El País
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Crítica: Deslumbrante fachada

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
La señal (2015)

Lo mejor:
Una puesta en escena con mucho oficio

Lo peor:
Que el guion no esté a la altura del ingenio del director

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  • Género: Ciencia-ficción
  • Fecha de estreno: 13/02/2015
  • Director: William Eubank
  • Actores: Brenton Thwaites (Nic), Olivia Cooke (Haley), Beau Knapp (Jonah), Laurence Fishburne (Damon)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2014
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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Fruto de ser feliz, y ya consolidado, matrimonio entre el cine independiente estadounidense (independiente de verdad, es decir, de cuatro perras gordas y sin el apoyo de los grandes estudios) y la ciencia-ficción recogida, austera y de escala 1:1, La señal (2015) da cuerda a una moda que ha dado a luz títulos tan eminentes en los últimos años como Primer o Coherence, y que consisten en explorar los estereotipos fantacientíficos desde una perspectiva intimista, cerrando el plano para que luzcan los rostros de los actores y no las carencias presupuestarias de una puesta en escena que resuelve lagunas con toneladas de imaginación.

Lo de William Eubank tiene mucho mérito, porque él no renuncia, a pesar de las estrecheces presupuestarias, a decorar su película con elaborados efectos especiales y un acabado visual digno de película de primera división. Y es que si hay algo que deja patente La señal (2015) es la extraordinaria pericia de su inexperto director para exprimir a fondo la escasísima liquidez de la que dispone, sin que se vean las costuras, y sin que tengamos que recordar necesariamente que su propuesta navega en las acrobáticas aguas del bajo presupuesto.

En efecto, La señal (2015) te entra por los ojos, porque delata la imaginación visual de un cineasta con, aparentemente, mucho que decir en un futuro a corto y medio plazo. Eubank derrocha ingenio para lograr que su película sea formalmente muy vistosa a pesar de las limitaciones, procediendo con un popurrí de referencias de género (los guiños al universo Matrix son muy palpables) matizadas por una marcada personalidad, sorprendente en un director con tan escasas horas de vuelo a sus espaldas.

Pero más allá de la impecable factura del producto, La señal (2015)) se apoya sobre los endebles cimientos de un libreto extraordinariamente confuso, lleno de amagos de incoherencia y crecientemente inverosímil a medida que se aproxima el decepcionante y rimbombante desenlace. Durante los dos primeros actos los ardides visuales y el prematuro oficio de Eubank enmiendan las lagunas de un guion que hace aguas inexorablemente en un tercer acto que desactiva los logros de un planteamiento ingenioso insatisfactoriamente desarrollado. Todo está demasiado pautado, calculado hasta el milímetro, tanto que el drama subyacente al jaleo fantacientífico acaba muriendo de asfixia entre trucos y trampas argumentales muy mal disimuladas. La señal (2015) cuaja como rompecabezas con piezas de menos, audaz pero trabado en un exceso de pretensiones que, a la postre, consienten que el talento de Eubank asome pero no cuaje.

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