemplo el pasaje en la villa de Sergi López y Rossy de Palma, y la mula muerta, que siempre ha estado allí… Los personajes cambian, pero la cervantina línea argumental permanece ahí.

G.O.: Cervantes, Buñuel, el flamenco, Goya ¿qué más fuentes de inspiración encontraste en nuestro país?

T.G.: He pasado mucho tiempo en Las Fallas y en la Semana Santa de Sevilla también. Conservo varios grabados de Goya en casa, alguna primera edición incluso. También he encontrado la inspiración en artistas no tan sonados, como el arquitecto catalán Josep Lluís Sert.

G.O.: Y como miembro emérito de los Monty Python. ¿En qué crees que se diferencia nuestro humor del británico?

T.G.: Desde el 63 que volvía de Tánger y cogí una moto en Gibraltar para recorrerme España, no he dejado de estar por aquí. Y nunca he entendido del todo el sentido del humor español, porque tenéis una peculiaridad, que es el orgullo, que no deja de sorprenderme. Yo siempre molesto, y me río de todo, y entonces hay una línea que se cruza… Más de una vez me ha pasado de bromear sobre alguna cosa o persona y encontrarme una reacción inesperada porque se entromete el orgullo.

G.O.: A nivel creativo, ¿quiénes son los cineastas con los que te sientes más identificado?

T.G.: Muchos están muertos: Buñuel, Fellini… De los que viven todavía, me gustan los Hermanos Coen, Guillermo del Toro, y en general todos los mexicanos (son muy buenos). Después existen muchos cineastas técnicamente brillantes, pero no me identifico con las historias que cuentan… Las películas de Stephen Chow, en China, me parecen muy divertidas, y del último cine independiente americano me quedo con Get Out (Déjame salir, de Jordan Peele). Pero lo más emocionante que descubrí el año pasado fue la serie de TV Breaking Bad, que me pareció tan inteligente, tan precisa, que me volví un adicto.

G.O.: ¿Hay algún sueño, en tu profesión o en la vida, que aún te quede por cumplir?

T.G.: No, en realidad no. Nunca he pensado en mi carrera como un proyecto a largo plazo. Hago las cosas que me interesan, y las películas son lo que más, porque esta profesión es fantástica, gestionas tantos talentos… El cine incorpora la imaginería, el diseño, la música, el baile. Ser cineasta es el mejor trabajo que existe en el mundo.

G.O.: ¿Cuáles son tus lugares de ocio en esta ciudad?

T.G.: He pasado muchísimo tiempo en Madrid, por lo que me quedan pocas cosas por conocer. Siempre visito el Prado y me gusta asistir a las corridas de toros. Espero que España siga con los toros, y aunque los catalanes decidan que no, los castellanos digan que sí. Otra cosa con la que disfruto mucho cuando estoy aquí es de los paseos, el arte callejero a veces te sorprende y hay edificios, como ese de Atocha, con el jardín vertical –Caixa Fórum-, muy osados. La arquitectura española es atrevida, es fuerte, no como la británica que es una mierda…

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Ruth Uris- 01/06/2018

El ex Monty Python Terry Gilliam estrena un proyecto al que ha dedicado diecisiete años.


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