El País

Crítica: Una salud de hierro

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
Misión: Imposible - Nación secreta

Lo mejor:
Un ritmo que no decae ni un solo segundo

Lo peor:
Ciertas convenciones argumentales se repiten en exceso

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  • Género: Acción
  • Fecha de estreno: 07/08/2015
  • Director: Christopher McQuarrie
  • Actores: Tom Cruise (Ethan Hunt), Jeremy Renner (William Brandt), Simon Pegg (Benji Dunn), Rebecca Ferguson, Alec Baldwin, Ving Rhames (Luther Stickell), America Olivo, Sean Harris, Simon McBurney, Hermione Corfield (dependienta)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2015
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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En la edad de oro de las secuelas cumplir dos décadas con buena salud y proyectando la sensación de que queda recorrido amplio a medio plazo, es un hito indiscutible para una franquicia. Son tiempos en los que el concepto "saga" se ha devaluado hasta extremos inimaginables, por exceso de uso, por la indiscriminada frecuencia con que los grandes estudios inventan series cinematográficas interminables y por el nulo criterio, más allá de las cifras del estudio de mercado, que suelen lucir secuelas, precuelas, reboots y remakes encubiertos varios.

Misión Imposible ha hecho camino alrededor de un virtuoso planteamiento de proyecto desde el primer día, y he ahí, en buena medida, la llave del éxito. La rotación en la silla del director es innegociable, y hasta la fecha la franquicia nunca se la ha jugado con cineastas de perfil bajo. Quizá la apuesta de Christopher McQuarrie es, hasta la fecha, la que más riesgo ha entrañado, y aun así hablamos de un guionista (y ocasional director) con muchas horas de vuelo a las espaldas en el cine de gran presupuesto. Ese juego de las sillas mantiene la serie muy viva, tanto como para poder decir que la cuarta y quinta entregas son, probablemente, las mejores del lote, por más que la fórmula se repita y las muletillas argumentales no terminen de renovarse. Con el paso del tiempo la serie ha tendido a concentrar toda la munición en las formidables coreografías de acción en detrimento del elemento intriga, alejándose en el empeño del espíritu de la serie de televisión original e incluso de la película inaugural de Brian de Palma. Pero eso ha sido, paradójicamente, el secreto de la longevidad y el éxito. Paradójicamente, decimos, porque lo que en esta franquicia es virtud en muchas otras es lastre y defecto.

Misión Imposible sigue regalando las secuencias de acción, persecuciones, piruetas, tiroteos y asaltos a fortaleza, más imaginativos y circenses del cine contemporáneo. No hay saga que la iguale. En la quinta entrega no hay novedades reseñables, pero la fórmula sigue bien engrasada. Cruise ha nacido para lidiar con estos papeles, y la irrupción de Simon Pegg en la ecuación hace dos películas ha sido y sigue siendo un acierto incontestable. Pegg aporta el punch cómico que tan bien le han sentado a la cuarta y quinta entrega, robando protagonismo a la estrella y perfilando el personaje con más carisma y recorrido de la serie.

McQuarrie, entre tanto, se une a la familia afianzando las virtudes conocidas y sabiendo preservar el carisma de los personajes y el espíritu mitómano de la saga. Nación secreta transcurre en un suspiro. Difícil dosificar la adrenalina y el ritmo con el oficio del que hace gala el hábil e inspirado McQuarrie. Aquí no hay forma humana de mirar el reloj, el crescendo es modélico. En suma, que no cabe pedirle más a un blockbuster estivo que, para más inri, es, ahí es nada, una quinta parte. Lo dicho: hay franquicia para un rato largo.

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