El País
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Crítica: Circo moral

  • Autor: Ignacio Pablo Rico
  • Fecha:
Escuadrón suicida

Lo mejor:
La tensión latente entre los personajes, igual de fructífera en términos de discurso que de diversión

Lo peor:
La mayoría de escenas de acción, únicamente solventes

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  • Género: Acción
  • Fecha de estreno: 05/08/2016
  • Director: David Ayer
  • Actores: Jared Leto (El Joker), Margot Robbie (Dr. Harleen F. Quinzel / Harley Quinn), Cara Delevingne (June Moone / Encantadora), Will Smith (Floyd Lawton / Deadshot), Joel Kinnaman (Rick Flag), Jai Courtney (Capitán Boomerang), Viola Davis (Amanda Waller), Adewale Akinnuoye-Agbaje (Waylon Jones / Killer Croc), Jay Hernandez (Chato Santana / El Diablo), Karen Fukuhara (Tatsu Yamashiro / Katana)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2016
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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Después de dos producciones tan frustradas y frustrantes como El hombre de acero (2013) y Batman v Superman: El amanecer de la justicia (2016), DC-Warner nos ofrece con Escuadrón suicida no solamente su película más estimable en años, sino el filme de superhéroes más divertido y libre estrenado en 2016. Algo aún más agradecible en un periodo francamente decepcionante: desde el gamberrismo inocuo de Deadpool a la esponjosa vacuidad de Capitán América: Civil War, no nos han vendido más que humo. Escuadrón suicida no comparte, afortunadamente, la dimensión fantasmal de los ejemplos citados, y se erige en un trabajo disfrutable y susceptible de arrojar un par de reflexiones sobre nuestro presente.

 La fascinación de David Ayer por el wild bunch de villanos que protagonizan Escuadrón suicida tiene no poco que ver con ello. El irregular director de Dueños de la calle (2008), Sin tregua (2012) o Corazones de acero (2014), amante de los cuentos morales enraizados en violentas historias de camaradería entre guerreros despiadados, dirige y escribe el primer trabajo audiovisual de superhéroes plenamente cínico. Deadshot ( Will Smith), Harley Quinn ( Margot Robbie) y compañía se hallan a años luz de aquellos frikis erigidos en héroes populares de Guardianes de la galaxia (2014): son basura irreciclable, condenados a oscilar entre la condición de prisionero y fugitivo el resto de sus vidas. Quienes los instrumentalizan para "salvar a la humanidad", ya hablemos de Amanda Waller ( Viola Davis) o de un Rick Flag ( Joel Kinnaman) finalmente redimido por su talante romántico, no demuestran estar hechos de mejor pasta, como reafirman la metodología brutal que preside sus acciones y la convicción persistente de que el fin justifica los medios.

 El fantasma del terrorismo, las derivas autoritarias de gobiernos democráticos ante el auge de enemigos externos, la necesidad de nuevos principios -problemáticos para los dictados de la corrección política imperante- en una era regida por la violencia social o la normalidad como quimera alienante son los temas que vertebran Escuadrón suicida, que ni siquiera en sus tramos más escabrosos intenta dejar de ser otra cosa que un entretenimiento ligero. Y aquí es donde Ayer encuentra una dimensión espectacular inédita hasta ahora en su filmografía: Escuadrón suicida es desvergonzadamente circense, tanto en términos estéticos como de dramatización. Aborda con arrojo naif la tragedia y el amor; abraza la locura narrativa (bordeando el despropósito), el enaltecimiento de lo hortera y la explosión de adrenalina sin complejos. El precio a pagar es restarle cierta consistencia al conjunto y situarlo, a veces, al borde del desastre; y hemos de decir que su feliz eficacia se la debemos más a la seriedad con que Ayer y el reparto asumen su labor o a las potentes tensiones que surgen en el grupo que a unas escenas de acción correctas, aunque de vuelo corto. A cambio, recibimos planos de belleza grandiosa y ridícula -una chiflada que hace acrobacias en la cuerda que pende de un helicóptero, un beso entre químicos burbujeantes y pintura disuelta-, un sugerente microcosmos y a Davis encarnando a una antivillana llamada a hacer historia.

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