El País

Crítica: Vida de un burócrata

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
Nunca es demasiado tarde

Lo mejor:
Un inconmensurable Eddie Marsan

Lo peor:
Que la levedad de la historia pueda espantar a más de uno

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 3.5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
3.5
20 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Comedia dramática
  • Fecha de estreno: 21/11/2014
  • Director: Uberto Pasolini
  • Actores: Eddie Marsan (John May), Joanne Froggatt (Kelly Stoke), Karen Drury (Mary), Andrew Buchan (gerente del consejo), Neil D´Souza (Shakthi), David Shaw Parker (Billy Stokes), Michael Elkin (vigilante), Ciaran McIntyre (Jumbo), Wayne Foskett (Garry), Hebe Beardsall (Lucy)
  • Nacionalidad y año de producción: Reino Unido, 2013
  • Calificación: Pendiente por calificar

+ info

Las buenas películas no precisan de más de tres o cuatro pinceladas para definir un personaje complejo y dotarlo de vida sin necesidad de verbo. John Huston era un maestro en el arte de contar vidas en un par de planos, y no hay mejor ejemplo que la incurable derrota de Stacy Keach en ese sucio motel de colillas estampadas por el suelo en el que la inolvidable Fat City se metía en harina en una primera secuencia memorable. Uberto Pasolini hace lo propio en los primeros minutos, ejemplares, de esta su segunda película. Y es la solidez granítica de esos cimientos lo que define el éxito de la empresa.

El director italiano lo borda destripando la infumable rutina de un sujeto grisáceo, un caminante invisible que vive de honrar a los muertos que nadie más quiere honrar. Un funcionario profesional y emocional, que vive incrustado en las luctuosas rutinas de un despacho cutre y sin ventanas, un habitáculo en los sótanos de un archivo que ilustran el interminable punto muerto en el que se haya la insípida existencia de este minusválido emocional. En ese sentido Nunca es demasiado tarde es un formidable estudio de personaje, que cobra vida gracias a la realización serena y elegante de un Pasolini que mide los tiempos, las pausas y las elipsis con la precisión de un cirujano.

Eddie Marsan, un actor mayúsculo condenado a ejercer de secundario o sujetavelas de superlujo, recoge el guante aprovechando el espacio que le brinda su primer protagonista, impregnando a su cabizbajo hombre invisible de una gama de matices inaudita. En un alarde de economía gestual, Marsan despacha la que es, sin duda, una de las mejores interpretaciones masculinas del año en curso. Y de esa exitosa entente Pasolini-Marsan, surge esta impecable miniatura bañada por puntuales y proverbiales toques de humor negro y costumbrista, que bebe de dos escuelas diferentes pero complementarias.

Nunca es demasiado tarde es una coproducción británico italiana, que es inglesa hasta la médula en tanto que heredera del universo Ealing (acaso la productora más célebre de la historia del cine británico, dueña de un estilo y personalidad inconfundibles) en ese tratamiento oscuro y sutil (e inglés) del humor situacional (veo a Alec Guinness en el papel de Marsan sin apenas dificultad), pero a la vez prima hermana de las brillantes caracterizaciones minimalistas del neorrealismo italiano. Todo en uno, palabras mayores.

Es cierto que la película es el personaje protagónico, y que pierde algo de fuelle en el segundo acto con la irrupción del conato de dramedia romántica (muy bien tratada, por otro lado), y que el drama en sí, el hilo argumental tiene menos peso que la brillante descripción caracterial del triste funcionario. Con todo, Nunca es demasiado tarde es una grata sorpresa del primer al último plano, y la reivindicación a voces de un actor extraordinario con una atención mediática muy limitada.

Ir a la película >





Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs

Logo del blog de Guía del Ocio LA GASTRONOMA

15 RAZONES PARA VISITAR ECHAURREN

De Mapi Hermida

“La culpa la tuvieron las colmenillas”. Sí, esa fue exactamente la frase que dijo una de las personas sentadas en nuestra...


Podcast de cine: BUTACA VIP