El País

Crítica: Borja Cobeaga opta por la ruta más convencional posible en su segunda película salvado por el recital cómico de Julián López

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
No controles

Lo mejor:
Julián López y su personaje, el impresentable Juan Carlitros

Lo peor:
La dependencia que la película tiene de aquel

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  • Género: Comedia
  • Fecha de estreno: 05/01/2011
  • Director: Borja Cobeaga
  • Actores: Unax Ugalde (Sergio), Alexandra Jiménez (Bea), Miguel Ángel Muñoz (Ernesto), Julián López (Juancarlitos), Secun de la Rosa (Juanan), Mariví Bilbao (abuela de Sergio)
  • Nacionalidad y año de producción: España, 2010
  • Calificación: Todos los públicos

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Las desmesuradas expectativas a colación de Pagafantas, ópera prima de un director mediático antes incluso del bautizo, fueron un lastre más perjudicial que beneficioso, en casi todos los aspectos. Comedia romántica generacional tan correcta como olvidable, la puesta de largo de Borja Cobeaga recalibró su prematuro prestigio. No controles viene a ubicar definitivamente al director donostiarra en un modelo de cine comercial en el que se siente muy cómodo, sin pretensiones, sin dobleces y distinguido por dos aspectos: la finura cómica de los diálogos y el ineludible sambenito de un sucedáneo nacional del toque Apatow.

Sambenito que, también, empieza quizá a quedar demasiado holgado. "No controles" es una comedia blanca; su gamberrismo es muy formal, muy discreto y aseado. Nada de exabruptos ni revisiones de género, ni reinterpretaciones en clave posmoderna de los arquetipos amorosos de la comedia sentimental. El cine de Cobeaga simplemente no apunta tan alto, al menos de momento. Sostenida por el descacharrante perfil humorístico de Julián López, que ya eclipsaba todo y a todos en Que se mueran los feos y que vuelve aquí a asumir el monopolio de la guasa y del desmadre, pero con más cancha, "No controles" sigue en la onda Pagafantas de explorar el corazoncito despistado de una generación de romanticismo desaliñado, que interpreta sus alegrías y fracasos en clave digital, varada en un peterpanismo congénito que parece no tener cura.

"No controles" es comedia ideal para treintañeros con memorias en los ochenta, con nostalgia de lo viejo pero adaptabilidad a lo nuevo. Un esquema, por más que pueda parecer lo contrario, relativamente virgen en una cinematografía, la española, enrocada en la comedia apolillada de los 90 y, por ello, sistemáticamente divorciada de un público juvenil adulto que se siente mejor retratado en la comedia sentimental estadounidense que en la de aquí.

Cobeaga, con Jonás Trueba y algún otro, se esmera con oficio por paliar ese déficit. Lo conseguía a ráfagas en Pagafantas, y aún más esporádicamente en "No controles", comedia de enredo sentimental excesivamente mecánica que crece desde una premisa prometedora; una pareja de ex novios obligada a hacer noche accidentalmente en el mismo hotel en una Nochevieja en que la nieve ha provocado el colapso de los aeropuertos.

Cobeaga crea expectativas en torno a este planteamiento, con la intrusión en escena del impresentable Juan Carlitros (personaje digno de un spin off para él solito) y la sugerencia de un enredo razonablemente cachondo. Pero la pólvora se agota enseguida; la comedia languidece entre pasillos y habitaciones de hotel asumiendo rutas demasiado previsibles, liando la madeja con un bulto de gags irregular y al servicio de una comedia que va de más a menos, que no tiene fuelle para llegar a buen puerto. Al final es Julián López el mástil del convencional jolgorio. La cinta depende tanto de su descacharrante talento que sin su concurso No controles no tendría credenciales que vender.

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