El País

Crítica: Caldas & Estévez: Vigo Days

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
La playa de los ahogados

Lo mejor:
Como cine de abuelas, puede tener su punto una tarde tonta frente a la TV

Lo peor:
Nada funciona de manera orgánica

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 3 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
3
25 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 09/10/2015
  • Director: Gerardo Herrero
  • Actores: Carmelo Gómez (Leo Caldas), Marta Larralde (Alicia Castelo), Celia Freijeiro (Ana), Pedro Alonso (Valverde), Tamar Novas (Carpintero), Luis Zahera (Arias), María Vázquez (Irene Vázquez), Antonio Garrido (Rafael Estévez)
  • Nacionalidad y año de producción: España, 2015
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

+ info

En un momento de esta adaptación de la novela negra homónima escrita en 2009 por Domingo Villar, un coche patrulla recorre apresuradamente las carreteras angostas de la Galicia en que transcurre la acción, y puede apreciarse en lo que toca a la realización un vivaz travelling de retroceso. Minutos más tarde, los boletines de noticias sobre la resolución del caso criminal que ha ocupado durante todo el metraje a los inspectores de policía Leo Caldas ( Carmelo Gómez) y Rafael Estévez (Antonio Garrido), se superponen en off a los paseos taciturnos del primero por playas viguesas. Estos dos recursos cinematográficos, nada memorables, brillan en La playa de los ahogados como si fuesen ocurrencias de un nuevo Orson Welles, ante la inaudita planitud que aqueja al 99% de las imágenes de la película.

 El responsable de la misma en tanto su director, Gerardo Herrero, se ha ganado a pulso un nombre en la industria cinematográfica española por lo prolífico y cuidadoso de sus producciones, que rondan ya las ciento treinta e incluyen títulos tan prestigiosos como Martín (Hache) (1997), El hijo de la novia (2001), El método (2005) y El secreto de sus ojos (2009). Herrero es un productor que no arriesga ni especula más de lo preciso; escrupuloso en lo que respecta a las inversiones y etapas que derivan en una película rentable; muy consciente de la fragilidad del cine español y, al mismo tiempo, empeñado en validar sus señas de identidad y el trabajo de sus profesionales frente al dominio de las multinacionales de la producción y la distribución. "Producir cine en España es como escalar una montaña repleta de dificultades, siempre estás a punto de despeñarte", manifestaba Herrero al recibir en 2009 la Medalla de Oro con la que EGEDA reconocía su larga trayectoria; "hoy en día, ser productor independiente es una tarea titánica. Debemos convencer a la sociedad española de que necesita su cine, y lo tenemos que demostrar con buenas películas. El cine es el espejo de una sociedad y reflejo de cómo somos, de cómo vivimos. Un país sin su cine es un país incompleto, sin cultura no hay futuro".

 Sin embargo, esta labor irreprochable y exitosa de Herrero desde 1980, ha corrido en paralelo con otra bastante más discutible como director, en la que sus cualidades como productor se han traducido en carencias: un total de diecisiete largometrajes hasta la fecha, caracterizados, en líneas generales, por versionar libros de éxito, indagar en los claroscuros de lo contemporáneo a través de los registros del drama y el thriller... y no aportar nada tangible al espectador en términos de creatividad o argumentos de peso. La playa de los ahogados no es una excepción. Más bien, al contrario: la investigación del asesinato camuflado como suicidio en el mar que llevan a cabo Caldas y Estévez, hace gala de tal apatía; la sucesión de conversaciones en tascas, muelles, comisarías y lonjas tiene tan pocas aristas y atractivos visuales, que cabría pensar Herrero está emulando el extrañamiento brechtiano, o aspirando a una suerte de ascetismo neoclasicista que nos remite -en virtud de la falsedad escenográfica y la rígida planificación en que se transmuta el realismo pintoresco de que presumía la novela de Villar- al cine de José Luis Garci.

 No cabe duda de que -tanto da si es achacable a la impotencia expresiva o a la apuesta por reivindicar formas en desuso- el cine de Herrero no deja de resultar curioso, un contraste divertido con el frenesí típico de las imágenes que articula el cine popular de hoy y, en especial, el noir renovado de los últimos años a que se adscribe su última película. Pero que algo tenga su gracia a nivel teórico, no significa que no sea un suplicio si se le ha de prestar atención detallada durante hora y media: La playa de los ahogados es una ficción incapaz de despertar el interés en casi ningún momento. Cuando Herrero afirmaba que el cine es "el espejo de una sociedad y el reflejo de cómo somos, de cómo vivimos", flaco favor le estaba haciendo a la valoración de sus propias realizaciones, obra de un creador absolutamente paralizado; mudo, pese a sus intentos reiterados por hacerse entender, ante los desafíos formales y discursivos del hoy.

Ir a la película >



Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs


Podcast de cine: BUTACA VIP