Crítica: La tormenta perfecta

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
Mortdecai

Lo mejor:
Algunos aspectos técnicos

Lo peor:
Que se culpe al público por no apreciar una propuesta cuyas claves desconocen sus propios artífices.

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 1.5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
1.6
36 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Comedia
  • Fecha de estreno: 10/04/2015
  • Director: David Koepp
  • Actores: Johnny Depp (Mortdecai), Gwyneth Paltrow (Johanna), Paul Bettany (Jock), Ewan McGregor (Martland), Olivia Munn (Georgina), Jonny Pasvolsky (Emil), Michael Culkin (Sir Graham), Ulrich Thomsen (Romanov), Alec Utgoff (Dmitri), Rob de Groot (Vladimir), Guy Burnet (Maurice), Jeff Goldblum (Krampf), Paul Whitehouse (Spinoza), Norma Atallah (Bronwen)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2015
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

+ info

Durante los años treinta del pasado siglo, títulos como La cena de los acusados (1934) y La dama del expreso (1938) instituyeron en lo cinematográfico el modelo de la farsa criminal sofisticada; un tipo de intriga con raigambre literaria y teatral, transitada por caracteres pintorescos cuyas actitudes representaban al mismo tiempo una crítica de ciertos modos de vida tradicionales y privilegiados, y la conciencia de que dicha crítica no dejaba de ser eso, una puesta en escena, inofensiva para los poderes establecidos salvo excepciones que confirman la regla: véase el rol que desempeña en el segundo acto de Hamlet (1602) la probable comedia del arte El asesinato de Gonzago.

 Películas como Charada (1963) y La pantera rosa (1963) reverdecieron coyunturalmente el género. Pero este no ha dejado nunca de moverse bajo el radar, perdiendo además poco a poco su potencial expresivo dada la creciente democratización de la esfera pública, capaz de transigir con expresiones humorísticas mucho más sórdidas. A estas alturas, como han puesto de manifiesto El gran halcón (1991), Kiss Kiss Bang Bang (2005) o The Green Hornet (2011), la farsa criminal ha perdido todo crédito popular en sí misma. Por mucho que sus rasgos puedan rastrearse en algunas comedias últimas de Woody Allen, en el cine de Wes Anderson -con cuya El gran hotel Budapest (2014) tiene alguna similitud aparente Mortdecai-, o films de acción como Misión Imposible: Protocolo Fantasma (2011).

 El sentido, por tanto, que pueda tener a fecha de hoy una película como Mortdecai, cabe cifrarlo únicamente en el deseo snob de sus artífices y ciertos sectores de crítica y público por diferenciarse con un toque de distinción de la vulgaridad circundante. Aunque sea a costa de aferrarse a imaginarios espectrales; a sumas de refritos y convenciones, al modo de la opereta vienesa tal y como la recrease a golpe de manierismos el primer Ernst Lubitsch. Al respecto, debe admitirse la lógica de que Johnny Depp haya querido encarnar al protagonista de este film, Charles Mortdecai, como tuvo su lógica que ansiase durante un tiempo emular en un remake al Nick Charles (William Powell) de la citada La cena de los acusados: el intérprete de Eduardo Manostijeras (1990) y la saga Piratas del Caribe (2003-2017) está menos interesado en dar vida a personajes, que en hacer historiografía de determinados tipos interpretativos, y a su panteón mortuorio de caretas le faltaba una como la que simbolizan Nick Charles o Mortdecai.

 Sin embargo, y como le viene ocurriendo desde hace demasiado tiempo, el interés narcisista de Depp por el antihéroe pergeñado por el oscuro escritor Kyril Bonfiglioli, se traduce como cine en una esterilidad creativa absoluta. Casi en una catástrofe, una tormenta perfecta. Las peripecias del laxo y torpe Lord Mortdecai, tratante de arte endeudado que acepta colaborar con las autoridades en la recuperación de un Goya lleno de secretos que ha sido robado, carecen desde los primeros minutos de encanto y de la peculiar lógica de lo ilógico que habría de regir la idiosincrasia de las criaturas de ficción y lo que les acontece. No se trata de que al espectador actual le sea difícil implicarse en una propuesta como esta; es que la misma es malbaratada por guionistas, actores y un director a los que sobran entusiasmo y quizá suficiencia, y a los que falta un estudio y una comprensión profunda de un género que, como hemos comentado, hace mucho tiempo que dejó de ser operativo tal y como trata de entenderlo Mortdecai.

 Las bromas pecan de malas, reiterativas, y de no mantener ningún equilibrio entre lo ingenioso y lo zafio. Los gags visuales son previsibles hasta el límite de lo estúpido. Lo que se nos cuenta no tiene ningún interés, siquiera irónico. Los actores, empezando por Depp, intentan con todas sus fuerzas ser chispeantes, y sus rostros quedan a menudo congelados en rictus sonrojantes en mitad de soporíferos diálogos... El responsable de todo ello es, desde luego, David Koepp, que ya dirigiese a Depp en otra película menor, La ventana secreta (2004), y que se muestra absolutamente incapaz de otorgar a Mortdecai el tono que requiere el astracán. Lo curioso es que Koepp demuestra en algunos momentos con la ayuda del director de fotografía Florian Hoffmeister, especialmente durante las transiciones entre escenas, que la vitalidad inédita hasta entonces en él, apreciable en su anterior película, Sin frenos (2012), no era puntual. Pero esa vitalidad, ese brío superficial, no hacen paradójicamente otra cosa que resaltar lo muerta que está en esencia Mortdecai.

Ir a la película >

Por la situación actual, algunos eventos, salas y establecimientos pueden estar cancelados, cerrados o con restricciones de acceso y horario.



La revista hace un paréntesis

Por la situación actual, la revista Guía del Ocio ha tenido que hacer un paréntesis, pero pronto regresará.

Servicios

Venta de entradas

Sorteos y promos

Ocio en familia con Lola La Mota


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs


Podcast de cine: BUTACA VIP