El País
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Crítica: Mundos en paralelo

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
El otro lado de la esperanza

Lo mejor:
Que Aki Kaurismäki haya conseguido materializar otra película

Lo peor:
A la ficción le faltan organicidad y poder de convicción

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  • Género: Comedia dramática
  • Fecha de estreno: 07/04/2017
  • Director: Aki Kaurismäki
  • Actores: Kati Outinen, Ville Virtanen, Tommi Korpela (Melartin), Matti Onnismaa, Sherwan Haji (Khaled), Jörn Donner, Sakari Kuosmanen (Wikström)
  • Nacionalidad y año de producción: Alemania, Finlandia, 2017
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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Primer largometraje de Aki Kaurismäki en seis años, merecedor del premio al mejor director en la última edición del Festival de Berlín, El otro lado de la esperanza persiste en la idea de apertura al mundo que ya caracterizase la anterior realización del cineasta finlandés, El Havre (2011), tras el solipsismo formal extremo en que había desembocado su Trilogía de los Perdedores: Nubes pasajeras (1996), Un hombre sin pasado (2002) y Luces al atardecer (2006), centradas en las vicisitudes del proletariado de su país.

El desenlace de Luces al atardecer y el conjunto de El Havre, testimoniaban que Kaurismäki está intentando con talante autocrítico que su neorrealismo en color, su retromodernidad inspirada a partes iguales por Robert Bresson y Buster Keaton, tenga conexión más empática con cuanto le rodea. No está claro, sin embargo, que el compromiso subrayado en las imágenes de su filme previo -que suscitó por vez primera críticas tendentes a hablar del cine del autor en clave de "bienintencionado" y "necesario"-, y en El otro lado de la esperanza, sea más iluminador que sus alienígenas películas previas.

En el autismo tradicional de Kaurismäki, en la negativa de sus fábulas a dejarse atrapar por los espejismos del progreso sociohistórico, por las tendencias artísticas y culturales de moda, por los modos de producción al uso, había un compromiso con el orden de lo real tanto o más lírico y beligerante que el derivado de convertir la pantalla en el equivalente a un programa demagógico de La Sexta o un estado lastimero de Facebook. Cuando se proyectó en la Berlinale, críticos como Elena Ringo aventuraron que El otro lado de la esperanza es un encargo de tintes institucionales, y lo cierto es que en su desarrollo pesa más en muchas ocasiones una agenda ideológica complaciente que las exigencias de la ficción.

Dos son los protagonistas de la película, cuyas vivencias transcurren en paralelo durante la mayor parte del metraje: un finés en la madurez, Wikström (Sakari Kuosmanen), que, una vez separado de su mujer, abre un restaurante que trata de sacar adelante con considerables apuros económicos. Y un refugiado provisional sirio, Khaled (Sherwan Haji), que espera con angustia a que las autoridades determinen si lo acogerán definitivamente en Finlandia, mientras indaga en el paradero de su hermana Miriam (Niroz Haji), a la que perdió el rastro tras escapar ambos de la Siria asolada por la guerra. Como la reciente Un hombre llamado Ove (2015), El otro lado de la esperanza se sirve de sus dispositivos dramáticos para meditar sobre una Europa actual decadente, irresoluta, a la que la emigración puede aportar nueva savia social, mítica, y, por tanto, narrativa, siempre que uno y otro mundo se avengan a confluir en base a sus mejores cualidades.

Como adelantábamos, el conflicto surge de la discutible armonía con que se imbrican en el aparato formal de Kaurismäki -por otra parte, algo más desnortado de lo habitual en él, tanto en lo que respecta a la gestión de lo humorístico como de lo melancólico- las morcillas destinadas a humanizar a Khaled, a hacer de él alguien auténtico y conmovedor. Al director se le aprecia fuera de agua en el empeño. Funciona por ello mucho peor en última instancia el trazo grueso, lo explícito, que la fuerza primigenia desprendida por algunos planos tan propios del mejor Kaurismäki: aquel temprano que muestra la aparición del rostro de Khaled entre el carbón apilado en la bodega de un carguero, o ese otro que se demora en la expresión devastada de Miriam cuando logra por fin reunirse con su hermano; basta con ello para transmitir el impacto en la joven de las innumerables penalidades que habrá sufrido hasta llegar a Finlandia.

Aunque constituye una noticia excelente que Aki Kaurismäki vuelva a la cartelera, y El otro lado de la esperanza es en líneas generales una película recomendable, su visionado deja un poso de cierta insatisfacción.

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