El País

Crítica: Ulises sin Ítaca.

  • Autor:
  • Fecha: 17/12/2014
Jauja

Lo mejor:
Una ensoñación audiovisual única, toda una demostración de sabiduría cinematográfica por parte de Lisandro Alonso

Lo peor:
Que algunos la vendan interesadamente como una película inaccesible excepto para cuatro iluminados

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 3 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
3.2
23 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 12/12/2014
  • Director: Lisandro Alonso
  • Actores: Viggo Mortensen (Gunnar Dinesen), Diego Roman, Ghita Nørby, Mariano Arce, Viilbjørk Malling Agger (Ingeborg), Misael Saavedra
  • Nacionalidad y año de producción: México, Argentina, Brasil, Dinamarca, Francia, 2014
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

+ info

Jauja, la nueva película de Lisandro Alonso tras seis años de silencio creativo, no es solamente el trabajo más logrado de su director hasta la fecha, sino uno de los mejores filmes estrenados en España a lo largo de 2014. Y es que esta obra mayor consolida al argentino, que ya había dejado muestras claras de talento en su filmografía anterior, como un maestro del cine contemporáneo, borrándole hasta al más escéptico las sospechas de que se pudiese tratar del nonagésimo Becerro de Oro forjado por una cinefilia tan cara a esculpir tótems como a derribarlos pasado un tiempo, sustituyéndolos por otros que se adapten mejor a los discursos críticos en boga.

Lo cierto es que Jauja supone un inesperado salto de pértiga artístico por parte de Alonso, que si bien no deja de lado las inquietudes existenciales latentes en largometrajes como La libertad (2001) o Los muertos (2004), abandona el naturalismo litúrgico que definiera su trayectoria previa para abrazarse al puro artificio cinematográfico: por primera vez se apoya en un (breve) guion —firmado mano a mano con el poeta bonaerense Fabián Casas—, recurre a un formato 1:1,37 con los bordes redondeados —lo cual evoca inevitablemente el cine primitivo— y encuentra los cimientos visuales del filme en la labor del director de fotografía finés Timo Salminen, colaborador habitual de Aki Kaurismaki, quien imprime una dimensión fordiana —especialmente en lo cromático— a la Patagonia de finales del siglo XIX.

 El capitán Gunnar Dinesen ( Viggo Mortensen) es un ingeniero y militar danés que viaja a la Argentina con su hija adolescente Ingeborg (Villbjork Malling) para ayudar al ejército nacional en la llamada Conquista del Desierto (1878-1885), campaña de exterminio de los pueblos amerindios que sirvió a la joven república para afirmar su poder sobre las regiones pampeana y patagónica. Como los protagonistas del resto de su obra, Dinesen se embarca en una búsqueda nimia que obtiene una trascendencia inusitada, inaprehensible para el espectador: una épica de lo íntimo donde ya no existe un hogar al que volver; una huida hacia adelante atravesada por la amarga revisión de un período clave en la configuración del país latinoamericano.

 Acaso sus dos proyectos anteriores prefiguraran de algún modo lo que iba a llegar; si Fantasma (2006) reflexionaba sobre el estatuto ilusorio, impenetrable, de las imágenes, y Liverpool (2008) hacía gala de un talante literario inhabitual en Alonso, Jauja es un magnético poema audiovisual acerca de un viaje (infructuoso y sin retorno) de apariencia lineal que se repliega sobre sí mismo hasta articular una gramática de lo onírico donde el cuestionamiento de la concepción moderna de civilización implica una meditación sobre el estatus del ser humano —como sujeto histórico— contra, ante y en la Naturaleza. Un ejemplo de la rigurosidad del dispositivo formal y, en consecuencia, conceptual de Jauja, se encuentra en aquellas sugerentes panorámicas de Dinesen avanzando por el desierto a caballo, truncadas cuando la cámara llega a los 90 grados; una estrategia que, por un lado, evoca el carácter eminentemente anarrativo de la propuesta y, por el otro, apunta a la subversión del sentido realista del desplazamiento espacial.

 Lo más fascinante de Jauja es su consumada aspiración tarkovskiana: hace de las imágenes algo bello y ambivalente, capaz de conjurar multiplicidad de lecturas, de sustraer al espectador de la vigilia para sumergirlo en una suerte de letargo donde la lógica de lo cotidiano se evapora bajo el influjo intangible de la ensoñación y de lo enigmático. Si la experiencia resulta, al cabo, tan inmersiva, es porque en ningún momento tenemos muy claro a qué leyes responden los caminos y recovecos de esta incognoscible Jauja.

Ir a la película >




Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs

Logo del blog de Guía del Ocio LA GASTRONOMA

15 RAZONES PARA VISITAR ECHAURREN

De Mapi Hermida

“La culpa la tuvieron las colmenillas”. Sí, esa fue exactamente la frase que dijo una de las personas sentadas en nuestra...


Podcast de cine: BUTACA VIP