El País

Crítica: Los buenos salvajes

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
Fast and Furious 8

Lo mejor:
A veces funciona lo ridículo de lo humorístico, el melodrama y el espectáculo

Lo peor:
La impresión de estar ante el enésimo jalón de un negocio que se retroalimenta a nuestra costa

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  • Género: Acción
  • Fecha de estreno: 13/04/2017
  • Director: F. Gary Gray
  • Actores: Vin Diesel (Dominic Toretto), Dwayne Johnson (Hobbs), Charlize Theron (Cipher), Jason Statham (Deckard Shaw), Michelle Rodriguez (Letty ´Ortiz´ Toretto), Kurt Russell (Mr. Nobody), Nathalie Emmanuel (Ramsey)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., Francia, Canadá, Reino Unido, 2017
  • Calificación: No recomendada menores de 16 años

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A la hora de escribir esta crítica, la saga de piratas automovilísticos que lidera Vin Diesel tiene previsto alcanzar como mínimo una décima entrega, y, hasta entonces, no tendremos la certeza de si la caravana de frenos rotos, coches locos conducida por Dom (Diesel), Hobbs ( Dwayne Johnson), Letty ( Michelle Rodriguez) y demás jugadores de fortuna a uno y otro lado de la ley, les habrá llevado o no al espacio exterior, como se rumorea. "Tendría que ser un guión bueno; muy bueno; buenísimo, para que acabásemos en Marte", ha manifestado al respecto Diesel con media sonrisa en algún show televisivo de variedades en que ha promocionado la película, con su camiseta de obrero y su rostro abotargado por la genética random legada por su madre astróloga y su padre desconocido, los cincuenta tacos, y una condición de estrella que no debe creerse aún ni él mismo.

 Pocas veces se ha visto un paralelismo tan provechoso como el perceptible entre los rasgos del buen salvaje Diesel arrojado al desbordante espectáculo contemporáneo de lo social, y la serie Fast & Furious: nacida en las lindes con la serie B, abocada casi a la condición de fantasmagoría genérica, y renacida en modo grandes funciones entre lo operístico y lo circense, en las que tratan de integrarse los tropos televisivos en cuanto a salida y entrada de personajes, y un despliegue de imaginería digital que no termina de armonizar con lo que son, al fin y al cabo, meras películas de carreras de coches protagonizadas por niños grandes de barrio a la salida del autocine. Un proceso evolutivo apasionante, y sintomático de unos tiempos. Ahora bien, todos sabemos que la fábula del buen salvaje articulada por Rousseau y Huxley, tiende a arrastrar a este a la infelicidad; a ese punto en que se mira en un espejo, ataviado con las mejores galas procuradas por un anfitrión interesado en exprimirlo a su propia conveniencia, y no es que haya dejado de reconocerse: es que su reflejo disfrazado ha pasado a ser ya su alma, mutada en otra cosa…

 Es lo que ocurre desde hace tiempo con la saga Fast & Furious. A nivel cinematográfico, ha llegado al estadio Roger Moore -las aventuras más payasas y tecnificadas de James Bond-, pero eso no es tan relevante como el que las películas ya no son fundamentales. Representan solo la palanca de cambios precisa para continuar orquestando el movimiento perpetuo de una economía pop expresada a través de todos los medios imaginables: las imágenes cinematográficas, pero, también, las virtuales, las promocionales, los product placements… Ver hoy por hoy una entrega de Fast & Furious es un ejercicio de insatisfacción: nuestra mirada trata de concretar algo en unas imágenes que se niegan sin embargo a remitirnos y remitirse a sí mismas. Que son, más bien, compendio y prólogo de los relatos en torno a un determinado universo simulacro -una marca- que hemos consumido y seguiremos consumiendo en programas, trailers, redes sociales, textos, videojuegos, hamburgueserías, camisetas, memes y GIFs…

  Fast & Furious 8 tampoco logra que volvamos a participar de la ficción. A pesar de los esfuerzos del guionista Chris Morgan y de Diesel porque comulguemos con los valores impostados de una gran familia que crece sin sentido ni rubor emocional, en base a retruécanos melodramáticos y un humor pueril. En esta ocasión, los furiosos habrán de evitar ni más ni menos que la Tercera Guerra Mundial, sin la ayuda en principio de Dom, que parece haber traicionado a sus amigos para unir fuerzas con Cipher ( Charlize Theron), la gélida villana que pretende desatar el infierno en la Tierra. La trama es innecesariamente complicada, más que nada para brindar su instante de gloria a cada uno de los personajes -se suma unos cuantos nuevos más-, y para moverlos de un escenario a otro con excusas tecnológicas y operacionales tediosas. Si no fuese por cómo juegan los actores con sus imágenes habituales y por lo peculiar de ese protagonismo coral, el largo metraje se haría insoportable. También es verdad que preferimos la funcional realización de F. Gary Gray al (falso) ejercicio de estilo de James Wan en Fast & Furious 7 (2015), y que el sentido del espectáculo es muy loco en ocasiones: un ejército de coches zombie que toma las calles de Nueva York, misiles de submarino desviados a manotazos, o enfrentamientos cuerpo a cuerpo con un bebé a cuestas.

 Lo más preocupante de Fast & Furious 8 no es que, apenas concluida, apenas recordemos nada concreto de ella. Ni que, mientras la vemos, sus imágenes se confundan con las de episodios anteriores y hasta, en momentos alucinatorios, con las de los futuros. Lo que hace enarcar las cejas es que Diesel, convertido en cabeza visible de la franquicia tras la muerte de Paul Walker, nos haga creer que es un mesías moral y un geoestratega internacional -atención al delirante prólogo en Cuba-, cuando todo lo que dicen y hacen él y Fast & Furious 8 responde a una agenda desinteresada de la propia película. Por ejemplo, servir como publirreportaje de un destino turístico. Aunque no descartamos un regreso de la serie en algún momento a "los orígenes", "las raíces", "lo auténtico", habrá de ser mediante violento reboot. Fast & Furious 8 solo apunta a más triples saltos mortales, a los que ya únicamente puede aportar algo excitante el fallecimiento de otro de los buenos salvajes que los protagonizan, con el despliegue consiguiente de pornografía sentimental.

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