El País
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Artículo: Entre la comedia y el drama más descarnado

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha: 20/01/2012

Dos Globos de Oro y una posición privilegiada de cara a los Oscar avalan la asociación entre dos de los grandes: George Clooney y Alexander Payne.

Los descendientes
  • Género: Comedia dramática
  • Fecha de estreno: 20/01/2012
  • Director: Alexander Payne
  • Actores: George Clooney (Matt King), Shailene Woodley (Alexandra King), Amara Miller (Scottie King), Nick Krause (Sid), Patricia Hastie (Elizabeth King), Grace A. Cruz (profesor de Scottie), Karen Kuioka Hironaga (Barb Higgins), Carmen Kaichi (Lani Higgins), Beau Bridges (primo Hugh)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2011
  • Calificación: No recomendada menores de 7 años

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Hawai no es el paraíso que muchos creen. Al menos no para Matt King, abogado de rutina gris y heredero de uno de los últimos paraísos vírgenes del archipiélago. Matt divide su tiempo entre sus obligaciones profesionales y la gestión del excepcional patrimonio mientras decide, acosado por sus primos, la venta o no de las tierras pertenecientes al clan. Pero entre tanto su familia se derrumba y su esposa se debate entre la vida y la muerte a raíz de un accidente en moto acuática. En esta amarga tesitura, Matt está solo en la titánica tarea de reflotar la familia y tomar la decisión crucial en lo concerniente a la herencia de la que es administrador. Nada nuevo en el contexto de la geografía emocional del cine de Alexander Payne, poblado de individuos a la deriva, en el ajo de una aguda crisis existencial, que buscan su lugar en el mundo y la motivación de una un nuevo comienzo.

George Clooney es el socio de Payne en la catarsis, como antes lo fueron Jack Nicholson y Paul Giamatti en A propósito de Schmidt y Entre copas, respectivamente. Y como ellos peleará con toda probabilidad por el Oscar en la categoría de mejor actor en la próxima entrega de premios de la Academia, con el pedigrí del máximo favorito y rival a batir y el aval del Globo de Oro ya en su poder. No en vano, Los descendientes es una de las apuestas más seguras en todas las quinielas de premios 2012. Al Globo de Clooney se suma el de mejor película dramática, las nominaciones a los premios de los influyentes sindicatos de actores, productores y directores y la distinción otorgada por las asociaciones de críticos de Los Ángeles o Dallas, que eligieron la nueva película de Alexander Payne como la mejor del año.

Basada en la exitosa novela homónima de Kaui Hart Hemmings, que participó muy activamente en la elaboración del libreto, en la elección de exteriores y en la rutina del rodaje, Los descendientes, filmada en pantalla panorámica, un recurso nada habitual en cintas intimistas de esta índole, oscila sutilmente entre la comedia y el drama más descarnado, haciendo de Honolulu y el paradisiaco atrezo hawaiano un personaje más, un catalizador exótico de emociones en medio de un traumático conflicto con el presente y con el pasado, en los ecos de un Hawai premoderno, de aristocracias de clanes, donde el paisaje y el entorno cobraban una dimensión cuasi sagrada. En fin, uno de los títulos del año.

Un fijo en la alfombra roja

La transición entre la televisión y el cine no es fácil. Pocos iconos de la pequeña pantalla han trascendido a su imagen catódica para cuajar como estrellas del cine. George Clooney es la excepción que confirma la regla, y su idilio con los Oscar es una prueba de ello. Nadie habría dado un duro en Hollywood por un sex symbol de la caja tonta como él. Sin embargo, Clooney superó el síndrome Urgencias convirtiéndose en uno de los gigantes de la industria del cine USA. Colecciona la friolera de trece candidaturas al Globo de Oro, las cuatro últimas este mismo año como productor, guionista y director de Los idus de marzo, de inminente estreno aquí, y como actor por Los descendientes (en este apartado sí hizo diana). También hizo saltar la banca en los Oscar de 2006 con una triple candidatura como guionista y director de Buenas noches y buena suerte y como secundario, con premio, por Syriana. Volvió a desfilar por la alfombra roja en 2008 y 2010 como candidato a mejor protagonista por Michael Clayton y Up in the Air.

Y además

Payne al completo

Citizen Ruth (1996). Bajo la protección de Miramax, gigante en los años 90 del cine "indie", Alexander Payne tomó la alternativa con una sátira de trasfondo político y social que versaba sobre las andanzas de Ruth (interpretada por Laura Dern), vagabunda y drogodependiente a la que las circunstancias convierten en objeto de encarnizada disputa entre conservadores y liberales. Interesante pero olvidable.

Election (1999). Para no pocos críticos fue la mejor película de 1999, y para el resto una película de culto. Payne logró su primera candidatura al Oscar -al mejor guión adaptado- con esta sátira política alrededor del revuelo que despiertan unas inocentes elecciones de instituto, que emergen como una despiadada crítica del sistema político americano. Protagonizada por Matthew Broderick, supuso la consagración de Reese Witherspoon.

A propósito de Schmidt (2002). Dos candidaturas al Oscar para Jack Nicholson y Kathy Bates y cinco a los Globos de Oro certificaron el primer gran éxito taquillero de Payne como director. Un desaliñado Nicholson daba vida a un jubilado sin rumbo que se enfrentaba a su inesperada viudedad con un viaje en busca de sus raíces y una relación por carta con un niño de Tanzania. Fue, sin duda, la cinta indie del año 2002.

Entre copas (2004). Payne ganó al fin el Oscar como guionista, única diana de las cinco candidaturas de la cinta, también nominada a mejor película. Paul Giamatti regalaba una de las interpretaciones de la década en la piel de un escritor fracasado, de vida en ruinas, que se embarca en una balsámica ruta vitivinícola con su mejor amigo. La película más popular de Payne y su mayor éxito taquillero hasta la fecha.

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