El País

Crítica: Catarsis postbélica

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
El maestro del agua

Lo mejor:
Un guion que en manos más expertas habría dado muchísimo juego

Lo peor:
El abuso de énfasis sentimentales

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  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 24/04/2015
  • Director: Russell Crowe
  • Actores: Russell Crowe (Connor), Isabel Lucas (Natalia), Olga Kurylenko (Ayshe), Damon Herriman (padre McIntyre), Jacqueline McKenzie (Eliza), Cem Yilmaz (Cemal), Yilmaz Erdogan (Mayor Hasan), Megan Gale (Fatma), Ryan Corr (Art), Deniz Akdeniz (Imam), Robert Mammone (Coronel Demergelis), Dan Wyllie (Capitán Charles Brindley), Michael Dorman (Greeves)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2014
  • Calificación: No recomendada menores de 16 años

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Lejos de empezar haciendo probaturas en un proyecto menor, de dimensiones modestas, en el que fijar sin presiones de más un estilo propio, una impronta cinematográfica genuina a pulir en futuros envites, Russell Crowe ha empezado la casa por el tejado. Le ha pasado lo mismo que le ocurrió a Angelina Jolie: demasiada prisa por imitar a sus ídolos, demasiada precipitación en lanzarse a la piscina. Bañada su película en ese barniz académico y un tanto impersonal de los grandes relatos, de las historias bigger than life con ungüento sentimental diseñado para consumo multinacional y sin fronteras, Crowe apuesta por el gran formato, el relato épico de época, por el dramón con ecos históricos para acometer un debut de una magnitud logística nada desdeñable.

El maestro del agua quiere rendir tributo, ahí es nada, a la memoria histórica del pueblo australiano, exorcizando viejos fantasmas y hurgando en heridas muy profundas forjadas en la cruenta batalla de Galípoli, día D y jornada de la infamia en el país oceánico, que el protagonista de Gladiator desmenuza desde la óptica de una monumental (por tamaño) saga familiar y buceando la historia desde la odisea emocional de un padre que cruza la amarga trinchera del pasado para recuperar las cenizas de su familia, la dignidad de su apellido.

Cine de ese que explora los mil infiernos de esas guerras libradas a miles de kilómetros de casa, en torno a espurios intereses políticos, contra natura, inventando enemigos imposibles, la ópera prima de Crowe habla de las cicatrices de ese pasado desde la ética del perdón y la reconciliación, diseccionando (superficialmente) la ambigua naturaleza del odio, trascendiendo las barreras del rencor sugiriendo que del desprecio al afecto solo hay un paso, que de la venganza a la reconciliación no hay apenas distancia.

Un viaje de redención a través del perdón y del amor con todo el bombo de las superproducciones políglotas y transnacionales, que delega demasiado en sentimientos primarios, en emociones de impacto súbito y corto recorrido. Crowe parece querer emular el gusto de Ridley Scott para la épica con corazón y los criterios clásicos de la gran superproducción con regusto histórico, pero también la querencia de Ron Howard por el melodrama chillón y las emociones a flor de piel, con la manipulación del respetable por bandera. A El maestro del agua le sobran dosis de sentimentalismo, azúcar e hipersensibilidad frente a la tragedia. Crowe deja poco espacio a la imaginación, y cae en la tentación de enfatizar la dimensión emocional del relato hasta límites difíciles de digerir.

Es evidente que le falta mili, que no domina aún el arte de la insinuación y la sugerencia. Todo está demasiado masticado y el sentimiento destacado con fluorescente, a través, con frecuencia, de ralentís excesivamente afectados. Con todo, el relato tiene recorrido. Crowe tiene entre manos una gran historia que contar, y aunque la cuenta con no pocos altibajos, conduce el relato con la firmeza suficiente como para que El maestro del agua se vea con gusto, a costa de perdonarle su galopante academicismo y su tendencia a arrancar lágrimas por las bravas. Al fin y al cabo desmenuza un conmovedor pedazo de I Guerra Mundial con resonancia escasa por estos pagos alrededor de un relato de redención/reconciliación/supervivencia enormemente emotivo.

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