El País

Crítica: Fellini desde Scola, Scola desde Fellini.

  • Autor: Ignacio Pablo Rico
  • Fecha:
Qué extraño llamarse Federico

Lo mejor:
La manera en que Scola organiza, dispone y utiliza los múltiples recursos formales.

Lo peor:
Su asumida levedad acaba jugando en contra del calado de la película

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
3.8
5 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Documental
  • Fecha de estreno: 30/04/2015
  • Director: Ettore Scola
  • Actores: Maurizio De Santis (Federico Fellini), Giulio Forges Davanzati (Ettore Scola / Furio Scarpelli), Ernesto DArgenio (Marcello Mastroianni / Mameli Barbara), Emiliano De Martino (Ruggero Maccari), Fabio Morici (Giovanni Mosca), Carlo Luca De Ruggieri (Alvaro De Torres), Andrea Salerno (Steno), Sergio Rubini (Madonnaro)
  • Nacionalidad y año de producción: Italia, 2013
  • Calificación: Pendiente por calificar

+ info

Qué extraño llamarse Federico -que toma su nombre de un verso del poema De otro modo, de Federico García Lorca-, no debe ser leída a modo de biopic convencional, pues podríamos llegar a pensar que peca de hagiográfica; tampoco conviene entenderla como estudio de la figura pública que fue fraguando con los años Federico Fellini, ya que, en ese caso, se nos antojaría -injustamente- un producto condescendiente. Estrenado en nuestras salas a 22 años del fallecimiento del legendario realizador, el largometraje escoge una sorprendente tercera vía: opta por desplegar un precario revoltijo de evocaciones, a medio camino entre los desvaríos de un anciano que recuerda caóticamente a uno de sus ídolos vitales desde el afecto y la admiración, y una ficción testimonial cimentada sobre una sofisticada arquitectura formal.

Atravesada por una tenue ironía -en consonancia con el espíritu del personaje central y de su percepción del cine como mágica impostura- y limpia de la temible nostalgia all´italiana, Qué extraño llamarse Federico combina con fluidez y armonía materiales de archivo y recreaciones de los acontecimientos relatados. Es precisamente en la gestión de sus múltiples estrategias formales donde Scola da lo mejor de sí: la recurrencia a antiguas fotografías, ilustraciones y grabaciones; aquellas estampas cómicas en forma de viñetas fílmicas que tan bien se le dan al director, en las que la observación atenta de gestos y costumbres muta a menudo en caricatura velada; los ecos metacinematográficos que se desprenden de la utilización de aquel Cinecittá 5 donde Fellini rodó escenas de obras maestras como La dolce vita (1960) o Amarcord (1973); y los deslices oníricos habitados por outsiders urbanos y criaturas circenses.

Así pues, Qué extraño llamarse Federico propone un punto de encuentro entre las inquietudes y constantes estilísticas de ambos cineastas: Fellini habla a través de un Scola que reaviva las grotescas fantasmagorías de la Historia y la memoria, donde se confunden la representación y lo representado, que obsesionaban al de Rimini; mientras que, siguiendo los pasos de Fellini, un joven Ettore (Giacomo Lazotti) encuentra su voz artística transitando el mismo sendero que recorriera años atrás su maestro. Ciertamente, Qué extraño llamarse Federico es muy entretenida y ocasionalmente divertida, pero como le sucediera a otra pieza de cine elegíaco, crepuscular y senil, Madadayo (1993) -despedida cinematográfica del genial Akira Kurosawa-, en ocasiones uno no tiene claro si se siente conmovido por la melancolía que impregna las imágenes o por el tono patético con que el cineasta trata de apuntalar la relevancia de un legado artístico y humano cuando la guadaña de la Parca hace vibrar el aire.

Ir a la película >



Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs


Podcast de cine: BUTACA VIP