El País

Según zona y fase, algunos eventos, salas y establecimientos pueden estar cancelados, cerrados o con restricciones de acceso y horario.

Crítica: Quiero a mi mamá

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
Malas madres

Lo mejor:
Los primeros quince minutos, en los que se atisba algo de inteligencia en la película.

Lo peor:
Las siniestras comuniones últimas de las actrices con sus madres.

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 3 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
2.9
14 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Comedia
  • Fecha de estreno: 29/07/2016
  • Director: Scott Moore, Jon Lucas
  • Actores: Mila Kunis (Amy Mitchell), Kristen Bell (Kiki), Kathryn Hahn (Carla), Christina Applegate (Gwendolyn), Jada Pinkett Smith (Stacy), Jay Hernandez, Kesha
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2016
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

+ info

El efecto de ver Malas madres se asemeja en más de un aspecto a la sensación de pesadumbre que le invade a uno cuando, en la consulta de cualquier especialidad médica, trata de pasar el tiempo de espera hasta ser atendido leyendo las revistas atrasadas sobre obstetricia y maternidad estratégicamente ubicadas en la recepción. Los tonos pasteles de la maquetación, las píldoras informativas y publicitarias enmarcadas por ilustraciones afables, el inevitable consultorio que resuelve dudas sobre niños con dos cabezas con un ánimo entre lo jovial y lo paternalista, la tira cómica realizada por un médico que se cree Forges y solo provoca vergüenza ajena por lo grosero de sus trazos y el carácter malote de su humor, nos hablan de una articulación contemporánea del tener hijos absolutamente codificada y esquematizada para la mujer. De unas representaciones que, bajo su aparente modernidad, incluso relativismo, en lo tocante a estereotipos rancios, acaban apelando a los valores sumisos de siempre para con la experiencia misma de lo maternal y el medio ambiente tribal y de consumo que la rodea.

Uno de los epílogos más alucinantes de los últimos años, en el que las protagonistas de la película rememoran en tanto actrices y acompañadas por sus progenitoras reales los goces y maravillas de lo materno-filial, rubrica que Malas madres es el equivalente para la gran pantalla del tipo de publicaciones divulgativas descritas, o de las generalistas sobre el tema que abarrotan la mesilla de esa tía nuestra melancólica que todos los fines de semana acaba arrojada semidesnuda de un automóvil tras una quedada con sus compañeros de trabajo o gimnasio. De cine, de ficción, hay muy poco en las imágenes, infectadas por todo tipo de tópicos y chascarrillos de supuesto calado psicológico y sociológico, tan gamberros como finalmente acomodaticios, en torno a la cuestión del "ser madre hoy". La (pobre) excusa dramática la procura Amy (Mila Kunis), una mujer en la treintena acogotada por dos hijos malcriados, un marido inmaduro y perezoso, y un empleo a tiempo parcial en el que es explotada. Amy se ve incapacitada para ser la mujer diez en todas las vertientes de su vida que le exige el sistema, y acaba por rebelarse contra ello con la complicidad de Kiki (Kristen Bell), un ama de casa apocada y muy tradicional, y Carla (Kathryn Hahn), una madre desnaturalizada y adicta a los penes.

Malas madres está escrita y dirigida por Jon Lucas y Scott Moore, célebres sobre todo por su guión para Resacón en Las Vegas (2009), de la que la película que nos ocupa pretende ser un trasunto para público femenino. Si, en aquella, eran un grupo de hombres los que intentaban escapar al yugo del conformismo implícito en el matrimonio por y para la clase media, con una escapada salvaje que les devolvía a la postre al redil con la conciencia al menos de haberse descubierto a sí mismos, otro tanto cabe decir de Amy, Kiki y Carla. Aunque la domesticidad literal y metafórica de las aventuras que corren las tres roce lo insultante, y, sobre todo, esté plasmada con una pésima realización: eliminando las escenas que son meros ejercicios de acción/reacción entre una frase supuestamente chistosa y una expresión histriónica, y las secuencias en que se acumulan idas, venidas y actividades de los personajes al ritmo que imponen canciones de moda, la película bien podría quedarse en media hora de metraje. Lo cual, todo sea dicho, constituiría un gran alivio.

Pero todo llega a su desenlace, de un modo u otro. El de Malas madres nos mostrará cómo Carla acepta su condición de madre sin renunciar a devorar todas las vergas que salen a su encuentro, cómo Kiki deviene guardiana de su propia cárcel, y cómo Amy se realiza trabajando solo las horas que exige su contrato laboral (sic), liderando en el instituto donde estudian sus hijos la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (sic), y enrollándose con un musculado padre viudo y latino (sic). Todo digno de un software de guiones para productos mainstream, o de artículo en revista de tendencias para madres con inteligencia límite. Todo digno de que nuestro mundo arda hasta los cimientos.

Ir a la película >



La revista hace un paréntesis

Por la emergencia sanitaria actual, la revista Guía del Ocio hace un paréntesis y regresará cuando vuelva la normalidad. Mientras en la web seguimos informando sobre alternativas de ocio en casa.

Servicios

Venta de entradas

Sorteos y promos

Ocio en familia con Lola La Mota


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs


Podcast de cine: BUTACA VIP